Archive for the ‘Compromiso’ Category

Huevos con beicon

5 febrero, 2011

Esta semana, en la jornada sobre Liderazgo emocional que dentro del Programa Superior de Coaching Deportivo se está desarrollando en el CPT de Fadura, los participantes, en su mayoría entrenadores de fútbol, sacaron a la palestra el nombre de Manolo Preciado, entrenador del Sporting, como persona de referencia en esta materia.

Profundizando en el asunto, concluían que conseguir el compromiso auténtico de los jugadores es el reto fundamental al que se enfrenta un líder de grupos. Entendían que obedecer al entrenador es una obligación, pero comprometerse es una decisión personal de cada futbolista. Ejerciendo el poder que te confiere el cargo quizá obtengas la obediencia, pero solamente siendo un líder auténtico puedes alcanzar el compromiso de los demás.

Utilizamos el ejemplo de los huevos con beicon para ilustrar la diferencia entre obligación y compromiso. Para cocinar este plato, ¿quién está más comprometido, el cerdo o la gallina? La gallina pone los huevos, hace lo que debe y cumple correctamente con su tarea. La gallina está implicada. El cerdo, por otra parte, va más allá de lo exigible y se deja la vida en el empeño. El cerdo está realmente comprometido.

Conseguir el compromiso auténtico de sus jugadores no es sencillo para un entrenador. Requiere un gran esfuerzo, dar mucho, exponerse y arriesgar. Entregarse de verdad y ofrecer lo mejor que tienes para ponerlo a su servicio. Exige cambiar de perspectiva y preguntarse qué necesita este jugador de mí para sacar lo mejor que tiene, o cómo puedo ayudarle para que sea el jugador que realmente podría ser.

Un entrenador-líder enfoca la atención no solamente en la tarea, en el objetivo, sino también en cuidar y fortalecer las relaciones. Implica ayudar a crecer individual y colectivamente a cada uno de tus jugadores, a los que juegan mucho y a los que no lo hacen tanto. Quizá liderar un equipo de fútbol signifique en realidad servir a las personas sobre las que tienes responsabilidad. Estar a su disposición para identificar y satisfacer sus legítimas necesidades (que no sus deseos), de manera que estén en la mejor condición para alcanzar su máximo rendimiento. Es exactamente lo contrario de utilizar a los jugadores y servirte de ellos para conseguir tus objetivos. De momento, en el fútbol, hay más de esto que de lo otro.

Conozco, desde hace mucho, a Manolo Preciado. Ya fue una referencia en la conquista de derechos laborales para los futbolistas cuando los tiempos eran realmente muy duros. Los que, como él, daban la cara en aquel momento, ponían en juego sus contratos y sus carreras. Asumían grandes riesgos por los demás y se la jugaban por todos. Una vez más, compromiso auténtico.

Desde la distancia, le he visto afrontar situaciones verdaderamente límite, ante las que un cese sería un juego de niños. Le admiro mucho como entrenador pero, sobre todo, me descubro ante él como persona. La vida le ha golpeado con dureza y se ha repuesto una y otra vez con una entereza y valentía incomparables. Sin rencor ni resentimiento, al contrario, disfrutando de la vida y del fútbol, si cabe, más intensamente.

Trabajador, sensible, cercano, íntegro, humilde, valiente y alegre son algunos valores que definen una personalidad arrebatadora. Manolo es el auténtico cerdo (con perdón) de la metáfora. Se deja la vida por sus jugadores y, cómo no, sus jugadores por él. Su liderazgo deja huella en las personas. No hay más que ver cómo celebraron todos juntos el empate en el descuento, hace tres semanas, ante el Racing en El Sardinero, para comprobar que no debe tener gallinas en su vestuario.

El poder de un entrenador viene de serie, es jerárquico y está incluido en el cargo, pero que seas identificado como líder lo deciden tus jugadores. No se puede imponer. Son ellos quienes te perciben, o no, como tal. Quienes deciden seguirte, creer en ti, confiar y comprometerse contigo… o tan solo obedecerte hasta que llegue el siguiente. Liderar o entrenar…. esa es la cuestión.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 5 de febrero de 2011

Semana fantástica

15 enero, 2011

Para la primera jornada de este año (Deportivo), tenía previsto publicar unas líneas sobre la gran trascendencia que podrían tener en el futuro a corto y medio plazo del Club, los 5 partidos a disputar en veintiún días por el Athletic. Los cuatro de casa (Depor, Racing, Hércules y Barcelona) y el de Málaga. Finalmente, escribí sobre la huelga de AFE y el artículo se quedó en el tintero. Mejor así.

