Archive for the ‘Autocontrol’ Category

El guerrero pacífico

24 diciembre, 2010

Decía Platón que se conoce más a un hombre en una hora de juego que en un año de conversación. Al hilo de esta reflexión, el recuerdo de lo que Joseba ha sido, es y será para el Athletic ha quedado grabado a fuego en el corazón de todos los aficionados, tanto por su comportamiento en el terreno de juego durante más de 500 partidos oficiales, como con su irreprochable actitud fuera del mismo.

El filósofo griego dice que lo que se ve en el campo es lo que eres. Esa es tu verdadera esencia. No hay posibilidad de engaño. Esa frase de “es que yo en el campo me transformo”, no cuela. Un futbolista, cuando juega, enseña lo que realmente hay, lo bueno y lo mejorable y, si es capaz, saca lo mejor que tiene, para conectar a través del juego con sus valores más importantes, hasta alcanzar su máximo rendimiento. Joseba consiguió hacerlo durante quince años.

Poner nombre a la esencia de Joseba (ni a la de nadie) es imposible. Es algo inefable, que no se puede explicar, que cada uno habrá sentido a su manera, pero que quizá podamos identificar a través de algunos valores fundamentales que han alumbrado su carrera y que han quedado intensa y repetidamente reflejados en el verde.

Ver jugar a Joseba siempre ha sido un placer para el espectador. Es de los pocos futbolistas que irradiaba tal nivel de confianza en sus capacidades que contagiaba seguridad a la grada. Posiblemente, ese sea el atributo más importante de un deportista. Ser consciente de cuáles son tus fortalezas y confiar en ellas. No recuerdo a nadie más ejemplar que Joseba en esta cuestión fundamental.

Si tuviera que elegir una imagen suya como jugador me quedaría con la clásica de Joseba en la banda, encarando en carrera a un contrario, fintando a la izquierda, saliendo como un tiro a la derecha, ganando un metro de ventaja y poniendo el centro. Sin complicaciones, sencillo, práctico, alegre, valiente y decidido. Siempre presente en el juego. Abierto y disponible. Disfrutando cada momento intensamente. En el campo y en la vida. Viéndole retar defensas una y otra vez, intuyo que la aventura y el riesgo también deben ser importantes para él. En definitiva, un jugador ejemplar y un tipo alegre, feliz. Así podría definir el juego de Joseba e, intuyo, que su trayectoria fuera de los terrenos de juego, refleja valores similares.

Siempre he tenido la sensación, desde que llegó y se plantó en San Mamés con 17 añitos, que Joseba tenía muy claro qué es lo que quería, de la vida y del fútbol. Es como si desde el principio hubiera tenido una Visión muy potente de su futuro, del jugador que quería ser, que le iluminara el camino desde el principio, ayudándole a forjar su propio carácter, partido a partido, a través de cada una de sus decisiones y acciones.

Eligiendo sus respuestas adecuadamente para cada situación, pocas veces ha reaccionado de forma descontrolada (no recuerdo ninguna). A pesar de que le llamen El potro de Elgoibar, ha sido un ejemplo también de autocontrol, de reconocer y manejar adecuadamente sus emociones, lo que le ha permitido ser quien realmente es, siendo siempre dueño y responsable de sus actos, que son los que le han definido como jugador y como persona.

En su proceso de integración en Bizkaia, tuvo el talento de sacar el máximo rendimiento a una virtud más propia de nuestros vecinos guipuzcoanos: la astucia. Ser listo, en el campo y fuera. Que no tramposo, ni provocador, ni irrespetuoso. Si definimos el fútbol como lo que es, un juego de engaño, Joseba ha sido un maestro en esta materia. Su capacidad para sacar ventaja de cualquier despiste del contrario, de la más mínima duda ó pequeño error, ha sido proverbial. Hacer de la picardía un talento, estar siempre atento y concentrado en el juego, no está a la altura de cualquiera. Tan solo de los más grandes, como meter más de 100 goles con el Athletic.

Es listo y también muy inteligente. Diría que dispone de una mente privilegiada, despejada. No se come el coco, simplifica y actúa.Alejado de polémicas y debates estériles, y centrado siempre en lo importante, piensa lo que quiere, se marca un objetivo y se lanza a por ello, habilidad esta muy higiénica para que la mente no se enrede en pensamientos inútiles y negativos que desgastan, paralizan y quitan mucha energía.

