Archive for the ‘Diversión’ Category

Diseñando jugadores

30 noviembre, 2010

Comparto con vosotros una referencia sobre la relación entre los videojuegos y el Deporte que he encontrado en el facebook de ‘entrenadores‘. Me ha llamado poderosamente la atención porque durante 10 años he trabajado en el sector del ocio digital (videojuegos) y, ciertamente, teníamos claro en el diseño previo de los juegos, cuáles eran los factores que marcaban la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Buscábamos permanentemente estrategias emocionales que nos ayudaran, tal y como indica el artículo, a motivar a los jugadores para que no abandonaran, para que perseverasen en superar pantallas y niveles hasta llegar al final del juego. En principio, básicamente, lo mismo que busca un entrenador con sus pupilos

Tom Chatfield, en su libro “Siete formas en que los videojuegos premian el cerebro” define 7 cuestiones que podemos aprender de los videojuegos para aplicar en otros ámbitos. Adaptándolo al deporte, comento tres de ellos que también nosotros teníamos muy presentes en el negocio del videojuego.

El primero, que utilizábamos siempre, era una sencilla barra de progreso. La simple idea de mostrar, de evidenciar, cómo evolucionan aspectos de su propio juego que están en constante desarrollo, resulta algo muy motivador, tanto para el usuario de un videojuego como pudiera serlo para un deportista.

Cómo sería, en el fútbol, poder informar a cada uno de nuestros jugadores de sus progresos individuales mediante el análisis de algunos comportamientos (no muchos) y no necesariamente asociados al partido o al resultado del mismo, sino a la mejora y al crecimiento personal de cada persona. Seleccionar un determinado número de acciones relacionadas con aspectos técnicos, tácticos, emocionales y de valores humanos y, partiendo de una situación inicial, que cada jugador pudiera comprobar, con la ayuda del técnico, cómo avanza, mejora y crece. Sin duda, sería un gran regalo y muy motivador.

Otro elemento que teníamos siempre presente en el diseño de los videojuegos era la importancia de dar feedback, en cuanto a información que ayude a resolver problemas. Es importante que el usuario tenga acceso a pistas o recursos para superar sus dificultades en cualquier momento del juego. Tener siempre disponible una ayuda inmediata. Si no pueden asociarse las consecuencias a acciones concretas, resulta complicado aprender. Al contrario, el aprendizaje que proporciona el feedback inmediato, después de cualquier error, es un poderoso elemento motivacional. Donde pongo el foco, pongo la energía, pongo mi emoción y voy yo. Enfocarse en la tarea y en la posible solución, en lugar de hacerlo en la crítica personal o en el problema.

Por último, premiar el esfuerzo, incluso el más mínimo, aunque sea con un premio igualmente mínimo. En el Deporte, sería tan sencillo como una sonrisa, tal vez un guiño, un pulgar hacia arriba, una palmada en el hombro… La importancia capital de potenciar, creer, respaldar, reconocer y reforzar como elementos imprescindibles para perseverar y volver a intentarlo una y otra vez.

Por cierto, viendo ayer el memorable partido del Barcelona parecía que todos los jugadores culés eran de videojuego. El diseñador es, sin duda, un mago capaz de hacer que la realidad supere incluso a la ficción.

Imanol Ibarrondo

Re-Vivir

9 noviembre, 2010

Este fin de semana he tenido el privilegio de compartir con otros 4 ex futbolistas amigos míos y sus familias unos días muy especiales en una enorme y completísima casa rural, cerca de El Escorial. Tres días en los que volvimos a disfrutar jugando como niños.

Hicimos rondos a un toque con caños y ovaciones, nos tiramos horas con apasionantes partidas de dominó por la tarde y de pocha por la noche, disfrutamos con interminables partidos de fútbol-tenis, vimos y comentamos juntos fútbol en la tele y jugamos unas intensas partidas de futbolín. Nos iba la vida en todo, como siempre. Barbacoas, paellas, cerveza sin parar… reviví sensaciones de hace 20 años.

Un fin de semana que pasa directamente a mi galería de experiencias memorables. Me sirvió para recordar que la amistad, el sentido del humor y la diversión son valores que conectan profundamente con mi esencia y que debo  hacer cosas para tenerlos más presente cada día.

Por cierto, viendo jugar al futbolín a algún colega, me recordó mucho a este espectacular anuncio de Nokia que comparto con aquellos que todavía no lo conozcáis.