Ya se han jugado tres de los cinco y el sabor es agridulce. Solamente quedan dos. Coincidiendo con la semana fantástica de unos grandes almacenes, tan solo queda por saber quién sacará beneficio de las rebajas. Si será el Athletic quien esté de oferta o serán el Racing y el Hércules quienes darán facilidades.

Estos dos partidos sí que son decisivos y definitorios, aunque no definitivos. Son duelos en los que vamos a poder comprobar qué es lo que realmente quiere ser este equipo. De verdad. Si desea ser protagonista de su futuro esta temporada o se conformará de nuevo con lo que dejen los demás, con los restos de la competición. Con los saldos.

Dentro de la dificultad, contra el Barcelona es fácil motivarse, estar concentrado, ser intenso y agresivo. No hay nada que perder. De hecho, fuimos eliminados y todos los titulares de prensa coincidían con la sensación general de la afición en que el equipo había superado las mejores expectativas en la eliminatoria. Lo difícil viene esta semana, empezando por hoy.

A pesar de lo que se diga y se publique, no tengo claro cuál es el objetivo para esta temporada. Son demasiadas declaraciones auto-complacientes, justificativas y poco exigentes en las que se impone el clásico partido a partido. Remiten al último tramo de la competición para ver cómo estamos y entonces decimos a qué aspiramos. No estoy de acuerdo con esta forma de plantear los objetivos.

Reconozco que es muy cómodo, porque permite ajustar la expectativa cada semana en función del último resultado y la posición en la tabla y además, no compromete a nada. Que la cosa va bien, digo que Europa, que no va tan bien, pues el objetivo es mejorar la clasificación del año pasado. Que va peor todavía, el objetivo es salir de esta situación complicada…. Echo de menos una Visión compartida por todos y un Reto ilusionante, difícil y motivador que obligue a crecer individual y colectivamente a cada jugador y al equipo. Quizá no lo alcancen pero habrán tenido que dar pasos adelante para convertirse en un equipo capaz de merecerlo.

Eso obliga a comprometerse y el compromiso es una decisión personal. Es mucho más que una obligación. Comprometerse no es tener que hacer algo, es desear hacerlo. El compromiso auténtico implica elección. A qué dices sí y a qué dices no. No vale todo. Comprometerse con un objetivo ambicioso como jugar en Europa implica ser consciente de que es imprescindible una apuesta auténtica por jugar al fútbol para merecer ganar los partidos. Tocar a rebato y todos al ataque, hasta el portero, a ver si suena la flauta en el descuento, puede ser un recurso, pero utilizarlo como estrategia parece pobre.

Queda claro que el equipo no se rinde, que no baja los brazos, que insiste hasta el final, que es valiente y, alguna vez, tendrá premio con sus arreones finales, pero eso no es incompatible con disputar el control del juego y del partido, de mandar y dominar contra gran parte de los equipos de Primera, para aumentar las posibilidades de victoria, más allá de la épica que tanto nos gusta.

Ganar así estos dos próximos partidos significaría volver a creer. Comenzar la segunda vuelta dando un puñetazo en la tabla clasificatoria y demostrando que queremos estar ahí. De verdad. No desde la obligación del tener que sino desde la convicción, la energía y la fuerza que surgen de un compromiso auténtico con el equipo que realmente queremos ser.