Después de cerrar una de las etapas más brillantes en la historia del club y tras el correspondiente periodo de descompresión y renovación, imprescindible para coger distancia, aire, nuevas energías y cambiar de perspectiva, posiblemente Joseba comenzará pronto a diseñar una nueva Visión poderosa e ilusionante para sus próximos quince años. Quizá, en esa imagen, acabe por completar la foto que todavía le falta. Y, seguramente, ya estará esbozando los pasos siguientes para alcanzar un sueño pendiente: ser campeón con el Athletic. Continuará… cuando él quiera.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA con fecha 24 de diciembre de 2010

Antes de que se me olvide (sic Juanma Iturriaga)

22 diciembre, 2010

Saboteadores, ese diálogo interno que te bloquea, te paraliza y te impide rendir en función de tus capacidades reales,  tanto dentro como fuera del terreno de juego. Juanma López Iturriaga, que los denomina Aliens, detalla un ejemplo clarificador de cómo actúan y cómo se afrontan en el  prólogo del libro que acaba de publicar, “Antes de que se me olvide”.  No tiene desperdicio.

PRÓLOGO:  06 de noviembre de 2009 14:32.

Estimado Juan Manuel López Iturriaga: Le escribo estas líneas para hacerle una propuesta: escribir un libro en nuestra editorial. Desde hace varios años sigo con atención sus diversas actividades…. Creo que podría escribir un ensayo breve, ameno e intuitivo orientado hacia el gran público más que interesante….Si tiene interés por esta propuesta……Fdo. Javier B.

Así, de repente, cuando mi única preocupación consistía en decidir qué, cuando y donde iba a aplacar el enorme agujero que sentía en mi estómago, mi sistema nervioso sufrió una sacudida. Llevo años fantaseando con escribir un libro. Uno con gran éxito de crítica y público, por supuesto. Yo soy como Norma Duval, que cuando le preguntaron qué tipo de programa de televisión le gustaría presentar, contestó que uno de máxima audiencia. ¡Nos ha jodido! Pero lo había aplazado una y mil veces con diferentes excusas. No es el momento, no tengo tiempo, necesito retirarme a Menorca para poder hacerlo con tranquilidad y unas cuantas excusas más.

El correo de Javier B. me enfrentaba con la cruda realidad: se me habían terminado las excusas y había llegado el momento de tirarse de cabeza. Mi memoria trajo a primer plano, vete tú a saber por qué, el recuerdo de una noche discotequera en Pachá. Después de darle la charla a una chica durante un buen rato intentando ser simpático sin dejar de ser interesante, inteligente sin tener que ser pedante, reírle todos los chistes sin parecer medio tonto y sobre todo, después de imaginar una y mil veces la increíble noche que íbamos a pasar si ella quería va y me suelta sin previo aviso y cogiéndome desprevenido: “¿Nos vamos a mi casa?”. Por supuesto!” contesté de forma casi tan automática como lo más normal del mundo. En cuanto se dio la vuelta para dirigirnos al guardarropa dejé durante un par de segundos que mi cuerpo se liberase de su habitual timidez para acompañar el September de Earth Wind and Fire, que como todas las noches (al menos las que yo estuve, que no fueron ni muchas ni pocas) llenaba la pista de baile.

¡Por supuesto! le dije a la pantalla del ordenador una vez leí el mensaje. Pero como entonces, sin darme tiempo a disfrutar de la euforia, se me despertó el alien. Mal asunto. Todos tenemos un alien instalado en nuestro cerebro. Y conviene que esté calladito, pues es un poco hijo puta. Cuando hace acto de presencia, tiene la capacidad de alimentarse de nuestras inseguridades, miedos u obsesiones para hacerte la vida todo lo complicada que pueda a base de soltarte pensamientos pesimistas o directamente negativos.

“La chica te ha invitado a su casa. Lo estabas esperando, lo estabas deseando, pero joder, ¿y si la cagas ahora?.¿vas a estar a la altura de las circunstancias?. ¿Y si no es tan guapa a la luz del día?. ¿qué estarán pensando ahora tus amigos? ¿Y si vive muy lejos? ¿O si resulta que es una asesina en serie?. ¿Un libro? ¿Ya vas a ser capaz? ¿A quién va a interesar?.

