Archive for the ‘Comunicación’ Category

Marcando sombras

20 febrero, 2011

Guardo un recuerdo impactante del Camp Nou. Lo califico así porque me costó años quitármelo de encima. De hecho, todavía me asalta de vez en cuando. Era una noche de sábado, y durante toda la semana habíamos ensayado (nosotros, el Rayo Vallecano) la táctica del murciélago para enfrentarnos al Dream Team. Ya saben, es como la del autobús pero más cutre: todos colgados del larguero. Como pueden comprobar, no estaba el equipo con mucha confianza pero, en el último momento, el míster sufrió un ataque de valentía y decidió plantear cinco marcajes al hombre por todo el campo.

Me tocó uno de ellos y, como fue a sorteo, el destino quiso que Laudrup fuera mi pareja de baile para esa noche. Imagínense esta esperpéntica situación: el mago danés que baja a recibir hasta medio campo, Koeman se la da en cortito y me encuentro en el círculo central, frente a él, siendo el jugador más adelantado de mi equipo. Papelón. En ese momento, yo pensaba (porque jugar no, pero pensar, pensaba un rato largo): ¿Qué co… estoy haciendo aquí? En esas estaba cuando Laudrup se para con el balón frente a mí. No necesitaba ni siquiera hacer una finta, creo que tan solo movía los ojos hacia un lado o una ceja hacia arriba y yo ya perdía el equilibrio, mientras él salía como un dandy con la pelota controlada para otro lado.

Si hacen un pequeño esfuerzo, quizá puedan sentir la sensación de ridículo que me invadía en ese momento. Tras el tercer simulacro de marcaje, decidí esperarle en la frontal de mi área. Yo me justificaba diciendo: “Ya vendrás…”. En buena hora. Menos mal que él no era de meter muchos goles… tan solo los daba hechos. Para el minuto 28 ya perdíamos cinco a cero. Aquello se convirtió en una pesadilla. Parecíamos el ejército de Pancho Villa marcando fantasmas que aparecían por sorpresa y casi siempre a nuestra espalda. Decididamente, hacer la guerra por la cuenta de cada uno no parece una buena estrategia para puntuar en el feudo del equipo que mejor juega al fútbol del mundo.

Por descontado, el Athletic de hoy no es el Rayo Vallecano de entonces, y sus jugadores estarán sin duda mucho más despiertos de lo que estuvimos nosotros aquella noche. La concentración será necesaria para que no se les aparezcan los fantasmas de mi pesadilla, pero no será suficiente para afrontar con éxito su gran reto defensivo: el marcaje de sombras.

¡Qué difícil es para un defensa no tener un solo delantero a quien seguir! ¡Qué complicado es no tener una referencia, alguien a quien fijar! ¡Qué incómodo se hace que el delantero aparezca y desaparezca! ¡Tachaaan! Ahora estoy, ahora no estoy. ¿Cómo se marca a una sombra?

Requiere talento defensivo, inteligencia táctica, comunicación constante (hasta quedarte ronco si fuera necesario) y, sobre todo, ojos en tu espalda para vigilarlas. Serán los de tus compañeros, que deberán estar muy cerca de ti, más que nunca, olvidándose incluso del suyo y de su zona para apoyarte, hacerte coberturas y ofrecerte ayudas permanentes. En definitiva, organización, intensidad y toneladas de solidaridad. Estar más que nunca al servicio de tu compañero y de tu equipo. Un esfuerzo generoso y continuado. Ahí sí que somos buenos… quizá de los mejores.

Ser solidarios en defensa… y también en ataque. Llegar con valentía, soltarse con convicción, desengancharse del medio campo y aparecer en el área contraria cuando toque, para que el (los) delantero(s) también sientan que no están solos. En definitiva, más que nunca, Equipo.