Estos seis puntos servirían para contagiar a la afición un deseo verdadero, una ilusión lícita y la visión de un equipo ganador que realmente aspira a mejorar y a crecer. Sé que es muy complicado ganar dos partidos seguidos en casa pero, precisamente por eso, superar con éxito esta semana fantástica, sería dar un paso de gigante hacia el verdadero Reto de estos jugadores; creer que realmente pueden.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 15 de enero de 2011

El guerrero pacífico

24 diciembre, 2010

Decía Platón que se conoce más a un hombre en una hora de juego que en un año de conversación. Al hilo de esta reflexión, el recuerdo de lo que Joseba ha sido, es y será para el Athletic ha quedado grabado a fuego en el corazón de todos los aficionados, tanto por su comportamiento en el terreno de juego durante más de 500 partidos oficiales, como con su irreprochable actitud fuera del mismo.

El filósofo griego dice que lo que se ve en el campo es lo que eres. Esa es tu verdadera esencia. No hay posibilidad de engaño. Esa frase de “es que yo en el campo me transformo”, no cuela. Un futbolista, cuando juega, enseña lo que realmente hay, lo bueno y lo mejorable y, si es capaz, saca lo mejor que tiene, para conectar a través del juego con sus valores más importantes, hasta alcanzar su máximo rendimiento. Joseba consiguió hacerlo durante quince años.

Poner nombre a la esencia de Joseba (ni a la de nadie) es imposible. Es algo inefable, que no se puede explicar, que cada uno habrá sentido a su manera, pero que quizá podamos identificar a través de algunos valores fundamentales que han alumbrado su carrera y que han quedado intensa y repetidamente reflejados en el verde.

Ver jugar a Joseba siempre ha sido un placer para el espectador. Es de los pocos futbolistas que irradiaba tal nivel de confianza en sus capacidades que contagiaba seguridad a la grada. Posiblemente, ese sea el atributo más importante de un deportista. Ser consciente de cuáles son tus fortalezas y confiar en ellas. No recuerdo a nadie más ejemplar que Joseba en esta cuestión fundamental.

Si tuviera que elegir una imagen suya como jugador me quedaría con la clásica de Joseba en la banda, encarando en carrera a un contrario, fintando a la izquierda, saliendo como un tiro a la derecha, ganando un metro de ventaja y poniendo el centro. Sin complicaciones, sencillo, práctico, alegre, valiente y decidido. Siempre presente en el juego. Abierto y disponible. Disfrutando cada momento intensamente. En el campo y en la vida. Viéndole retar defensas una y otra vez, intuyo que la aventura y el riesgo también deben ser importantes para él. En definitiva, un jugador ejemplar y un tipo alegre, feliz. Así podría definir el juego de Joseba e, intuyo, que su trayectoria fuera de los terrenos de juego, refleja valores similares.

Siempre he tenido la sensación, desde que llegó y se plantó en San Mamés con 17 añitos, que Joseba tenía muy claro qué es lo que quería, de la vida y del fútbol. Es como si desde el principio hubiera tenido una Visión muy potente de su futuro, del jugador que quería ser, que le iluminara el camino desde el principio, ayudándole a forjar su propio carácter, partido a partido, a través de cada una de sus decisiones y acciones.

Eligiendo sus respuestas adecuadamente para cada situación, pocas veces ha reaccionado de forma descontrolada (no recuerdo ninguna). A pesar de que le llamen El potro de Elgoibar, ha sido un ejemplo también de autocontrol, de reconocer y manejar adecuadamente sus emociones, lo que le ha permitido ser quien realmente es, siendo siempre dueño y responsable de sus actos, que son los que le han definido como jugador y como persona.

En su proceso de integración en Bizkaia, tuvo el talento de sacar el máximo rendimiento a una virtud más propia de nuestros vecinos guipuzcoanos: la astucia. Ser listo, en el campo y fuera. Que no tramposo, ni provocador, ni irrespetuoso. Si definimos el fútbol como lo que es, un juego de engaño, Joseba ha sido un maestro en esta materia. Su capacidad para sacar ventaja de cualquier despiste del contrario, de la más mínima duda ó pequeño error, ha sido proverbial. Hacer de la picardía un talento, estar siempre atento y concentrado en el juego, no está a la altura de cualquiera. Tan solo de los más grandes, como meter más de 100 goles con el Athletic.

Es listo y también muy inteligente. Diría que dispone de una mente privilegiada, despejada. No se come el coco, simplifica y actúa.Alejado de polémicas y debates estériles, y centrado siempre en lo importante, piensa lo que quiere, se marca un objetivo y se lanza a por ello, habilidad esta muy higiénica para que la mente no se enrede en pensamientos inútiles y negativos que desgastan, paralizan y quitan mucha energía.

