Archive for the ‘coaching deportivo’ Category

Y tú, ¿lideras o entrenas?

31 mayo, 2010

El pasado fin de semana se celebró de la RFEF el II Congreso Internacional organizado por el Comité de Entrenadores de la RFEF. Con una asistencia de más de 300 personas y unas ponencias, mesas redondas y talleres de gran calidad y participación, pude constatar el excelente estado de salud de un gremio no suficientemente reconocido.

Entre todas las intervenciones que se produjeron en un intenso fin de semana, quiero resaltar aquí la de Gerard Houllier, director técnico de la federación francesa de fútbol, que desarrolló una ponencia que me impactó. Su título era “11 claves? para éxito” y, a modo de alineación, reflexionó sobre los ingredientes básicos que el entrenador debe utilizar con maestría para condimentar un equipo ganador.

Lo que sorprendió a los asistentes fue que, en ningún caso hizo referencia a los conceptos técnicos, tácticos o de preparación física (supongo que los daba por supuesto, como el valor en la mili), sino que se centró casi exclusivamente en habilidades, competencias y capacidades que trabajamos con intensidad en nuestro ‘programa superior de coaching deportivo’.

Comenzó con la necesidad de que el entrenador trabaje en crear una Visión personal y de equipo potente. ¿Qué es lo que quiere?. ¿En qué entrenador ideal desea convertirse en el futuro?.  ¿Cuál será su legado?. ¿Será inspirador para los demás o será un ejemplo para no imitar?. ¿Cómo quiere que se le recuerde?. ¿Qué es lo que quiere aportar a sus equipos y a sus jugadores?…
Es importante que no ponga límites a su sueño. Que se permita soñar con grandeza… y poder crear una visión y una identidad compartidas para su equipo.  De no ser realista en sus sueños, de creer en lo imposible (en lo que ahora parece imposible) y lanzarse a por ello. Deja soñar a tu corazón para definir una Visión poderosa e inspiradora para ti y para las personas que han de seguirte y creer en ti.

Habló después de trabajar mucho, de no rendirse nunca, de seguir perseverando a pesar de las adversidades, de perseguir  tu sueño,  de insistir, insistir e insistir. De centrarse en pequeñas tareas individuales y colectivas cuando las cosas no van bien para ganar en confianza y seguridad, en lugar de pretender grandes cambios y modificaciones.

Defendió la necesidad de pensar siempre en positivo, de hablar de las virtudes y utilizar el reconocimiento y el feedback positivo permanentemente. Una vez más, de creer en ti y en ellos, pase lo que pase.

Explicó con ejemplos muy ilustrativos la importancia de la escucha auténtica hacia los jugadores, de la necesidad de preguntar y de sacar de ellos sus propias soluciones y respuestas (el ejemplo de Owen fue espectacular).

Insistió en la importancia de mantener siempre arriba la bandera del entusiasmo y la alegría. De eliminar del vestuario la comunicación, las relaciones y las emociones tóxicas y negativas. De acabar con los pesimistas (cobardes disfrazados). De obligar a todos a trabajar por crear un ambiente de alegría, optimismo y buen humor. De desdramatizar y de quitar tensión a las situaciones. De no etiquetar a las personas, de creer que realmente pueden dar mucho más ayudando  a que cada jugador pueda convertirse en el mejor jugador que lleva dentro.

Quizá el mejor resumen de esta ponencia lo hizo seguidamente Vicente del Bosque cuando, con una confianza, sencillez y humidad  apabullantes dijo que “entrenar no es una ciencia; es un arte” y es la capacidad para gestionar las emociones individuales y colectivas lo que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso, y lo que realmente te convierte en un Líder auténtico… mucho más allá que un entrenador.

Y tú, lideras o entrenas?

Imanol Ibarrondo

Creencia limitante

17 mayo, 2010

Aprovechando que, todavía, somos muy pocos los que leemos este blog, aprovecharé para hacer una confesión compartiendo con vosotros el pensamiento con el que me machaca, en estos momentos, mi saboteador principal respecto al Coaching.

“No estás suficientemente preparado. Eres un farsante”.