Así habla, queridos lectores y a partir de ahora amigos, el alien.Siempre conviene tenerlo adormecido, pero cuando eres deportista su control se vuelve crucial. En mi primera temporada en el Cajabilbao después de doce en el Real Madrid tuvimos que jugar una eliminatoria final con el Oximesa para poder mantenernos entre los ocho mejores equipos de la liga. La serie llegó al quinto y definitivo partido en Bilbao. A falta de seis segundos nos metieron una canasta que nos ponía al pie de los caballos. Perdiendo por un punto me pasaron la pelota desde la línea de fondo y me fui con más corazón que inteligencia a intentar llegar a la otra canasta. Iba tan ciego que seguramente me hubiese pasado de largo, pero afortunadamente a un jugador del equipo granadino se le ocurrió intentar quitarme el balón. Chocamos y le pitaron falta personal. Dos segundos. Dos tiros libres. Peor aún. Uno más uno. Si fallabas el primero, no había segundo.

Desde que los árbitros pitaron la falta hasta que me coloqué en la línea para tirar el primero debieron pasar un par de minutos. Una eternidad si tienes que soportar uno tras otro los asaltos de tu alien. -Buah, la vas a fallar seguro-Déjame en paz-También es mala suerte, que justo te toque a ti.-Pero te quieres callar-Anda que vaya colofón para la temporada. Se gastan una pasta en fichajes y ha sido un desastre.-Aahhh, no oigo nada, aahhh-Y tú no has estado muy fino que se diga. Como la cagues, igual hasta no cumples el año que viene de contrato-Tú puedes Juanma, eres bueno, has ganado Copas de Europa y unas cuantas medallas-Ya, pero eso fue hace ya mucho tiempo. Como la falles, vaya veranito te espera.

Llego a la línea. Mi alien hace un último intento desesperado. -Mira, mira a tu padre y a tus hermanos que están en primera fila. Tienen una cara de miedo que no pueden más. No confían en ti. Vaya disgusto les vas a dar. Un golpe bajo. Como Rambo, no siento las piernas. El miedo ya es infinito, temo no llegar ni a tocar el aro, pero justo cuando me dan el balón, se hace el silencio. En el pabellón y también en mi cabeza. Con la mente en blanco al menos por un par de segundos, meto el primero. Asegurada la prorroga, el segundo es pan comido, pues del miedo a fallar paso a la convicción de que voy a ser el héroe del día. Ganamos y todo el pabellón corea mi nombre. Al día siguiente, mi alien fue despedido y reemplazado por otro.

El correo de Javier B. me sorprendió, halagó e ilusionó la suficiente para que finalmente me encuentre tecleando sin parar, soportando alguna que otra embestida alienígena (y las que te rondaré) pero decidido a cumplir mi misión. No va a ser fácil, pues a los obstáculos que cualquiera se puede imaginar ante una empresa de este tipo, se van sumando otros inesperados. Antes de comenzar la crónica de los hechos acaecidos en mi vida, que afortunadamente son muchos y variados, algunos de dominio público y otros no tanto, un detalle de cierto calado.

He llegado a los cincuenta. Mucha gente me dice que no le de importancia. Pero ¿cómo no le voy a dar importancia? ¡Todo el mundo le da importancia! Tanta que es capaz de hacer un montón de tonterías para sobrellevarlo. La llegada de los hombres a los cincuenta es una de las mayores generadoras de chorradas por las que pasa el ser humano en su vida.

Después de darle muchas vueltas, he decidido que la mejor forma de ahuyentar mis neuras, miedos y agobios, que son muchos, es mirar hacia atrás para impulsarme hacia delante. Revitalizarme con el recuerdo de personas, vivencias y personajes que se han cruzado en mi camino. Y de paso sacar a la luz a alguno de mis fantasmas favoritos. Que pasen de mi cabeza al papel, donde pierden mucho. Dentro de nosotros los miedos son poderosos, nos manejan y son capaces de acojonarnos, pero al escribirlos, al verbalizarlos, pierden mucho poder. Ahí fuera, en las líneas de una página, dejan de ser arrogantes y engreído, no son casi nada.

Nota: prólogo del libro “Antes de que se me olvide” de Juanma Iturriaga

Imanol Ibarrondo

 

‘Hannibal’ Suarez

23 noviembre, 2010

Este fin de semana, Luis Suárez, el gran goleador uruguayo y capitán del Ajax, sufrió un ataque transitorio de canibalismo que le llevó a propinar un inesperado mordisco en el cuello a un rival. El árbitro no vio la acción y no fue expulsado.