Después de cerrar una de las etapas más brillantes en la historia del club y tras el correspondiente periodo de descompresión y renovación, imprescindible para coger distancia, aire, nuevas energías y cambiar de perspectiva, posiblemente Joseba comenzará pronto a diseñar una nueva Visión poderosa e ilusionante para sus próximos quince años. Quizá, en esa imagen, acabe por completar la foto que todavía le falta. Y, seguramente, ya estará esbozando los pasos siguientes para alcanzar un sueño pendiente: ser campeón con el Athletic. Continuará… cuando él quiera.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA con fecha 24 de diciembre de 2010

Pepe “Ubuntu” Reina

6 julio, 2010

Reconozco que siento una gran admiración por Pepe Reina. Además de ser un portero extraordinario, premiado esta temporada como mejor guardameta de la Premier, desde hace tiempo, percibo gran cantidad de detalles suyos que me hacen pensar que es todavía mejor compañero que portero… y un Líder extraordinario para su equipo.

Es un jugador que tendría muchas razones para sentirse molesto o herido por el debate periodístico generado entre Casillas o Valdés por la titularidad de la portería del que se le ha excluido de forma escandalosa pero que, al contrario, no sólo no ha demostrado su enfado, sino que, repetidamente, tiene gestos, actitudes y declaraciones de respaldo y apoyo al portero titular, sabedor de que no está pasando por su mejor momento.

Por no remontarme demasiado en el tiempo, en el partido contra Paraguay, nada más señalar el final, salió como un rayo para felicitar a su gran rival y compañero (Casillas) por su decisiva intervención parando el penalti. Asimismo, cuando señalaron la pena máxima a favor de su equipo, fue el único en mirar a Iker y festejarlo con él desde la banda. Son gestos que hablan (lo que haces habla tan alto que no escucho lo que dices) de una persona al servicio de sus compañeros, abierto, disponible, humilde y muy generoso.

*Ubuntu* es un concepto ético sudafricana, basado en los más profundos valores del ser humano y enfocada en la lealtad de las personas y las relaciones entre éstas. Sin duda, se trata de un concepto muy amplio y de elevados ideales, pero para aplicarlo a un equipo deportivo de alto rendimiento, podríamos resumirlo en la frase ‘formo parte de un equipo, luego existo’. Adiós a la mítica frase del filósofo Descartes ‘pienso, luego existo’. Afortunadamente, existo por mucho más que por pensar.

Es ‘el otro’ Premio Nobel de la Paz sudafricano, el arzobispo Desmond Tutu, quien impulsó la filosofía ‘Ubuntu’ durante el proceso de reconciliación de su país y quien ha difundido este concepto que está ganando adeptos rápidamente en todo el mundo y en muchos sectores de actividad. También el deporte.

De hecho, en la temporada 07-08 de la NBA, el equipo Boston Celtics, la franquicia con más victorias y más tradición dentro de la liga, cambió su histórico grito de “one, two, three… Celtics” (uno, dos, tres… CELTICS) por “1,2,3 Ubuntu”. Este cambio se debe a la incorporación de este término a la mística del equipo, famoso en el mundo del basquet por su gran trabajo en equipo.

Se dice que cuando el entrenador Doc Rivers supo de la incorporación del equipo de las estrellas Kevin Garnett y Ray Allen, supo que tenía que establecer una muy buena química y disposición en la plantilla, y a través de esta la ideología ubuntu, lo logro perfectamente llevando a los Celtics a su 17mo Campeonato.
Mandela definió el concepto con este sencillo ejemplo; “cuando un viajero llegaba a un pueblo, no tenía que pedir comida o agua…. eso es Ubuntu”. Pepe Reina sabe que ‘soy, porque nosotros somos’ y lo aplica en la práctica. Su figura cobra sentido porque, aun sin jugar, forma parte de un equipo al que sirve y hace que exista. Eso le hace muy grande y, en por eso es ‘ubuntu’.