Es durito, eh?. Lo cierto es que cuando arrecia con este comentario todo se me hace bastante cuesta arriba. Me limita, me bloquea e, incluso, me paraliza en ocasiones. Noto como me hago pequeño y, si me ocurre ejerciendo como facilitador en alguna formación, casi me dan ganas de salir corriendo del aula.

Tengo miedo de no estar a la altura, de no cumplir con las expectativas de mis clientes y alumnos, miedo al qué dirán, de tener que ser la referencia que esperan que sea en el deporte, miedo a no serlo… en definitiva, miedo al fracaso y a la vergüenza.

Lo cierto es que no se puede negar que llevo solamente 4 años en el coaching y que no supero las 500 horas de práctica remunerada con clientes y equipos. Eso son hechos concretos. Tampoco acumulo más de 500 horas como facilitador principal de coaching deportivo. Otro dato objetivo. Por lo tanto, lo que me dice mi saboteador no es falso…. pero tampoco es toda la verdad.

También es cierto que trabajo con un equipo de profesionales excelente y con gran experiencia, que cuento con la confianza de Instituciones de referencia como el COE o la RFEF, que tenemos unas evaluaciones (jornada tras jornada) excelentes, que creo firmemente en lo que hago, que intento transmitirlo con pasión, que tengo un gran deseo de compartir y de ayudar, que le pongo mucho entusiasmo y que me dejo la piel en conectar intensamente con mis clientes y alumnos e impulsarles a la acción; a ser quien realmente son.

Cuando aparece mi saboteador, a veces pienso en Guardiola. El tampoco tenía experiencia, acababa de sacar el carnet de entrenador, llevaba un año en los banquillos, era demasiado joven… pero no dudó en aceptar el reto. Sabía que podía compensar con crecer esas circunstancias y, sin duda, los resultados ya le han dado la razón.

No sé cuál será su creencia potenciadora o el pensamiento que le ayuda a tirar para adelante sin rendirse a los cobardes, reiterativos y vacíos argumentos de su saboteador (de hecho, ni siquiera sé si lo tiene), pero os diré también cuál es la creencia que a mí me ayuda a seguir en el camino con fuerza y energía.

Incoade va a revolucionar el fútbol”. Sí, sí, ya sé que es una bilbainada y que parece que vuelvo a pecar de soberbia y de falta de humildad, pero no me negaréis que es realmente potente!!.

Cuando pienso esto, veo un fútbol en el que los entrenadores disfrutan de su trabajo, se conocen profundamente, tienen una visión y un propósito en la vida y en el fútbol, trabajan conectados a sus valores y a los de su equipo, viven cada semana ocupados y no preocupados, escuchan, preguntan y ayudan a sus  jugadores, no los etiquetan sino que creen en ellos, tienen confianza y seguridad para liderar de forma coherente, apasionada y generosa a unos futbolistas que disponen de una formación integral, que se comunican y relacionan de una manera sana y potente, que saben conectar con su esencia y con la esencia del juego, con lo que es importante para ellos, que descubren qué les motiva y les da energía, que no ponen excusas y justificaciones, que son capaces de buscar sus  propias respuestas, que viven el ‘fair play’ como una necesidad para estar conectados, no como una obligación que no entienden, que se preocupan por crecer y desarrollarse, que disfrutan del juego y de la vida, que son responsables de sus actos y dueños de su destino.

¿Os podéis imaginar cómo sería este fútbol?. Sé que es un sueño muy grande, muy ambicioso, casi imposible… pero es que, poco a poco, cada vez somos más para hacerlo realidad.

Y tú, te apuntas o todavía te puede tu saboteador?

Imanol Ibarrondo

Feedback 360º Sport (F360S): un regalo

7 mayo, 2010

Durante las últimas dos semanas del ‘Programa Superior de Coaching Deportivo‘ (PSCD) que estamos desarrollando con entrenadores en la RFEF, hemos trabajado durante 2 intensas Jornadas en la creación de un cuestionario de ‘Feedback 360º Sport’ para mejorar y desarrollar sus habilidades de Liderazgo.