La Federación holandesa decidió no re-arbitrar el partido y dejó sin sanción al delantero ajacied. Hasta aquí, todo más o menos normal. Alguien pierde los papeles en el campo, el árbitro no lo ve y no se le sanciona.

Lo sorprendente es que ha sido el propio Club quien ha decidido sancionar con 2 partidos y una fuerte multa económica (con donación a una ONG) a su jugador. No es que el Ajax vaya primero en la clasificación y lo haga por una mera cuestión de imagen (que tampoco estaría mal). Al contrario, el equipo se encuentra en cuarta posición, fuera de la Liga de campeones y, aún así, decide sancionar a su mejor jugador y máximo goleador.

Lo que interpreto de esta ejemplar decisión es que el Ajax tiene una Visión potente sobré quién es y qué es lo que quiere ser. Sobre qué es importante para el Club y cuáles son los valores que alumbran su camino. No solamente lo tiene claro sino, lo que es más relevante, actúa en consecuencia. Es coherente. En este caso, el respeto al contrario no es de boquilla, sino que lo vive intensamente en la práctica, tomando una decisión que, a corto plazo, podría perjudicar sus intereses deportivos.

Lo que hace actuando así es consolidar con determinación su Identidad, tanto hacia dentro como hacia fuera. Puedo imaginar el impacto que esta decisión tendrá en los cientos de jugadores que forman parte de una de las canteras más prolíficas del mundo, así como en todos los jóvenes jugadores holandeses que algún día sueñan con llevar la camiseta de uno de los Clubes más míticos de Europa.

Desde la Final del pasado Mundial, son ya dos las decisiones que ha tomado el fútbol holandés para cambiar la percepción del fútbol mundial sobré qué es realmente importante para ellos. Tanto la exclusión de De Jong de las convocatorias de la selección holandesa como la del Ajax de sancionar Luis Suarez indican que el fútbol holandés vuelve a estar conectado a los valores auténticos del fútbol; al respeto a las reglas y a los contrarios como base fundamental para conectar con la esencia del juego.

Es una gran noticia para el fútbol. No es casualidad que un País con tan solo 3 MM de habitantes sea una referencia en la historia del fútbol, tanto a nivel de clubes como de selecciones. Decisiones como la del Ajax son las que marcan la diferencia e indican el camino a seguir.

Imanol Ibarrondo

El coleccionista

6 octubre, 2010

Se me pusieron los pelos de punta viendo ayer algunas de las violentas entradas que salpican la trayectoria profesional de Nigel de Jong, el mediocentro holandés que agredió a Xabi Alonso en la final del Mundial. A sus todavía 25 años, ya ha fracturado tibia y peroné a dos colegas. Esas son las televisadas, supongo que coleccionará muchas más en su particular museo del terror.

Lo más doloroso es lo desmedido e innecesario de sus acciones. No pienso en mala voluntad, sino en una falta total de autocontrol. Quien actúa de esta manera, se convierte en un peligro para sus compañeros y para el fútbol.

Tampoco es normal que, quien tiene la desgracia de provocar una fractura tan grave a otro futbolista hace menos de 6 meses en un partido amistoso, no tenga la más mínima capacidad de reflexión para modificar y corregir sus comportamientos e impulsos violentos.

El fútbol no es una guerra y no hay que matar a nadie. Las frases dramáticas del estilo ‘nos jugamos la vida’, ‘hay que ganar por lo civil o por lo criminal’, ‘es un partido a vida o muerte`…,  tampoco ayudan a los jugadores a tener una perspectiva adecuada y equilibrada que facilite distinguir entre agresividad y violencia.

Creo que De Jong necesita coger distancia, adquirir otra perspectiva del juego y bajar de revoluciones para poder jugar al fútbol sin poner en grave riesgo de lesión a sus rivales y colegas.

Así parece que lo ha entendido también el seleccionador holandés, que le ha desconvocado para los próximos partidos internacionales, en una valiente decisión, sin precedentes en el fútbol mundial.

Seguramente, habrá sido difícil tomar esta medida contra alguien que ha peleado contigo y con el que has sido sub-campeón del mundo hace tan solo un par de meses, pero Holanda demuestra, con esta admirable e insólita determinación, que no vale todo para ganar. No todo está permitido. No hay atajos para ganar.