Sé que tras dos empates consecutivos con el Barcelona, los optimistas pensarán que no hay dos sin tres para sacar un puntito del Camp Nou. Los ilusos, en cambio, preferimos otra frase para hoy: a la tercera va la vencida…

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 20 de febrero de 2011

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Eau d’Pep

5 enero, 2011

Hace 13 años tuve el gran privilegio de poder contar con Pep Guardiola para la elaboración de una Colección divulgativa de ocho vídeos titulada Esto es fútbol. Estaba en su plenitud como futbolista y no era fácil acceder a él. Gracias a la ayuda de un amigo común, pudimos reunirnos en una concentración de la Selección en Valladolid. Planificador y metódico como ahora, me concedió quince minutos, entre la comida y la siesta, para que le contara el proyecto.

Recuerdo cómo me escuchó sin interrumpirme y en todo momento tuve la agradable sensación de que realmente le importaba lo que le estaba explicando. Cuando acabé, tan solo me dijo que le gustaban tanto la idea como su propósito y que, contándolo, le generaba mucha confianza. Seguidamente, me dio la mano y me confirmó su participación. Ni una sola mención a su retribución. Tan solo, que le pagase lo que pudiese, como a los demás. Aquella decisión fue clave para sacar adelante la Colección. Después de Pep, se sumaron Julen Guerrero, Kiko, Alfonso, Karanka y César completando un elenco de estrellas para un ambicioso proyecto.

Cuatro meses después, finalizada la primera fase de preproducción y financiación de la Colección, las fechas elegidas previamente para hacer la grabación resultaron ser momentos muy delicados para Guardiola. Sufría una lesión tendinosa en el bíceps femoral que le mantenía ya demasiados meses sin jugar y la presión mediática iba en aumento en Barcelona. Desde la distancia, leyendo la prensa catalana, yo estaba muy preocupado por la posibilidad de que se echara atrás en su decisión. Hubiera sido muy razonable que decidiera renunciar alegando sus problemas físicos o que decidiera retrasar la grabación, poniendo en grave peligro la viabilidad del Proyecto pero, afortunadamente, no fue así y cumplió con su compromiso. Nos dedicó una jornada entera en un campo del CAR en Barcelona para grabar gestos técnicos, demostraciones y explicaciones que son lo mejor de la Colección.

Mi mejor recuerdo de aquel día fue, sin ninguna duda, cómo se expresaba ante las cámaras durante las explicaciones teóricas que grabamos. Sabiendo de la dificultad que tienen los jugadores en general (y cualquiera) para hablar en público, solíamos escribir los textos en pizarras o en papel para que el protagonista los leyera o se los aprendiera, antes de decirlos a la cámara. Generalmente, no quedaban especialmente bien. Correctos, sí, pero no eran lo mejor de la Colección… excepto con Guardiola. Yo le daba los textos, él me pedía dos minutos mientras se alejaba unos metros y, seguidamente, en una sola toma, los sacaba desde dentro, con tal fuerza y convicción que generaba un impacto formidable en quien los escuchaba. Eran distintos, decía lo mismo, pero a su manera. Ahí ya estaba muy presente una de sus grandes virtudes para la comunicación y la dirección de equipos. Su talento para convencer, persuadir y seducir. Incomparable.

Todo lo que dice, lo siente antes. No es un discurso racional solamente. No se limita a decir lo que toca. No finge. No pretende ser quien no es. Su gran capacidad de conexión con su equipo y con su entorno, lo que hace que tenga un Liderazgo emocional tan potente, es precisamente que, lo que dice y lo que hace está totalmente alineado con lo que de verdad es, y eso tiene un influencia positiva y un formidable impacto sobre cualquier grupo.

También pude sentir la pasión que irradia cuando habla de fútbol, la seguridad que demuestra en lo que cree y la Visión que tiene del juego y del deporte. Estas cualidades, unidas a la confianza, el cariño, el respeto y la admiración que demuestra permanentemente hacia sus jugadores, son elementos diferenciales de su forma de ser y de liderar, siempre al servicio de sus jugadores, que definen un estilo único e incomparable.