Las 27 personas que están completando el PSCD han puesto todo su esfuerzo, experiencia, conocimientos e ilusión para diseñar y crear, desde el principio, una herramienta completa de ‘F360S’, finalizando con un excelente cuestionario de 31 comportamientos medibles y observables que reflejen con claridad las percepciones que tienen los demás sobre si el entrenador (cliente de feedback), está viviendo con intensidad aquellos valores propios, que ha definido previamente como básicos, para llegar a ser el entrenador que desea ser (su visión).

Partimos de la premisa que no es lo mismo mandar que liderar. Mandar es fácil. Casi cualquiera podría hacerlo. El jefe (entrenador) es un cargo jerárquico en el que la autoridad viene incluida de serie, mientras que, al Líder, lo eligen los demás. Son los jugadores quienes deciden si quieren seguirle, o tan solo obedecerle. Eso no se puede imponer.

Siendo esto así, parece razonable pensar que las percepciones de los demás son importantes (nosotros pensamos que imprescindibles) para poder desarrollar un Liderazgo potente y eficaz.

Proponemos Liderar desde el Ser, no desde el Hacer. No se trata de hacer cosas como un Líder, sino de Ser un Líder en todos y cada uno de los aspectos de tu vida personal y profesional. Que seas quien realmente eres en todo momento. Que no tengas que comportarte como un Líder. Que no tengas que fingir, ni impostar tu discurso para parecer un Líder. Sencillamente, serás un Líder si te permites ser quien realmente eres. Demostrarás absoluta coherencia entre lo que eres, lo que dices y lo que haces y, esa coherencia, tiene un impacto positivo espectacular en cualquier grupo en el que ejerzas influencia (por ejemplo, tu equipo).

 Aquí es donde entra de lleno el Coaching. Descubrir quién eres, qué es importante para ti, cuáles son tus valores auténticos, cuál es tu propósito de vida y cómo entrenador, cuál es tu visión, qué es un líder para ti y demás dinámicas que profundizan en el auto-conocimiento, es el camino necesario para el auto-liderazgo, y el paso previo imprescindible para poder liderar a los demás.

No existe un modelo de Líder que valga para todo y para todos. Cada uno debe descubrir su propio estilo de Liderazgo reflexionando, trabajando sobre ello y practicando. Cada persona (entrenador) debe encontrar su camino y su propia receta para liderar.

Por lo tanto, es fundamental profundizar en el auto-descubrimiento de cada uno, pero también es necesario saber si hay coherencia entre lo que yo creo que soy y lo que los demás perciben de mí, en base a mis actos y a mis comportamientos.

Para ello, la mejor forma de saberlo es preguntar a las personas que me conocen y que trabajan conmigo. Pedir información. Solicitar feedback.

En el ‘F360S’ la información proviene de la recopilación de las percepciones de un número elevado de personas (sobre 10) de distintos niveles del Club (jugadores, cuerpo técnico y director técnico o presidente) que facilita una foto fija del entrenador y de sus comportamientos.

Estamos hablando de comportamientos medibles y observables, no de juicios u opiniones personales. El feedback es información, que es bastante distinto de la opinión. La opinión también puede ser valiosa, pero no es feedback.

Tu opinión puede coincidir o no con la de la otra persona, pero difícilmente provocará un cambio en su comportamiento. Si además, es negativa, incluye un juicio por el que la otra persona puede sentirse atacada, por lo que puede desconectar y dejar de prestar atención.

El feedback es otra cosa. Cuando hablamos de hechos observables no hay implicación emocional y, por tanto, la conversación (o la información) es neutra y no provoca rechazo. El feedback nunca puede molestar porque no juzga, solamente informa.

El ‘F360S’ es la mejor manera para tomar consciencia de los comportamientos o actitudes que ignoro de mi mismo pero que resultan evidentes para los demás, y que me acercan o me alejan de lo que yo quiero ser. Es, por tanto, un regalo de gran valor.

Lo que tú decidas hacer después con el regalo, es cosa tuya. Lo puedes poner en la repisa del salón y tenerlo bien presente y trabajar con él o, guardarlo en el última estantería del desván y olvidarlo para siempre. En cualquier caso, no olvides dar las gracias a quien te lo ha hecho.

Imanol Ibarrondo

Plenitud, un acto radical

28 abril, 2010

La semana pasada, el golfista británico Brian Davis entregó la victoria del Verizon Heritage, dotado con un millón de dólares al avisar al árbitro de que rozó un junco al golpear la bola. Nadie se había dado cuenta.

