El ‘Aplausómetro’

El pasado domingo, debatiendo en un programa de ETB sobre la necesidad de blindar el contrato de Llorente como buque insignia del Athletic, se planteó un curioso debate, relacionado con la relación entre el ariete y la afición, que podría ser clave para clarificar esta cuestión.

Como ya se ha comentado en esta columna en alguna ocasión, entre otras grandes virtudes de San Mames está su sonoridad. Nuestro estadio recoge y registra con precisión de relojero cada una de las emociones que se trasladan desde el césped y que tienen cumplido reflejo en la grada. Podríamos decir que se trata de un medidor de la intensidad emocional que provoca cada situación, así como de la calidad de la conexión que cada futbolista tiene con su público.

Hay algunos jugadores que hacen reventar la aguja del aplausómetro; Gurpe, Toquero e Iker, por poner tres ejemplos, cuentan con la bendición de San Mamés y el respaldo unánime de la grada. Los decibelios aumentan espectacularmente con las ovaciones que recogen y, en estas ocasiones, el medidor raramente baja del 9.

Por otra parte, Fernando Llorente, las pocas veces que es sustituido, no suele superar el 7 y tampoco recuerdo que todo el estadio haya coreado nunca su nombre con entusiasmo. Por no mencionar que, esta misma temporada, el segundo partido de Liga y con 2-0 en el marcador, recibió silbidos (pocos) por fallar una ocasión y murmullos en otros tantos. Reconozco que soy el primero en no romperme las manos cuando le cambian aunque, hasta ahora, no había sido consciente de ello. Esto son hechos concretos y ahora me animo con una interpretación.

Es curioso. Repasando con detalle su trayectoria en el Athletic, llego a la conclusión de que quizá no haya ningún jugador en la plantilla con más merecimientos que él para recibir todo el cariño, el respeto y el reconocimiento de la parroquia rojiblanca. Tomar la decisión de separarte de tus padres y tus hermanos con 12 años para venir a vivir a Bilbao en busca de un sueño; ser capaz de convivir desde muy joven con las más altas expectativas sobre tu futuro, alcanzarlas y superarlas; ser campeón del mundo por méritos propios y convertirte, jugando en el Athletic, en un delantero centro de talla mundial, me parecen méritos suficientes para que San Mamés le reconozca como uno de los grandes.

Todo ello, por supuesto, unido a un comportamiento intachable, tanto dentro como fuera del campo. Debería ser un orgullo contar con una persona así en mi equipo.

Pero, a pesar de todo ello, el aplausómetro le sigue negando lo que legítimamente le corresponde y se ha ganado a pulso. Podemos argumentar que es frío, que no demuestra la garra que nos gusta, que juega con la roja (Joseba Etxeberria lo hizo más de 50 veces y no por ello perdió nunca la bendición del Santo)… la razón que ustedes deseen. Si yo fuera Fernando, podría empezar a pensar (si no lo hace ya) que San Mamés no le valora lo suficiente.

No sé lo que tendría que cambiar FL9 para conectar con más fuerza con la grada. Eso será trabajo suyo pero, en lo que a mi respecta, prometo rectificar y demostrarle fehacientemente el respeto que me merecen tanto su compromiso con el equipo como su sacrificio para ser futbolista del Athletic y su trayectoria como rojiblanco.

Esta noche, el Athletic se la juega contra un Valencia, afortunadamente, sin Aduriz. En poco más de cinco años, entre Fernando y Aritz llevan 110 goles en Primera. Da vértigo pensar qué podría haber conseguido este equipo con ese montón de goles y más vértigo todavía pensar qué podría ser del Athletic a corto plazo sin ninguno de los dos. Anuncian frío para la hora del partido. Será la excusa perfecta para calentarme las manos aplaudiendo al 9 hasta hacer reventar, por una vez, la dichosa aguja del aplausómetro.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 27 de febrero

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Una respuesta to “El ‘Aplausómetro’”

  1. Germán Antelo Says:

    Muy buena observación Imanol, no soy seguidor del Athletic pero si me atraen sus valores y su mística, he visto por televisión muchos partidos, no he tenido hasta ahora la magnífica experiencia de ver un partido en San Mamés, pero me quedé pensando sobre tu artículo y es verdad lo que dices, es el buque insignia pero los aficionados se centran en otros jugadores.
    Tal vez sea falta de carisma, algo que a jugadores como Toquero le sobra, su frialdad ó que no está totalmente metido en club y desea dar un salto a otro club.
    Tu lo sabes bien, que en fútbol a veces por ser un muy buen jugador no te da la garantía que seas el mimado de la afición, para lograr eso es necesario otros valores,
    un abrazo y muy buena observación.

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