El respeto que demostró por mi trabajo hace 13 años en una situación incómoda para él debido a su lesión, es otro valor que también vive intensamente. Lo demuestra cada día con sus declaraciones llenas de respeto y admiración hacia todos los equipos, aficiones, colegas y jugadores rivales a los que se enfrenta. Se esfuerza siempre en ver lo bueno que tiene cada uno, con sinceridad y, cuando hace un reconocimiento, suena auténtico.

Considero a Guardiola una persona y un entrenador profundamente conectado a su esencia, a lo que realmente es. Eso le facilita ejercer un liderazgo inspirador para quienes tienen el privilegio de trabajar con él. Yo lo sentí así en su momento y sus jugadores, seguramente, perciban la misma esencia, aumentada y reforzada por los éxitos conseguidos. Sin duda, es una referencia a imitar para todos sus colegas por su comportamiento respetuoso con los valores del fútbol y del deporte y por su valentía para crear y para creer en una Visión potente y trascendente del fútbol y de su equipo.

Desde Madrid se mofan diciendo que mea colonia. Para mí, lo que desprende es un agradable aroma de autenticidad y coherencia. Aprovechando que todavía están abiertos los comercios, quizá podamos regalarnos un frasquito de perfume Eau de Pep. Dicen que su fragancia ayuda a conectar con la esencia y lo mejor de cada uno. Ese sería un buen propósito para el año que empieza y para la fiesta de esta noche en San Mamés.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 5 de enero de 2011

 

Coaching deportivo: descúbrete y crece

20 octubre, 2010

Durante toda la Jornada del martes, Juan Cárlos, María y yo mismo, pudimos disfrutar en las instalaciones del COE de una nueva experiencia memorable, junto a 26 responsables técnicos de federaciones deportivas tan diferentes como; Ciclismo, Rugby, Tenis de mesa, Natación, Karate, Lucha, Judo, Golf, Atletismo, Voleibol, Billar, Triatlon y Natación sincronizada. Podéis imaginar lo enriquecedora que es, en lo personal y en lo profesional, compartir esta experiencia con semejante diversidad.

Intensa, muy participativa, con gran dinamismo, emocionante por momentos y realmente divertida son adjetivos que hacen justicia a la Jornada de ayer. Se trata de la tercera Jornada de descubrimiento que hacemos en el COE y lo cierto es que, estas Jornadas, dan sentido a nuestro trabajo y nos llenan de energía y vitalidad para seguir avanzando en el largo camino de alcanzar nuestra Visión de difundir, divulgar, convencer y seducir a todos aquellas personas que tienen influencia e impacto en la formación, el desarrollo y el alto rendimiento de los deportistas, en la aplicación de las habilidades propias de esta apasionante disciplina. En este caso, con los máximos responsables técnicos nacionales de cada deporte. Un gran privilegio del que estamos muy agradecidos.

Incorporar nuevas capacidades y competencias para que no se rindan y bajen los brazos ante el gran reto al que se enfrentan diariamente de trabajar con los mejores.

Para que tomen las riendas, se ilusionen y descubran qué es lo que realmente quieren, qué es importante para ellos/as, definiendo un propósito de vida y una Visión, personal y profesional, potente y eficaz. Para comenzar a diseñar su ‘brújula y faro’.

Para que se atrevan a relacionarse de forma diferente, a comunicar distinto, a transmitir desde la emoción y no solamente desde la razón, a conectar de verdad y escuchar activamente a sus deportistas.

Para que se animen a seguir creciendo y a destapar su verdadero potencial, a descubrir sus valores auténticos y a vivirlos cada día ayudando a que sus deportistas también puedan hacerlo.

Para que se decidan a ser quien realmente son, a auto-liderarse con determinación y coherencia para poder, a partir de ahí, ejercer una gran influencia positiva sobre sus deportistas (liderar, en definitiva).

Para que aprendan a confiar y a creer con convicción en sí mismos y en sus deportistas.