Puedo imaginar a Brian en ese momento. Después de cinco años viviendo en Florida para convertirse en profesional del golf, era su primer gran triunfo en uno de los torneos más importantes del circuito americano. Su momento para pasar de un modesto puesto 98 del golf mundial a los primeros puestos del ranking. Era el último hoyo y ahí estaba la gran oportunidad para comenzar a cumplir su sueño… pero Brian prefirió ser honesto. Brutalmente honesto. 

En Coaching Deportivo trabajamos con nuestros clientes el descubrimiento de sus valores auténticos, lo que realmente es. Conocer lo que le hace  conectar con su esencia, lo que le da energía y le permite vivir momentos sublimes y experiencias memorables en su vida, es solo la primera parte para vivir en Plenitud. No vale tan solo con saberlo. Lo que marca la diferencia entre la plenitud y la vida en conformidad es tener el valor para que nuestros actos estén alineados con nuestro yo auténtico y verdadero.

No es fácil. De hecho, es muy difícil. Si fuera fácil, por qué no estamos honrando nuestros valores todo el tiempo? Una respuesta clásica es que nuestro temor suele ser mayor que nuestro deseo de plenitud.  Por eso tiene tanto valor la decisión de Brian.  Me imagino a esa voz interior dentro de su cabeza (su saboteador) en el momento de tomar la decisión de avisar al árbitro, enjuiciándole y diciéndole cosas como “te has vuelto loco”, “ya serás honesto en otra ocasión”, “eres tonto”, “vas a hacer el ridículo”, “no eres suficientemente bueno para ganar otro torneo”, “todo el mundo se reirá de ti”, “los demás no lo harían”, “tu mujer te dejará por memo”…  

Es posible que Brian pensara que esta voz estaba intentando protegerlo del peligro, de asumir riesgos inútiles pero, con frecuencia, es demasiado cauta en un momento clave que pide que se tomen riesgos en el camino hacia una vida más plena. Brian decidió no hacerle caso. Decidió ser valiente y dar un paso adelante para ser quien realmente es. Decidió avanzar al galope hacia su Plenitud. Decidió ser terriblemente honesto. De hecho, la Plenitud es un acto radical.

Cuando veo a alguien como Brian capaz de hacer algo tan radical como perder un millón de dólares por vivir conectado a su esencia, a sus valores auténticos, siento una admiración profunda por su integridad y valor. Brian Davies perdió un Torneo y bastante dinero, pero se ganó el  respeto universal.  ¿Cuánto vale eso?

Y tú, ¿qué es lo más radical que has hecho en tu vida para ser quien realmente eres?

Últimamente, ¿cuántas veces has derrotado a tu saboteador?

Imanol Ibarrondo

La decisión de Javi (II)

12 abril, 2010

Sí, ya sé que soy ventajista, que es una casualidad y que no tiene nada que ver, pero me vais a permitir soñar un poco con lo que podría haber pasado las últimas dos semanas con Javi Martínez.

Quizá Javi leyó hace dos semanas el artículo de ‘La catedral y el Respeto’ y le gustó. Quizá pensó en ponerlo un poco en práctica y, tres días después, decidió comportarse de forma ejemplar en el rifi rafe con Touré en Barcelona. Tras el partido hubo periodistas que alabaron su gesto tanto en persona como públicamente. Quizá esos comentarios le hicieron estar más satisfecho y orgulloso aún de su comportamiento.

Quizá, la semana pasada, leyó también el artículo sobre ‘La decisión de Javi’ y reforzó un poco más su decisión. Se sintió más seguro de haber hecho lo correcto y con más confianza para volver a hacerlo. El domingo siguiente marcó dos golazos y, según la prensa deportiva local, hizo el mejor partido desde que viste de rojiblanco.

Casi con absoluta seguridad, todo esto ha sido casualidad pero, quizá, solamente un poquito, haya habido un puntito de ‘causalidad’.

Igual Javi decidió el domingo permitirse ser quien realmente es, vivir de forma intensa sus valores auténticos (generoso, solidario, valiente, noble…).