Siendo él también un sensacional portero, me llama poderosamente la atención su capacidad para ponerse al servicio de sus compañeros, sin necesidad de que nadie se lo pida, con entusiasmo y alegría y anticipándose incluso a que el propio Casillas eche de menos ese apoyo incuestionable (como el viajero del ejemplo de Mandela). No es normal, ni habitual, es digno de alabanza y, sin duda, marca la diferencia entre el éxito y el fracaso de un equipo que, a diferencia de un grupo, existe precisamente, por personas como Pepe Reina.

Imanol Ibarrondo

Tecnología, buena para el juego o para el negocio?

30 junio, 2010
Al hilo del post anterior publicado bajo el título ‘Humanos Standard’ y para definir con mayor claridad mi opinión respecto a la utilización de la tecnología en el fútbol, creo que sería conveniente hacer esta distinción previa, para poder enfocar correctamente la cuestión.
Yo tengo la convicción de que el error del árbitro forma parte del juego, por lo que no considero necesario aplicar la tecnología para re-arbitrar sus decisiones.
Me gusta el juego del fútbol. El negocio no me molesta, para nada, siempre que no afecte al juego. Lo que no haría es modificar las reglas del juego para adaptarlas a las reglas del negocio.
Los estadios llenos y vacíos, el césped alto y la hierba recién cortada, los campos de arena y de cemento, los días de viento helado y viento sur, los calores ardientes, la lluvia fina y la tormenta, los postes de madera y los hechos con jerseys, el ‘gol portero’ y el que ‘meta gana’, los tacos de goma y aluminio, los partidos por el día, por la tarde y por la noche, el olor a réflex, los penaltis pitados y los no señalados, los goles fantasma y en fuera de juego, los marcadores con tablilla y contar los goles con las manos, los goles de córner, de falta y en propia puerta, el sudor y el cansancio, la alegría y la tristeza, la derrota, la victoria y la gloria …. y los errores arbitrales. Todo eso y muchas cosas más, forman parte del juego que me emociona. 
Las botas de colores, los futbolistas anuncio, las diademas, gominas, pendientes, y tatuajes, las camisetas pegadas y las marcas deportivas, los sueldos multimillonarios, los trajes y los balones de diseño, las pantallas gigantes y los pinganillos y demás parafernalia, están bien, pero no forman parte del juego… y la tecnología tampoco.
No estoy en contra del espectáculo. Al contrario. Me encanta. Y también la cámara superlenta. Espero que después del Mundial las incluyan en las retransmisiones del campeonato doméstico, pero no forma parte del juego. Quizá sea fundamental para el negocio y el espectáculo global, pero no mejora el juego. Viene bien para disfrutar todavía más de la belleza y estética del fútbol, pero no la necesito para juzgar a los árbitros.
Y, en todo caso, por preguntar, si el árbitro hubiera concedido el gol de Lampard tras ver la repetición, por qué no revisar también el fuera de banda que da origen al gol y que el árbitro sancionó al revés. Además, el jugador inglés que lo puso en juego lo hizo cinco metros más adelante… y la jugada viene de un córner a favor de Alemania en el que Muller colocó el balón fuera del espacio reglamentario y así…. hasta el saque de centro en el que un jugador inglés estaba pisando la raya. ¿Dónde está el límite?. En un gol claro como el de Lampard, en un fuera de juego clamoroso, en un penalti escandaloso (o no tanto), en una falta dudosa en la frontal, en un codazo por una disputa aérea, en una mano voluntaria (o no)… dónde se aplica y dónde no, la tecnología?.
Desde el inicio del fútbol moderno, hay una persona en el terreno de juego que es responsable de tutelar el juego, repito, tutelar, no acertar siempre y que, en base a sus percepciones y con la ayuda de sus dos colaboradores, toma las decisiones en tiempo real. Su error, como cualquier error de los que están en el césped, forma parte de la esencia del juego porque, el fútbol, es un juego de errores. Si no los hubiera, todos los partidos acabarían 0-0. El error del árbitro, como elemento esencial del juego, también forma parte del mismo.
En este sentido, Blatter se equivoca pidiendo disculpas a las selecciones de Mexico e Inglaterra por los errores arbitrales. Fallaron, sin duda, pero sus errores sí son parte del juego. Tal vez debería, en cambio, disculparse en su propio nombre por ofrecer las repeticiones de esas jugadas en los marcadores gigantes. Ese grosero error no es parte del juego y sí fue su responsabilidad.
Quiero hacer desde aquí una propuesta de mejora para la FIFA. Sugiero que se sustituya el protocolario saludo inicial con la clásica foto de todos juntos, que nunca se publica en ninguna parte, por un breve ritual mucho más enriquecedor. Sería genial que, en ese momento, antes de comenzar el partido, ambos capitanes, en representación de sus equipos, reconocieran al árbitro como parte fundamental del juego y se comprometieran además a respetarle, ayudarle y acatar todas sus decisiones, tanto las acertadas como las erróneas.
Aquí sí que aprovecharía la tecnología para reforzar y hacer público ese compromiso, emitiéndolo por las pantallas gigantes del estadio y expandiéndolo así a todos los confines del planeta fútbol.
La promoción y divulgación mundial de este ritual sí que sería una gran aportación de la tecnología al fútbol y de aplicación universal en cualquier competición; desde la Final de la Copa del Mundo, hasta un partido de benjamines en el patio de cualquier colegio. Este cambio de actitud sí que facilitaría una evolución espectacular en el juego…. y en el negocio.
Imanol Ibarrondo