La ‘naranja mecánica’, reconocida históricamente en el fútbol por su valores de respeto al juego, a los contrarios y a las normas, no puede admitir que De Jong atente, repetidamente, contra su esencia. Después de las feroces críticas que recibió por su comportamiento violento e impropio en la final del mundial, la selección holandesa acaba de dar una lección magistral de lo que supone tomar consciencia de qué es su selección, qué es importante para ellos, cuáles son sus valores auténticos, cómo quiere que se le reconozca y actuar en consecuencia. Eso, en Coaching, lo llamamos ser coherente y tiene un enorme impacto.

El respeto a los contrarios es un valor esencial del juego y, dentro de este valor, la integridad física de los rivales está por encima de cualquier cosa. Atentar gratuita y repetidamente contra ello, es poner en riesgo la esencia del propio fútbol. No hablo de provocar una lesión en una disputa. Eso forma parte de un juego de contacto intenso y agresivo como es el fútbol. Me refiero a la imprudencia temeraria continuada.

En contraposición al jugador holandés, tenemos otro futbolista en esta Liga que también tuvo la desgracia de fracturar tibia y peroné a un colega y que, casualmente, recibió ayer el Premio MARCA Puerta-Jarque al ‘Juego Limpio’.

Gorka Iraizoz y el lesionado, Luis Filipe, han demostrado que, a pesar de que las lesiones graves pueden suceder, también son excelentes oportunidades para sacar a relucir los mejores valores personales de cada uno, dando ejemplo de lo que debe ser un comportamiento deportivo, tanto dentro como fuera del campo. Enhorabuena a ambos. 

Imanol Ibarrondo

Potros y el “lado oscuro”

30 septiembre, 2010

Cuando el potro se desboca y asume el control de la situación, ya podemos prepararnos para que cometa cualquier destrozo. Creo que la falta de autocontrol viene precedida por la falta de autoconocimiento. Un deportista que no toma consciencia de cómo reacciona, cómo se comporta en el campo, cuál es impacto de sus acciones en sí mismo y en el equipo, que no trabaje su visión personal, cuál es su propósito, en qué jugador desea convertirse ó qué es lo que realmente quiere, está a expensas de que su potro interior tome las riendas en cualquier momento.

Viendo jugar a Amorebieta, me viene siempre a la mente la imagen de un potro desbocado. Hasta las vendas con las que se protege los tobillos por encima de las medias refuerzan esa idea. Nervio, agresividad, intensidad, velocidad y fuerza. Todo ello en cantidades industriales y, de momento, sin mucho control. Hace unos años era divertido descubrir su gran potencial, a la espera de que fuera corrigiendo los excesos hasta convertirse en lo que, sin duda, podría ser; un pura sangre, un central de gran categoría.

De momento, algunas de sus reacciones siguen siendo todavía demasiado impulsivas, muy previsibles y desproporcionadas, dejando demasiadas cosas a la interpretación de los árbitros y limitando claramente su esperada progresión. Seguimos esperando que sea Fernando quien coja las riendas y comience a controlar a Amorebieta. No perdemos la esperanza.

A diferencia del central vizcaino, Mourinho sí parece ser muy consciente de sus capacidades, de su talento y de sus posibilidades. De hecho, es tan espectacular la seguridad y la confianza en sí mismo que pretende reflejar en sus ruedas de prensa, que me parece que está jugando al filo de la navaja. Está a punto de pasarse al lado oscuro.

Lo que yo percibo ya en muchas de sus declaraciones y actitudes públicas es arrogancia, vanidad, soberbia y falta de respeto. Tengo la impresión de que, al igual que en el terreno de juego, para él no es importante el cómo o, mejor dicho, no es importante crear un estilo, trascender, dejar un legado, algo que sirva para los que vienen por detrás. En mi opinión, para ser el mejor entrenador del mundo, la referencia, no solamente es necesario ganar. También se debería tener una visión potente e inspiradora del fútbol para los demás. No es su caso.

Sé que es una línea muy fina e interpretable la que puede separar la autoconfianza de la arrogancia pero creo que, en poco tiempo, son ya demasiadas las ocasiones en las que ‘special one’ se está deslizado peligrosamente ya por el lado oscuro de la fuerza. Espero que los entrenadores no pretendan imitar a Mourinho. Por suerte, es irrepetible.

Imanol Ibarrondo

Determinator

16 septiembre, 2010

Sé que son muchas las cualidades que adornan la figura de Rafa Nadal; humildad, coraje, esfuerzo, sacrificio, ambición, sencillez, respeto y  demás calificativos son cualidades perfectamente reconocibles en el tenista manacorí. Todas ellas son fundamentales, pero hay una que me llama poderosamente la atención y que, en mi opinión, marca la diferencia en los momentos decisivos de los partidos importantes. Es su enorme determinación para ganar.