Igual decidió voluntariamente estar totalmente concentrado en el juego y no distraerse con piscinazos, protestas, simulaciones y demás trampas.

Igual, tras los reconocimientos a su comportamiento de la semana pasada, Javi salió el domingo al campo reforzado y más confiado si cabe en sus posibilidades, tomando la decisión consciente de insistir en su actitud de respeto a los contrarios, a las reglas, al árbitro y al propio juego.

Igual Javi decidió todo esto para poder estar mucho más conectado al juego, sacando así el máximo rendimiento al enorme potencial que tiene.

Igual eso le ayudó (solamente un poquito) a meter dos golazos el domingo pasado.

Igual Javi ha tomado una decisión definitiva en este sentido y se anima a seguir adelante con la misma determinación, clase, fuerza y energía que desborda en el campo, por esa senda de plenitud y de vivir intensamente sus propios valores y los valores del fútbol.

Igual voy y se lo pregunto si le veo un día de estos.

¡¡POP, Depierta Imanol !! Sí, ya sé que la vanidad se ha apoderado de mi en este post. Lo acepto y me comprometo a mejorar… pero reconoceréis que no podía desaprovechar esta secuencia para reforzar un poco mi autoestima 😛

Lo cierto es que también me permito soñar y, para un coach deportivo, no hay mejor sueño que el de pensar que tu trabajo tiene una influencia tan espectacular e inmediata en el rendimiento de un deportista. Este sueño me ayuda a seguir avanzando en mi camino como coach deportivo y también a seguir escribiendo (de vez en cuando).

Y tú, qué crees? ¿Casualidad, causalidad… o simple vanidad?

Imanol Ibarrondo

PD: este post ha sido publicado en el periódico Deia de fecha 15 de abril. El fondo es el mismo aunque en nuestro blog me he permitido alguna “licencia” más para que soñemos entre todos

Un, dos, tres, Messi otra vez

7 abril, 2010

Cuando ayer por la noche me sorprendí a mi mismo en lo alto del sofá pegando gritos de entusiasmo, tuve que parar un segundo para preguntarme qué me estaba pasando y qué estaba sintiendo para comportarme de manera tan extravagante. Más aún, cuando descubrí a mi hija pequeña de 4 años mirándome divertida y aplaudiendo desde la alfombra.

Aprovechando algunas enseñanzas del Coaching, paré un segundo y tomé consciencia de qué estaba sintiendo. sencillamente, estaba emocionado.

Creo que el fútbol es tan grande porque permite que millones de personas vivan intensamente sus emociones a través del juego. Siendo las emociones el reflejo de la pasión verdadera, el fútbol te permite conectar con lo más auténtico de ti mismo, con lo que verdaderamente te hace vibrar. Con tu esencia. Te permite ser quien realmente eres.

Sobre todo, puedes vivirlo con la máxima intensidad, cuando sobre el césped hay alguien que demuestra una autenticidad difícil de alcanzar para la gran mayoría.

Estoy seguro de que Messi juega como es. Jugando al fútbol, Messi vive al 100% sus valores auténticos, lo que le permite estar conectado permanentemente a la esencia del juego.

No le conozco personalmente pero intentaré expresar en este post los valores que me transmite su forma de jugar, que me emocionan y que admiro profundamente. Me fascina, sobre todo, que el mejor jugador del mundo pueda vivir siempre tan conectado a sus valores auténticos dentro del campo, que tan pocas veces pierda el rumbo, cuando para mi es tan difícil seguir mi propia brújula interna.

Me sorprende su Humildad; no darse importancia (de verdad) a pesar de ser el mejor jugador del mundo.

Su Valentía para encarar a los rivales una y otra vez.

Intuyo que el Riesgo también es un valor para Messi.

La Solidaridad. Es el primero en trabajar y presionar a los defensas para robar o forzar el error.

El Compromiso para participar activamente en todo momento en el juego colectivo de su equipo.

El Deseo de Ganar siempre. Nunca se rinde.

Admiro mucho su Honestidad. Nunca se tira y nadie recibe más patadas que él. No simula, no engaña, no hace trampas.

La Generosidad para dar asistencias o ceder un penalty, sin arrogancia, a un compañero.