Sin Perdón

23 junio, 2010

A veces, Luis Aragonés me recuerda a un niño caprichoso, enfadado y consentido. Creo además que Luis es el mayor perjudicado por la mala leche que, en mi opinión, destilan sus comentarios más recientes y que le impiden disfrutar plenamente de su reconocida trayectoria profesional y de su gran legado internacional.

Observando desde la distancia sus actitudes y declaraciones de los dos últimos años, constato cómo, una vez más, se cumple la secuencia de que la calidad de nuestros pensamientos determina la calidad de nuestras acciones y, la repetición continuada de éstas, define nuestro carácter.

En su caso, tengo la impresión de que su mente está invadida por pensamientos inútiles y negativos del tipo; no me han valorado, no me han apoyado, me han dejado solo ante la prensa, han ido a por mí, no me han dejado disfrutar de mi éxito, no me reconocen suficientemente, toda la prensa es mi enemiga, si no hubiera dicho esto o lo otro… y demás pensamientos basura que no generan más que resentimiento, rencor, frustración, amargura, rabia, enfado y demás emociones, todas ellas, sin duda, altamente tóxicas.

No pongo en duda que tenga sus muy buenas razones para justificar esos pensamientos, pero también tengo claro que quedarse anclado a todas esas emociones negativas le perjudican notablemente. Desde esa posición entiendo que el gesto enfadado, permanentemente huraño, hosco y serio, además de las declaraciones y comentarios ‘nunca positifos, siempre negatifos’ de los dos últimos años, determinan un carácter, que no me atrevo a definir, pero que no es el que a mí me gustaría tener de mayor.

No estoy diciendo en absoluto que Luis sea así, pero es lo que interpreto de sus reiterados comportamientos en público más recientes. De hecho, en toda la fase de clasificación, no creo haberle escuchado ni leído ningún elogio o reconocimiento hacia el trabajo del equipo o del actual seleccionador y, de haberlo querido, motivos de sobra ha tenido.

En mi opinión, utiliza el altavoz mediático que le ofrece el canal árabe para vengarse de todos los que considera causantes de su injusta situación (por supuesto, él es la víctima) aprovechando dos partidos mediocres para crear dudas, malestar, desavenencias, en definitiva, para sembrar inquietud en un momento, en el que él mejor que nadie sabe, el equipo necesita sosiego, tranquilidad, serenidad y confianza para perseverar en un estilo en el que creen y para el que están preparados. 

Si Luis estuviera ahora en otro estado emocional más positivo para él, si estuviera sereno, confiado y contento, no tengo dudas de que aprovecharía la oportunidad que le dan los medios de comunicación para trasladar un mensaje de optimismo y alegría hacia los que todavía considera ‘su grupo’; aquellos que le respetan, le defendieron y defienden y que tienen muy en cuenta sus opiniones, comentarios y declaraciones.