Es ahí, cuando al resto de los mortales se les encoge el brazo por miedo a fallar, cuando surge con fuerza ‘determinator’. La noche del domingo, viendo la final del USA Open, pude comprobar de nuevo cómo su figura se agranda en esas jugadas claves, apreciándose con nitidez su enorme deseo de ganar. Es precisamente en ese momento cuando se saca aun ‘ace’ ganador o mete un pelotazo desde el fondo de la pista que deja sin respuesta a su oponente. Ahí es cuando él, a diferencia de la mayoría, arriesga, se crece y supera sus límites, una y otra vez.

¿De dónde saca esa determinación para ganar? ¿De dónde viene ese valor para arriesgar?  ¿Por qué los deportistas tienen miedo a ganar? ¿Qué es la presión? ¿Por qué se falla tantas veces el golpe decisivo, el tiro libre del último segundo o el penalty de la victoria? ¿Unos tienen deseos de ganar y otros no?  ¿Se puede aprender?  ¿Y mejorar?

Revisando el muy recomendable libro de Timothy Gallwey (El juego interior del tenis), he llegado a la conclusión de que Rafa Nadal ha descubierto el sentido auténtico de la competición que detalla el referido autor. Él es muy consciente de que tanto en la victoria como en la derrota, no está en juego su valía como persona. No es rehén de esa creencia limitante tan extendida, bajo cuya perspectiva la valía personal de quien compite en tenis, o en cualquier otro deporte, depende de los resultados que obtenga. Los que están sometidos a esta creencia, que trabaja desde el inconsciente, consideran que solamente siendo los mejores, solo ganando, van a conseguir el amor y el respeto que necesitan.

Sin embargo, de esta manera, valorando solamente los logros y habilidades de las personas, se está ignorando el verdadero e inconmensurable valor de cada individuo. Quienes compiten solamente impulsados por esta creencia están poseídos por un afán de triunfo desmedido que eclipsa todo lo demás. Su discurso es repetitivo y reconocible; soy un ganador nato, he ganado en todos los equipos en los que he estado, solamente me interesa ganar…. La tragedia para estas personas es que, aunque alcancen el éxito en la victoria, no encontrarán ahí la plenitud, la seguridad, la confianza o, incluso, el respeto que realmente andan buscando.

Eso en el mejor de los casos. Porque, en caso contrario, si además no ganas, es cuando se te cae el mundo encima. El miedo se apodera de ti y la parálisis, los bloqueos y demás pensamientos poco recomendables (no valgo para nada, soy muy malo, no voy a poder, qué van a pensar, no me lo merezco…) hacen el resto.

Identificar lo que yo soy realmente, mi yo auténtico, con los resultados que obtengo en el deporte es una creencia muy limitante para poder alcanzar el máximo rendimiento disfrutando plenamente del juego.

Es por ello que, a veces, cuando estás para ganar, en el momento decisivo, en el partido clave, se apodera de ti el miedo a ganar porque consideras, desde esta perspectiva absolutamente inconsciente, que le vas a infligir al contrario el mismo daño y dolor que la derrota te produce a tí… y te sientes culpable… y fallas. Puede que no sea un pensamiento consciente pero que está ahí, dominándolo todo.

‘Determinator’, en este sentido, pertenece a otra especie. No hay más que escuchar sus declaraciones tras las victorias, el respeto exquisito que muestra hacia sus rivales, los sinceros elogios y reconocimientos que les hace e, incluso, los agradecimientos que les dirige, para entender que su deseo de ganar viene de otro sitio.

Concretamente, de entender que ganar es, sencillamente, superar obstáculos para alcanzar un objetivo. Desde ahí, su percepción de los rivales es la de personas que cooperan con él para alcanzar su objetivo. Cuanto mejores son sus oponentes, más le ayudan. Gracias a ellos, consigue mejorar cada día, superando sus límites y convirtiéndose en el mejor jugador de tenis que podría llegar ser.

Desde esta potente perspectiva (de nuevo, coopetir), Nadal no tiene miedo a ganar y no se le encoge el brazo en el momento definitivo. No está destrozando a nadie, ni perdiéndole el respeto, ni se pone en duda la valía personal de su adversario. Bajo esta idea, nadie es derrotado. Ambos se benefician por los esfuerzos que han realizado para superar los obstáculos presentados por el otro. Los dos jugadores se hacen más fuertes y cada uno participa en el desarrollo del otro.