La Diversión; es un gustazo ver cómo disfruta jugando al fútbol y eso lo transmite a todos los que le vemos jugar… y nos encanta.

Me enamora su Sencillez; ver cómo celebra los goles (como un niño) o verle cómo se va del campo botando el balón, su premio, como un chiquillo.

Me contagia la Pasión que demuestra por el fútbol; jugaría con un flemón, con paperas o con la pierna al hombro si fuera necesario. De hecho, estoy casi seguro de que, si al acabar el partido, se le acercaran seguido 3 chavales para jugar un dos para dos detrás de la portería, jugaría sin dudar… y les regatearía y les ganaría también.

Pero quizá, lo que más me llama la atención y lo que le hace tan grande es el Respeto. El respeto que muestra a su Club, a sus compañeros, a su entrenador, a los contrarios, a las normas, a los árbitros y al propio juego. Para mi, el respeto que muestra por el fútbol y todo lo que conlleva engrandece su figura y le convierte en una referencia de comportamiento para todos los jugadores del mundo. Eso también le hace ser muy grande.

Y, ahora, por un chupito de energizol, os pido comentarios sobre qué más valores transmite Messi jugando al fútbol, que os emocionan hasta haceros subir en lo alto del sofá. Un, dos, tres, Messi otra vez.

Imanol Ibarrondo

La decisión de Javi

4 abril, 2010

Al hilo del artículo ‘La Catedral y el Respeto‘ publicado en DEIA la semana pasada, no puedo dejar de señalar la relación que la decisión de Javi tuvo respecto al contendido del mencionado artículo.

Quizá a Ud., si vió el partido, no le pareciera relevante o incluso, le reclamara que se hubiera comportado de otra manera, pero para mi sí que fue muy importante. También se lo pareció así a muchos medios de comunicación, tanto locales como nacionales, prensa escrita, radio y TV que han destacado el gesto de Javi Martinez como uno de los detalles más significativos de la Jornada.

Me estoy refiriendo a la decisión que tomó Javi en el rifi rafe que le enfrentó con Touré al pasado sábado en el Camp Nou. Pudo hacer varias cosas pero decidió hacer lo más difícil. Decidió no tirarse, no hacer el paripé, no simular una agresión que realmente no se produjo. O, por lo menos, decidió respetar el criterio del árbitro sin exagerar lo que realmente pasó. Decidió, por lo tanto, respetar al árbitro, al contrario, a sí mismo y a los valores que históricamente han representado a su Club (entre ellos, el Respeto).

Reclamábamos en el artículo de la semana pasada que hacer trampas o no hacerlas era una decisión personal e intransferible de cada jugador. Javi decidió no hacerlas.

Sé que algunos (muchos?) pensarán que tenía que haberse tirado, que tenía que haber ‘provocado’ la expulsión del azulgrana, que contra 10 hubiera sido más fácil puntuar, que fue un ‘panchito’, que le falta experiencia para sacar ventajas de esas situaciones, bla, bla bla… y todo ese tipo de comentarios ventajistas que justifican las trampas sin ningún apuro como si fueran parte del juego.

Yo creo precisamente todo lo contrario. En mi opinión Javi Martínez creció un palmo más como futbolista el pasado sánado. Hasta ese día, Javi tenía mi reconocimiento por sus cualidades futbolísticas; poderoso, solidario, comprometido, valiente, generoso… desde el sábado, se ganó además mi respeto. Un jugador que actúa como lo hizo él en esa jugada dignifica su profesión, despierta la admiración de todos los que amamos este deporte y se convierte en un referente de comportamiento para todos.

Es verdad que se perdió el partido y que, haciendo esa trampita, quizá el resultado pudiera haber sido otro… o no. Pero, desde hoy, todos los entrenadores de categorías inferiores de Bizkaia podrán utilizar su ejemplo para ilustrar cómo debe comportarse un jugador que quiera llegar a ser un león. Posiblemente, solamente ésto tiene infinitamente más valor que los 3 puntos del Camp Nou. ¡¡ Zorionak Javi !!

Imanol Ibarrondo

PD: este post ha sido publicado en Deia el miércoles 7 de abril. Puedes acceder pinchando aquí.