Ya sé que “consejos vendo y para mi no tengo”, pero me permito hacerle una sugerencia al anterior seleccionador. PERDÓNELES. A todos los que Ud. legítimamente cree que le han hecho daño, le han agraviado y han sido injustos con Ud. Pero no lo haga por ellos. Para nada. Hágalo por Ud. Para que pueda soltar lastre, seguir adelante, disfrutar y ayudar en lo que pueda al grupo que Ud. creó, consolidó e hizo campeón de Europa.

Imanol Ibarrondo

Un, dos, tres, Messi otra vez

7 abril, 2010

Cuando ayer por la noche me sorprendí a mi mismo en lo alto del sofá pegando gritos de entusiasmo, tuve que parar un segundo para preguntarme qué me estaba pasando y qué estaba sintiendo para comportarme de manera tan extravagante. Más aún, cuando descubrí a mi hija pequeña de 4 años mirándome divertida y aplaudiendo desde la alfombra.

Aprovechando algunas enseñanzas del Coaching, paré un segundo y tomé consciencia de qué estaba sintiendo. sencillamente, estaba emocionado.

Creo que el fútbol es tan grande porque permite que millones de personas vivan intensamente sus emociones a través del juego. Siendo las emociones el reflejo de la pasión verdadera, el fútbol te permite conectar con lo más auténtico de ti mismo, con lo que verdaderamente te hace vibrar. Con tu esencia. Te permite ser quien realmente eres.

Sobre todo, puedes vivirlo con la máxima intensidad, cuando sobre el césped hay alguien que demuestra una autenticidad difícil de alcanzar para la gran mayoría.

Estoy seguro de que Messi juega como es. Jugando al fútbol, Messi vive al 100% sus valores auténticos, lo que le permite estar conectado permanentemente a la esencia del juego.

No le conozco personalmente pero intentaré expresar en este post los valores que me transmite su forma de jugar, que me emocionan y que admiro profundamente. Me fascina, sobre todo, que el mejor jugador del mundo pueda vivir siempre tan conectado a sus valores auténticos dentro del campo, que tan pocas veces pierda el rumbo, cuando para mi es tan difícil seguir mi propia brújula interna.

Me sorprende su Humildad; no darse importancia (de verdad) a pesar de ser el mejor jugador del mundo.

Su Valentía para encarar a los rivales una y otra vez.

Intuyo que el Riesgo también es un valor para Messi.

La Solidaridad. Es el primero en trabajar y presionar a los defensas para robar o forzar el error.

El Compromiso para participar activamente en todo momento en el juego colectivo de su equipo.

El Deseo de Ganar siempre. Nunca se rinde.

Admiro mucho su Honestidad. Nunca se tira y nadie recibe más patadas que él. No simula, no engaña, no hace trampas.

La Generosidad para dar asistencias o ceder un penalty, sin arrogancia, a un compañero.

La Diversión; es un gustazo ver cómo disfruta jugando al fútbol y eso lo transmite a todos los que le vemos jugar… y nos encanta.

Me enamora su Sencillez; ver cómo celebra los goles (como un niño) o verle cómo se va del campo botando el balón, su premio, como un chiquillo.

Me contagia la Pasión que demuestra por el fútbol; jugaría con un flemón, con paperas o con la pierna al hombro si fuera necesario. De hecho, estoy casi seguro de que, si al acabar el partido, se le acercaran seguido 3 chavales para jugar un dos para dos detrás de la portería, jugaría sin dudar… y les regatearía y les ganaría también.

Pero quizá, lo que más me llama la atención y lo que le hace tan grande es el Respeto. El respeto que muestra a su Club, a sus compañeros, a su entrenador, a los contrarios, a las normas, a los árbitros y al propio juego. Para mi, el respeto que muestra por el fútbol y todo lo que conlleva engrandece su figura y le convierte en una referencia de comportamiento para todos los jugadores del mundo. Eso también le hace ser muy grande.

Y, ahora, por un chupito de energizol, os pido comentarios sobre qué más valores transmite Messi jugando al fútbol, que os emocionan hasta haceros subir en lo alto del sofá. Un, dos, tres, Messi otra vez.

Imanol Ibarrondo