Visto de esta forma, Nadal les hace un favor esforzándose al máximo y obligando al contrario a dar lo mejor que tenga. Eso es lo que espera él de sus rivales y por eso, se lo agradece públicamente en las grandes finales. No hace falta convertirse en un matón arrogante y vanidoso que humilla y aplasta a los demás para convertirse en un ganador. Tan solo hay que entender que aplastar a los demás no es de lo que se trata.

Una vez definido el objetivo (Ganar el partido o el torneo), quizá el secreto sea no preocuparse por el resultado final, algo que realmente escapa a tu control y genera por lo tanto grandes dosis de ansiedad, sino en centrar toda tu energía y atención en cada punto y en cada jugada. Hacer el máximo esfuerzo para estar presente y plenamente consciente en cada acción. Ese es el Reto; superar cada obstáculo, mejorar y crecer en cada partido. La victoria es solamente el resultado natural de este proceso.

Sin duda, el coaching deportivo es la herramienta más potente para que el deportista descubra el sentido verdadero de la competición, para despertar a su ‘determinator’ y para comenzar a descubrir su verdadera identidad, de manera que, nunca más, ganar o perder un partido, ponga en duda su incalculable valor como persona.

Imanol Ibarrondo

Y la pócima se la tomó César

25 abril, 2010

 “La pócima de la eterna juventud”, así se titula la entrevista que he leído esta mañana y que tiene como protagonista a César, el sensacional portero del Valencia.

 

Tuve el placer de conocerle hace casi 14 años, cuando todavía jugaba en el Valladolid. Por aquella época, ya me parecía unos de los mejores porteros de la Liga. De hecho, le contraté, junto a otros 5 grandes del momento, para protagonizar una Colección de 8 videos que llevó por título ‘Esto es fútbol’ y que distribuyó el periódico ‘El Mundo’. Julen Guerrero, Kiko, Alfonso Pérez, Karanka, Guardiola y César trabajaron con nosotros durante una Jornada completa cada uno grabando ejercicios técnicos, demostraciones y explicaciones teóricas. Fueron 6 Jornadas memorables para mí.

 

César acudió a Bilbao en su coche y acompañado por toda su familia. Ese día, me deslumbró con su sencillez y cercanía, con la gran confianza y seguridad que demostraba en sus posibilidades, con su excelente disposición para el trabajo, con su alegría y buen humor y con sus enormes ganas de aprender y seguir mejorando. Para mí, fue un gran descubrimiento. Lo que no esperaba es que, 14 años después, siguiera en la brecha siendo uno de los porteros de referencia de la Liga y con posibilidades reales de ser convocado para el próximo mundial.

 

En la mencionada entrevista detalla los que, en su opinión, son los ingredientes básicos de la pócima de la eterna juventud. Afirma que el primero y fundamental es conocerse a uno mismo. Comenta que le costó entenderlo pero que luego todo ha sido mucho más fácil. Saber qué es importante para ti, qué te da energía y qué te la quita, saber qué portero quieres ser, cuál es tu esencia y tus valores, a qué no puedes renunciar… en definitiva, tomar consciencia de quién eres y qué es lo que quieres, como paso previo para poder ponerte en marcha hacia quien quieres ser (tu Visión).

 

El segundo ingrediente de la pócima es disfrutar cada momento. Dice César que acude a cada entrenamiento, a cada concentración y a cada partido como si fuera el último. Los disfruta intensamente. Podemos decir que consigue algo tan complicado como estar presente. Ni en el pasado ni en el futuro: tan solo en el ahora y viviéndolo intensamente.

 

También es fundamental para César ponerse objetivos cada día, en cada entrenamiento y en cada partido. Acción. Hacer cosas. La única manera de llegar a ser el portero que quiero ser y que realmente puedo llegar a ser es haciendo cosas dada día que me ayuden a avanzar. De hecho, para nosotros, en Incoade, el Coaching es acción.

 

En mi opinión, hay un 4º ingrediente básico, quizá el más importante. César no lo menciona en la entrevista, pero queda patente leyendo entre líneas que lo lleva muy dentro. Es la Pasión. Pasión por lo que haces. Que ir a entrenar pueda suponer un esfuerzo, pero nunca un sacrificio. Que jugar un partido sea un Reto, pero no un sufrimiento. Que en la competición veas una oportunidad para mejorar, no el fantasma del miedo y del fracaso.