El Deporte como escuela de vida

27 marzo, 2010

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Parte de este post es un extracto del excelente libro de Gotzon Toral; Liderago, un deporte de equipo.

En su libro ‘7 hábitos para la gente altamente efectiva’ Stephen Covey insiste en acomodar los pensamientos, las emociones y las acciones a los valores personales. “Quien hace lo que piensa y piensa lo que siente, muestra un alineamiento formidable”.  Sentir en cuerpo y alma que formas parte de algo especial es una fuente extraordinaria de motivación, también para los deportistas.

La pertenencia a una agrupación deportiva o a un Club con una identidad y unos valores fácilmente reconocibles es un capital que muchas entidades deportivas han descuidado. El desconcierto es tal que la mayoría de los Clubes olvidan su historia, malgastan sus señas de identidad y se colocan al borde de la quiebra viviendo muy por encima de sus posibilidades. Paradójicamente, este modelo hace aguas por todos lados: resulta inapropiado para la formación de los jóvenes deportistas que cada vez abandonan antes la práctica deportiva y aún es más ineficaz para el alto rendimiento.

Tanto los entrenadores como las entidades deportivas preparan y forman en valores, pero la mayoría no es consciente de ello, de su trascendencia ni de los valores que promocionan. Esa formación invisible se lleva a cabo a través de sus actos, así como de sus mensajes verbales y no verbales, cuando favorecen determinados comportamientos y actitudes en detrimento de otros. De forma constante e inadvertida se transmiten conductas que en muchos casos están en abierta contradicción con los valores que dicen defender y representar.

Una preparación ética debe poner en juego lo mejor de la naturaleza del deportista mediante la práctica de buenos hábitos al servicio de la excelencia en su formación integral. Importa más, mucho más, la persona que el deporte. El Deporte es una escuela de la vida con un interés excepcional al tratarse de una actividad voluntaria que moviliza al individuo en todos los sentidos. El deportista debe tomar decisiones constantemente y aprender el difícil arte de elegir bien.

El mensaje del entrenador, del directivo, de los padres…  puede desarrollar valores personales como la autoestima, el esfuerzo, la generosidad, la cooperación o el respeto a las reglas que garantizan los derechos de todos. Puede ayudar al deportista a conectar con la esencia del juego y a vivir en Plenitud sus valores personales disfrutando al máximo de su deporte.

Pero también pueden anular la voluntad del deportista poniendo el deporte delante de la persona, fomentando la trampa y el engaño, colocando el resultado por encima del aprendizaje, exaltando la victoria por encima del juego, defendiendo  el ‘todo vale’ para ganar ó proclamando el victimismo, la excusa permanente y la culpabilización de los demás cuando no se alcanzan los objetivos.

El reconocimiento de su valía hace sentirse mejor al deportista, con más confianza en sí mismo, pero es grande la tentación de iniciar a los deportistas por la puerta falsa, tratando de sacar una dudosa ventaja –de un día para otro- por los medios que sean. Solo un puñado de privilegiados conseguirá fama y fortuna por medio del deporte, pero está al alcance de todos la  posibilidad de sentirse bien, de crecer y de formarse integralmente, así como de disfrutar una buena experiencia deportiva a lo largo de su vida.

Por nuestra experiencia, los entrenadores, los padres, los directivos y demás personas relacionadas con los deportistas no disponen, en su mayoría, de las capacidades, habilidades y conocimientos necesarios para sacar el máximo rendimiento a las enormes posibilidades que ofrece la práctica deportiva como elemento dinamizador e impulsor del desarrollo integral de los deportistas

La formación en Coaching Deportivo les permitirá conectar con los valores del deporte y con la esencia del juego, aprender a relacionarse y comunicarse de otra manera con los deportistas, permitir y fomentar el aprendizaje por descubrimiento, aprender a escuchar y a preguntar desde la confianza en que el deportista (y la persona) es completa, creativa y está llena de recursos para poder alcanzar todos sus objetivos.

En definitiva, la aplicación de las habilidades de Coaching Deportivo capacita a quien las utiliza para establecer un nivel de comunicación superior con los deportistas basado en conversaciones transformadoras que impulsan al Deportista hacia su Plenitud.

Imanol Ibarrondo