Crear un futuro posible

Independientemente de lo que pase hoy contra el Sevilla, doy por hecho que el Athletic estará peleando por Europa hasta el final de temporada.

Por otra parte, el presidente declaró hace unas semanas que el ciclo del actual entrenador no había finalizado. Me parece una afirmación prematura porque, si no se cumpliera el objetivo europeo, posiblemente ni siquiera habría debate y, si lo alcanzara, será necesario establecer primero los nuevos retos del Athletic para definir, después, el perfil de la persona que deberá liderar el equipo en esa nueva etapa. Joaquín Caparrós, en cualquier caso, se ha ganado el respeto de la afición de San Mames y ha demostrado su competencia para conseguir los objetivos encomendados.

Concretamente, sacar al equipo de una dinámica muy peligrosa hasta llevarlo a pelear por Europa en cuatro años. Por el camino, una final de Copa y un breve paseo por Europa. Si hubiera que pagarle un variable por cumplimiento de objetivos, salvo inesperada catástrofe en este último tercio de Liga, se lo habría ganado. Además, ha acertado abriendo el Athletic al fútbol vizcaíno y ha dado la alternativa definitiva a Muniain.

Pero estos y otros méritos no garantizan que, necesariamente, sea la persona adecuada para afrontar los próximos retos del Club. Definirlos y responder a  esta cuestión será responsabilidad de la futura Junta Directiva. Si el criterio fuera que es suficiente con respetar la evolución natural de las cosas y analizar las últimas temporadas para definir los objetivos de las siguientes, se estaría planificando un futuro predecible. Nada nuevo bajo el sol. Algo que, sencillamente, pasará en condiciones normales sin que haya que hacer un gran esfuerzo para alcanzarlo. La inercia del pasado va a hacer que el futuro (predecible) se produzca.

No hace falta romperse la cabeza y, no diré que podría valer cualquiera, pero no sería un gran logro. Hay otra alternativa mucho más apasionante; apostar por crear un futuro posible. Eso ya supone un Reto y requiere un liderazgo transformador. Es comprometerse a crear una nueva realidad cuando todavía solamente es una posibilidad, algo que de momento no existe. Es crear una Visión inspiradora por la que merezca la pena dejarse la piel. Es atreverse con el juego grande o seguir jugando el pequeño.

La Visión es la posibilidad, no lo que se puede predecir. De hecho, si fuera predecible, no sería una Visión. Cada uno puede crear su propia realidad. ¿Queremos hacerla sobre nuestros sueños y deseos o solamente sobre lo que es predecible y realista? ¿Con qué futuro se quiere comprometer el Athletic?  ¿Qué realidad queremos crear para el próximo cuatrienio? ¿Cuál es la Visión potente por la que merezca la pena comprometerse de verdad?

Es momento de apostar por una posibilidad, por crear un futuro posible, que sea mucho más grande que el pasado reciente. En mi opinión, el Athletic cuenta en estos momentos con una de las cuatro  plantillas con mayor potencial de la Liga. Considerar esta afirmación como una presión a los jugadores y cuerpo técnico, es una interpretación errónea y muy limitante. Se trata de un reconocimiento hacia la labor que se ha hecho en los últimos años para conjuntar este grupo y la razón que justifica que se deba articular una ya Visión poderosa, que tire con fuerza del equipo y de cada uno de sus integrantes hacia la nueva realidad que queremos crear.

Las posibilidades se crean declarándolas. Necesitamos alguien que crea que es posible antes de hacerlo y que lo declare públicamente;  soy esta Visión. Alguien que se comprometa con esa declaración y que la viva cada día. Que hable de ella, que la comparta, que la integre en sus conversaciones privadas y en sus declaraciones públicas, que la impregne en todo el sentir rojiblanco. Y que tenga el valor de hacerlo sin tener garantizado de antemano que los demás le sigan en esta apuesta tan poco razonable.

Generar una Visión resulta incómodo, porque ningún ‘futuro posible’ parece realista al principio. Necesitamos alguien capaz de establecer conversaciones comprometidas con cada una de las personas de su equipo para alinearles con esta Visión. Alguien, en definitiva, que se atreva a jugarse el culo en lugar de tapárselo. La cuestión es apostar por quien tenga la competencia y el talento necesarios para comprometerse con una Visión del tipo ‘somos un equipo campeón’ o ‘somos un equipo de Champions’.

Su trabajo será, desde esa realidad declarada como posible, identificar lo que falta y cambiarlo hasta conseguir ser lo que declaramos que ya somos. Liderar el crecimiento y la transformación necesarias del equipo hasta hacerlo merecedor de alcanzar esa posibilidad. Eso es crear un futuro posible. Eso es un Liderazgo transformador.Quiero recordar que al entrenador lo elige el presidente, pero al Líder lo eligen los jugadores, no se puede imponer. Sin Liderazgo no hay Visión y sin Visión, solo nos queda el futuro predecible. Un poco más de lo mismo.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 6 de marzo de 2011

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