 

Esta pócima la sazona además con mucho sentido del humor que le ayuda a desdramatizar, a quitar trascendencia a los resultados y a vivir con alegría.

 

También incluye en su  secreto lo que denomina como un ángel de la guarda en la figura de Ochotorena, entrenador de porteros del Valencia (coach), imprescindible en su proceso de mejora y crecimiento.

 

Compruebo admirado que César sigue viviendo con intensidad los valores que tanto me impresionaron en una de aquellas jornadas memorables de hace ya casi 15 años.

 

Si repasamos las palabras en negrita, podemos comprobar que César aplica de forma ejemplar algunos de los pilares básicos que trabajamos en el coaching deportivo. Quizá debamos contar con él como facilitador para la próxima promoción del ‘Programa Superior de Coaching Deportivo’ (PSCD)…

 

¿Qué otros ingredientes pondrías tú en la pócima?

 

Imanol Ibarrondo

 

 

 

 

Unai y el principio 90/10

14 abril, 2010

Hay tormenta en Valencia. No se ponen de acuerdo en quien la ha comenzado, si Banega o Emeri, pero las aguas bajan revueltas por ahí.

Sin duda, lo que hizo el jugador es reprobable. Se trata de una falta de respeto hacia el entrenador y hacia sus compañeros.

Dicho ésto (que ha pasado y seguirá pasando en el deporte), en mi opinión, es la falta de autocontrol que demuestra el entrenador lo que hace que el incidente pase de una anécdota, a generar una cascada de declaraciones, opiniones y decisiones que ya están fuera de su control y que afectan directamente a su trabajo y a su ámbito de responsabilidad.

El principio 90/10 de Stephen Covey dice que no puedes controlar el 10% de las cosas que te pasan, pero el 90% restante está determinado por la forma en que reaccionas ante lo que te ha pasado.

Es tu reacción lo que marca la diferencia. A todos nos pasan cosas, cada día, pero mientras unos se limitan a reaccionar, otros responden conscientemente de la forma adecuada. Reaccionar de manera impulsiva significa que los demás (o las circunstancias que suceden) dominan tu vida. Te conviertes en un muñeco incapaz de crear tu propia realidad y de ser quien realmente quieres ser.

Está claro que Unai no puede controlar que su jugador le falte al respeto, pero hizo que ese 10% incontrolable se convirtiera en el 100% reaccionando en lugar de responder de forma adecuada en su momento y lugar.

También creo que durante su rueda de prensa todavía estaba preso de un secuestro emocional por lo sucedido que le llevó a quitarse toda responsabilidad sobre el hecho, culpando únicamente al jugador.

Considero que la Humildad es un valor imprescindible para liderar con éxito y, como cualquier otro valor, se demuestra cuando toca; con comportamientos y acciones concretas para ponerla en práctica.

Reconocer que su comportamiento tampoco había sido el adecuado y pedir disculpas por ello hubiera sido un acto de humildad. Entiendo que en caliente no tomara todavía consciencia de sus actos, pero han pasado tres días y todavía no lo ha hecho.

Si la coherencia y el ejemplo son las bases del Liderazgo efectivo, Unai tuvo una excelente oportunidad para demostrar ambas cosas. No fue capaz en ese momento de controlar su reacción y buscar una respuesta efectiva pero, estoy convencido de que cuando se vea en la tele, se arrepentirá mil veces de su reacción. Si así fuera, podría haber aprendizaje. En caso contrario, habrá sido una oportunidad perdida para afianzar un liderazgo potente.

En Coaching Deportivo lo primero que trabajamos con los entrenadores es su autoconocimiento como elemento fundamental para poder liderar un grupo con éxito. Saber qué entrenador quieres ser, qué es importante para ti, a qué no puedes renunciar, cuáles son tus valores auténticos, cómo te comportas, cómo te sientes, cómo piensas o cómo te perciben son elementos imprescindibles para poder poner en práctica un plan de acción que te ponga en el camino de ser el mejor entrenador que puedas llegar a ser, disfrutando de ese privilegio.

Unai no ha sido capaz en esta ocasión de controlar al potro que todos llevamos dentro y no se conoce todavía la factura del destrozo.

Y tú, eres capaz de controlar tu potro?

¿Qué impacto puede tener en el vestuario la reacción de Unai?

¿Qué harías si fueras Unai?

Imanol Ibarrondo