Creo que la Jornada de ayer pudo servir para comenzar a tomar consciencia de la realidad de cada uno, de las excusas y justificaciones que utilizamos más habitualmente, para hacer salir a la superficie a nuestros clásicos ‘saboteadores’, inconscientes hasta ayer, y para comenzar a explorar y poner en práctica desde ya habilidades básicas del coaching en su trabajo diario con deportistas.

La Jornada de descubrimiento fue como abrir una rendija de una persiana en una habitación oscura. Es cierto que solamente fue un resquicio, pero por ahí se ha colado ya un caudal de luz que nos permite percibir, aunque sea levemente, el gran tesoro que cada uno albergamos en nuestro interior. Comienza pues un nuevo y excitante viaje de auto descubrimiento. Bienvenidos a bordo.

Imanol Ibarrondo

PD. Como quedó claro en la Jornada, ya no habrá libro (por lo menos este año), así que tendréis que conformaros con seguir leyendo el blog 😉

Nacemos genios y llegamos a idiotas

29 septiembre, 2010

Al hilo de la convocatoria de huelga general de hoy, me pidió un periódico económico un artículo relacionando la situación económica y el coaching. Ésto es lo que salió. Creo que se podría aplicar también perfectamente al mundo de los formadores y entrenadores deportivos.

Últimamente, escucho a diario a Zapatero repetir con insistencia la misma palabra; competitividad. Me recuerda mucho a Caparrós. El entrenador del Athletic también tiene ese vocablo entre sus preferidos. No tengo muy claro a qué se refiere exactamente cuando habla de esto. Menciona siempre cuestiones vagas como cerrar los partidos, el ‘otro’ fútbol, aprender a perder tiempo o jugar al filo de las reglas. Creo que Zapatero no habla de lo mismo, aunque le entiendo igual de poco. Él hace referencia a la flexibilidad en el despido, nuevos modelos de contratación, reforma laboral y demás conceptos relacionados con el mercado de trabajo. Parecen tiritas para detener una hemorragia.

Lo cierto es que con lo bien que se vive aquí, con la calidad de vida y las condiciones laborales que hemos alcanzado y a las que, por supuesto, nadie está dispuesto a renunciar, parece complicado que nuestras empresas puedan ser competitivas. En el mundo globalizado en el que nos movemos, son muchos, y más que serán, los países que ofrecen los mismos productos y servicios que nosotros a mejor precio.

Si la calidad tampoco es ya un elemento diferenciador, quizá tan solo haya una variable en la que sí exista un margen importante de mejora. Que cada persona que trabaje, aumente su rendimiento por cada hora que dedique a su tarea. Es decir, que incremente su productividad.

Si, ya sé, es de perogrullo. El problema es que si a una persona no le gusta su trabajo, difícilmente se sentirá motivada para aumentar su productividad. Más bien al contrario, el absentismo, la desmotivación, las excusas, la desidia y la frustración son los ingredientes básicos de demasiadas personas en el mercado laboral actual. Conclusión; qué importante sería que cada cual se dedicara a aquello para lo que tiene talento.

Soy un convencido de que nacemos genios y llegamos a idiotas. No sé de quién es la frase, pero me encanta. Creo que cada uno de nosotros nace con un talento especial y que la gran mayoría pasamos por la vida sin descubrirlo o, lo que es peor, sin buscarlo siquiera. Nacemos con un tesoro, diferentes y únicos y nos empeñamos en convertirnos en uno más de manada, trabajando para cumplir los sueños de otros y renunciando a hacerlo por los nuestros. Lo dicho; idiotas.

Son atípicos los casos como Nadal en el deporte, al que le ponen una raqueta en la mano con 3 años y descubren a un portento del tenis. Casi nunca es tan sencillo detectar el talento (mucho menos potenciarlo y sacarle el máximo rendimiento), pero intentarlo resulta ya una tarea imprescindible.

Zapatero repite ahora con insistencia que la clave está en la Formación. Estoy de acuerdo. Dicen que el país de referencia en educación a nivel europeo es Finlandia. Aunque pudiera parecerlo, la diferencia no está en los ordenadores, ni en la utilización de las nuevas tecnologías o el número de alumnos por aula. La clave es la preparación, la formación, el compromiso y el prestigio del profesor como elemento central de una sociedad necesitada de aprender.

