Plenitud, un acto radical

La semana pasada, el golfista británico Brian Davis entregó la victoria del Verizon Heritage, dotado con un millón de dólares al avisar al árbitro de que rozó un junco al golpear la bola. Nadie se había dado cuenta.

Puedo imaginar a Brian en ese momento. Después de cinco años viviendo en Florida para convertirse en profesional del golf, era su primer gran triunfo en uno de los torneos más importantes del circuito americano. Su momento para pasar de un modesto puesto 98 del golf mundial a los primeros puestos del ranking. Era el último hoyo y ahí estaba la gran oportunidad para comenzar a cumplir su sueño… pero Brian prefirió ser honesto. Brutalmente honesto. 

En Coaching Deportivo trabajamos con nuestros clientes el descubrimiento de sus valores auténticos, lo que realmente es. Conocer lo que le hace  conectar con su esencia, lo que le da energía y le permite vivir momentos sublimes y experiencias memorables en su vida, es solo la primera parte para vivir en Plenitud. No vale tan solo con saberlo. Lo que marca la diferencia entre la plenitud y la vida en conformidad es tener el valor para que nuestros actos estén alineados con nuestro yo auténtico y verdadero.

No es fácil. De hecho, es muy difícil. Si fuera fácil, por qué no estamos honrando nuestros valores todo el tiempo? Una respuesta clásica es que nuestro temor suele ser mayor que nuestro deseo de plenitud.  Por eso tiene tanto valor la decisión de Brian.  Me imagino a esa voz interior dentro de su cabeza (su saboteador) en el momento de tomar la decisión de avisar al árbitro, enjuiciándole y diciéndole cosas como “te has vuelto loco”, “ya serás honesto en otra ocasión”, “eres tonto”, “vas a hacer el ridículo”, “no eres suficientemente bueno para ganar otro torneo”, “todo el mundo se reirá de ti”, “los demás no lo harían”, “tu mujer te dejará por memo”…  

Es posible que Brian pensara que esta voz estaba intentando protegerlo del peligro, de asumir riesgos inútiles pero, con frecuencia, es demasiado cauta en un momento clave que pide que se tomen riesgos en el camino hacia una vida más plena. Brian decidió no hacerle caso. Decidió ser valiente y dar un paso adelante para ser quien realmente es. Decidió avanzar al galope hacia su Plenitud. Decidió ser terriblemente honesto. De hecho, la Plenitud es un acto radical.

Cuando veo a alguien como Brian capaz de hacer algo tan radical como perder un millón de dólares por vivir conectado a su esencia, a sus valores auténticos, siento una admiración profunda por su integridad y valor. Brian Davies perdió un Torneo y bastante dinero, pero se ganó el  respeto universal.  ¿Cuánto vale eso?

Y tú, ¿qué es lo más radical que has hecho en tu vida para ser quien realmente eres?

Últimamente, ¿cuántas veces has derrotado a tu saboteador?

Imanol Ibarrondo

Una respuesta to “Plenitud, un acto radical”

  1. Lorenzo Palmer Says:

    Hola imanol, hace nos días asistí a una jornada de coachin contigo en Mallorca.
    ¡Si será potente esto del coach que va más allá del deporte y remueve tu manera de pensar en tus relaciones con tu familia, trabajo, etc y contigo mismo!.
    Y encima me permite intentar ayudarme no solo a mí, sino a los demás.
    ¡Viva el coach!
    Gracias por quitarnos la venda de los ojos para que podamos ver más allá.

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