Mou Vader

Hoy llega el Madrid a Bilbao para disputar uno de los tres clásicos de la Liga. Duelo importante para el Athletic, no tanto para los blancos, que ya entregaron la cuchara de la Liga el pasado domingo perdiendo en casa contra los de Manolo Preciado (¡qué grande es el fútbol!). No conozco a Mourinho, pero el personaje que interpreta públicamente me recuerda al protagonista de una mítica película que da título al artículo.

Hace mucho tiempo, en una galaxia futbolística no muy lejana, un grupo de románticos caballeros Jedi comenzó a desarrollar en su planeta un estilo futbolístico basado en el buen trato del balón, en el juego armonioso y en una vocación ofensiva sin límites. Con el tiempo, la influencia y la visión del gran maestro Jedi, Yodan Cruyff, y otros que trabajaron bajo su tutela, esta reconocible y admirable forma de entender el juego comenzó a consolidarse, obteniendo victorias y éxitos en todas las competiciones, locales e interplanetarias.

El estilo Jedi no se limita tan solo al ámbito futbolístico, sino que se rige también por unos códigos de conducta basados en la humildad, el respeto a las normas y a los contrarios, la búsqueda de la excelencia, una identidad reconocible y unos valores innegociables, tanto dentro como fuera del césped, lo que hace aún más atractiva la propuesta futbolística de los rebeldes catalanes.

Frente a ellos, el imperio galáctico del antiguamente conocido como Senador Florentine, que tras diversas y cuestionadas operaciones político-económicas sobrevino en el Emperador Florentine, un “ser superior” a juicio de sus acólitos. A base de talonario y enormes desembolsos, el Emperador consiguió atraer hacia su nuevo imperio a destacados miembros de la Orden del Balón de Oro, autoproclamados galácticos, llamados para intentar arrasar en todas las competiciones; lo consiguió a medias durante un tiempo, el que necesitaron los Jedi para terminar de elaborar su proyecto y comenzar a discutir la hegemonía del imperio blanco.

En aquel tiempo, en el planeta rebelde, se había formado también un joven aprendiz de Jedi que, a decir del Consejo de Sabios, poseía en su interior la mayor expresión de la Fuerza vista hasta entonces (además de hablar varios idiomas galácticos). La Fuerza es lo que da sentido al universo Jedi, un talento natural que, si sucumbe a las tentaciones más terrenales y no es capaz de controlar instintos como la ira, la soberbia, el egoísmo, la arrogancia o la falta de respeto, puede convertir al potencial caballero Jedi en un caballero Sith, defensor del lado oscuro. Así fue como Mourinho, prometedor Jedi, se convirtió finalmente en Mou Vader, implacable brazo ejecutor del Emperador Florentine.

Mourinho se enfrentó constantemente a sus maestros porque consideraba que estaba preparado de sobra para afrontar misiones más importantes, mientras que los sabios Jedi querían formarle poco a poco ya que anticipaban el peligro del lado oscuro que rondaba sobre el orgulloso aprendiz. Su salida del Barcelona sin haber tenido oportunidad de demostrar su capacidad e indudable talento, provocó su resentimiento hacia el Club blaugrana y su filosofía, empujándole a liderar un estilo totalmente opuesto, tanto en lo futbolístico como en lo personal que, finalmente, le arrastró al lado oscuro de la Fuerza.

Mientras tanto, cegado por su obsesión de acabar con la rebelión protagonizada por los amantes del buen fútbol y las formas exquisitas, quienes habían encontrado en su nuevo líder, el maestro Obi Pep Kenobi, y en su discípulo más aventajado, Leo Skywalker, los pilares sobre los que acumular todo tipo de éxitos y reconocimientos interplanetarios, Florentine vendió su alma a Mou Vader, doblegando todo su Imperio a los caprichos del caballero del lado oscuro. La factura a pagar todavía se desconoce. De momento, sufren recibimientos hostiles en la mayoría de los estadios que visitan, reconocen ya haber perdido la Liga y llevan en el zurrón un 5-0 que escuece lo suyo.

Creo que, en el fondo de su alma, lo que realmente desea y envidia Mou Vader es ser como Obi Pep Kenobi. Volver al camino Jedi. De hecho, en esencia, debe serlo, porque el vínculo casi sanguíneo, la admiración, los resultados, el rendimiento y la adhesión inquebrantable que consigue de sus jugadores son imposibles de alcanzar sin ser un Líder realmente auténtico.

Quizá algún día Mou Vader, como en la peli, consiga salir del lado oscuro de la Fuerza, quitándose esa amenazante máscara que le protege, y pueda convertirse por fin en un maestro y caballero Jedi. Que la Fuerza nos acompañe a todos esta tarde, sobre todo al Athletic.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 9 de abril de 2011

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