Si la Formación debe ser el pilar básico sobre el que asiente la transformación del modelo productivo y la competitividad de nuestra economía, quizá habría que comenzar por formar a los formadores. Si deben asumir esta hercúlea responsabilidad, necesitan disponer de las habilidades, competencias y capacidades necesarias para hacer frente a tamaño Reto.

Es habitual escuchar a los profesores de hoy quejarse sobre las enormes dificultades que tienen para desarrollar su trabajo diario; desde la abulia de los alumnos, a la falta de recursos, la burocracia, la falta de protección… Sin duda, todos ellos son argumentos de peso y ciertos… pero no son suficientes para abdicar de su responsabilidad.

Entiendo que es vital que haya ingenieros muy cualificados, así como arquitectos, investigadores, médicos y demás profesionales con una formación muy exigente, pero siendo la juventud actual el activo más importante de cualquier País, habría que depositarlo en las manos de los profesionales más competentes y capacitados que se puedan conseguir. Quizá habría que comenzar por prestigiar realmente la carrera de la docencia, revisar las capacidades mínimas necesarias para poder desempeñar con éxito esta profesión y ser mucho más exigente en la selección de los candidatos para asumir esta gran responsabilidad.

Posiblemente, para ser profesor/a, haya que tener realmente mucho talento. No puede valer cualquiera que solamente busque un trabajo fijo para toda la vida. Deberían disponer de enormes reservas de entusiasmo, fe y confianza en las posibilidades ilimitadas de sus alumnos, escondidas tras esa apariencia de pasotismo y desmotivación permanentes que reflejan muchos de ellos. Personas que no vean lo que son, sino lo que podrían ser y actúen en consecuencia. Expertos en el arte de despertar. Ese sería un buen subtítulo para los profesores.

Así se conoce también el Coaching. El arte despertar consciencias, de agitar los corazones, de poner en acción las voluntades oxidadas por la falta de uso, Sin duda, las circunstancias han cambiado. Los jóvenes son diferentes ahora (necesitaríamos un libro para explicar la transformación) y la autoridad ya no viene regalada como antaño (ni siquiera en casa). No está incluida ya en el cargo de quien imparte la formación. De hecho, salvo en el Ejército y en la Iglesia, creo que ya en ningún sector de actividad  funciona de esta manera.

Muchos echan de menos los viejos tiempos en los que el ordeno y mando constituía la única alternativa. Ese tiempo ya pasó y, guste o no, no volverá. Ya no vale con lamentarse de cómo son los jóvenes de hoy en día y cómo deberían ser. Esto es lo que hay. Ya no sirve levantar la voz o la mano para conseguir obediencia. Ahora el Liderazgo hay que ganárselo, también en el aula, y eso requiere el desarrollo de nuevas capacidades de comunicación y de relación. Necesitan aprender y aplicar otras habilidades, no para imponer, sino para poder ser ‘cómplices de una posibilidad trascendente’.

Así define George Steiner el arte de educar. Se trata de divisar y sacudir lo que todavía no es. “Si me tratas como soy así seré. Si me tratas como podría ser, es posible que llegue a serlo”.  Así podría definirse también el Coaching.

Descubrir el talento oculto tras la bruma de la apatía de cada uno de los alumnos del aula es el enorme reto al que se enfrentan ahora las nuevas generaciones de profesores. Ya no basta con impartir conocimientos, es necesario sacar a flote la esencia de cada individuo para que le sirva de brújula y pueda orientar su futuro profesional hacia aquellos campos en los que realmente sea capaz de sacar su máximo rendimiento, consiguiendo de esta forma aumentar su productividad.

Necesitan ayuda para poder hacerlo. Y su formación en habilidades propias de las disciplinas del coaching ó de la inteligencia emocional facilitaría poder afrontar este reto con posibilidades reales de éxito. En este momento, lo urgente (las tiritas) se impone a lo importante pero, sin duda, apostar de verdad por la formación de formadores, sería la mejor inversión para garantizar un futuro luminoso para todos.

Imanol Ibarrondo

Y tú, ¿lideras o entrenas?

31 mayo, 2010

El pasado fin de semana se celebró de la RFEF el II Congreso Internacional organizado por el Comité de Entrenadores de la RFEF. Con una asistencia de más de 300 personas y unas ponencias, mesas redondas y talleres de gran calidad y participación, pude constatar el excelente estado de salud de un gremio no suficientemente reconocido.

Entre todas las intervenciones que se produjeron en un intenso fin de semana, quiero resaltar aquí la de Gerard Houllier, director técnico de la federación francesa de fútbol, que desarrolló una ponencia que me impactó. Su título era “11 claves? para éxito” y, a modo de alineación, reflexionó sobre los ingredientes básicos que el entrenador debe utilizar con maestría para condimentar un equipo ganador.

Lo que sorprendió a los asistentes fue que, en ningún caso hizo referencia a los conceptos técnicos, tácticos o de preparación física (supongo que los daba por supuesto, como el valor en la mili), sino que se centró casi exclusivamente en habilidades, competencias y capacidades que trabajamos con intensidad en nuestro ‘programa superior de coaching deportivo’.

Comenzó con la necesidad de que el entrenador trabaje en crear una Visión personal y de equipo potente. ¿Qué es lo que quiere?. ¿En qué entrenador ideal desea convertirse en el futuro?.  ¿Cuál será su legado?. ¿Será inspirador para los demás o será un ejemplo para no imitar?. ¿Cómo quiere que se le recuerde?. ¿Qué es lo que quiere aportar a sus equipos y a sus jugadores?…
Es importante que no ponga límites a su sueño. Que se permita soñar con grandeza… y poder crear una visión y una identidad compartidas para su equipo.  De no ser realista en sus sueños, de creer en lo imposible (en lo que ahora parece imposible) y lanzarse a por ello. Deja soñar a tu corazón para definir una Visión poderosa e inspiradora para ti y para las personas que han de seguirte y creer en ti.

Habló después de trabajar mucho, de no rendirse nunca, de seguir perseverando a pesar de las adversidades, de perseguir  tu sueño,  de insistir, insistir e insistir. De centrarse en pequeñas tareas individuales y colectivas cuando las cosas no van bien para ganar en confianza y seguridad, en lugar de pretender grandes cambios y modificaciones.

Defendió la necesidad de pensar siempre en positivo, de hablar de las virtudes y utilizar el reconocimiento y el feedback positivo permanentemente. Una vez más, de creer en ti y en ellos, pase lo que pase.

Explicó con ejemplos muy ilustrativos la importancia de la escucha auténtica hacia los jugadores, de la necesidad de preguntar y de sacar de ellos sus propias soluciones y respuestas (el ejemplo de Owen fue espectacular).

Insistió en la importancia de mantener siempre arriba la bandera del entusiasmo y la alegría. De eliminar del vestuario la comunicación, las relaciones y las emociones tóxicas y negativas. De acabar con los pesimistas (cobardes disfrazados). De obligar a todos a trabajar por crear un ambiente de alegría, optimismo y buen humor. De desdramatizar y de quitar tensión a las situaciones. De no etiquetar a las personas, de creer que realmente pueden dar mucho más ayudando  a que cada jugador pueda convertirse en el mejor jugador que lleva dentro.

Quizá el mejor resumen de esta ponencia lo hizo seguidamente Vicente del Bosque cuando, con una confianza, sencillez y humidad  apabullantes dijo que “entrenar no es una ciencia; es un arte” y es la capacidad para gestionar las emociones individuales y colectivas lo que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso, y lo que realmente te convierte en un Líder auténtico… mucho más allá que un entrenador.

Y tú, lideras o entrenas?

Imanol Ibarrondo