Imanol Ibarrondo

Ex jugador de 30 años

21 octubre, 2010

Me sentí triste el martes viendo a Ronaldinho arrastrarse por el Bernabeu. Indolente, apático y desmotivado. Ver así a un jugador que, solamente armado con su alegría desbordante y su extraordinario talento para jugar al fútbol, fue capaz de cambiar el estado ánimo de todo un club. De transformar en entusiasmo y títulos una densa sensación de desilusión y desconfianza extendida por todas las capas del Barsa tras una época demasiado larga de zozobra institucional y deportiva.

Un tipo capaz de iluminar con su sonrisa auténtica y desigual todo un estadio. Un gesto con la mano y dos dedos extendidos difundido mundialmente y que expresaba buen rollo, optimismo ante la vida, gratitud hacia todo y para todos. Un jugador capaz de atraer la admiración de todo el planeta fútbol por permitirnos a cada uno de nosotros reconocer y conectar con el niño que todos llevamos dentro, tan solo viéndole divertirse con tanta naturalidad jugando al balón. Una persona totalmente enchufada a su esencia de niño jugón y a los valores del propio juego. Sin trampas ni engaños, respetando a todo y a todos … feliz, confiado, disfrutón. Y, de repente, pop ¡! (que no Pep), se perdió.

Entiendo que la decadencia física y/o mental del deportista, antes o después, siempre llega y, cuando lo hace, uno poco puede hacer para luchar contra eso pero, en el caso de Ronaldinho, tengo la impresión de que ha sido un proceso de auto destrucción. Como si sus saboteadores, hace ya algunos años, le hubieran dicho algo así como ‘no vas a poder mantener el nivel’, ‘esto es demasiado grande para ti’, ‘no estás a la altura’, ‘antes o después te vas a derrumbar’ y él les hizo caso. Pareciera como si, en lugar de afrontar esos pensamientos destructivos, reconocerlos, aceptarlos y superarlos para seguir conectado a sus valores auténticos y a un propósito tan mágico como contagiar su sonrisa a todo aquel que le viera jugar, decidió rendirse. Consciente o no. Me da igual. Se rindió.

Ayer era como un fantasma deambulando por el césped; desconectado de sí mismo, de sus compañeros y del propio fútbol. Perezoso y aburrido. Como alguien que sabe que su momento ya pasó pero tampoco se esfuerza para intentar salvar los restos del naufragio. Un barco a la deriva. Sin rumbo. Un viejo de tan solo 30 años.

A veces pienso, si yo hubiera sido su coach, qué hubiera trabajado con él. Quizá le hubiera propuesto definir un propósito de vida muy potente. Algo que realmente le hiciera resonar. Quizá algo así como “Soy la sonrisa que hace creer”. Es posible que un propósito como éste le hubiera ayudado a conectar de nuevo con su ‘yo verdadero’ y a seguir disfrutando plenamente de su privilegio. Porque, sin duda, ese es un propósito que tiene algo de magia… la misma que él me transmitía cuando jugaba.

Tengo claro que el final de un trayectoria deportiva de un jugador, su última temporada, su decadencia deportiva (generalmente, el último que se da cuenta es el propio interesado) es un momento muy duro y difícil. A veces, además, puede ir acompañado hasta de pitos y abucheos por parte de las mismas personas que te han aplaudido y ovacionado con veneración durante años. Este es un proceso natural y debería ser de corta duración. Cuando las aguas vuelven a su cauce, dejas de ser jugador y pasa un poco de tiempo, el futbolista que ha dejado huella, el crack o la  estrella, retornan a los altares de la memoria y del recuerdo de los aficionados y, de ahí, ya no bajarán jamás.

Lo que realmente me molesta de Ronaldinho es que su cuesta abajo está siendo ya excesivamente larga y, en mi memoria, se empiezan a acumular demasiados recuerdos e imágenes poco edificantes de tan extraordinario jugador.

Esperemos que este suplicio acabe cuanto antes y pueda volver a poner a Ronaldinho en el Olimpo de los dioses del fútbol.

Imanol Ibarrondo

Un, dos, tres, Messi otra vez

7 abril, 2010

Cuando ayer por la noche me sorprendí a mi mismo en lo alto del sofá pegando gritos de entusiasmo, tuve que parar un segundo para preguntarme qué me estaba pasando y qué estaba sintiendo para comportarme de manera tan extravagante. Más aún, cuando descubrí a mi hija pequeña de 4 años mirándome divertida y aplaudiendo desde la alfombra.

Aprovechando algunas enseñanzas del Coaching, paré un segundo y tomé consciencia de qué estaba sintiendo. sencillamente, estaba emocionado.

Creo que el fútbol es tan grande porque permite que millones de personas vivan intensamente sus emociones a través del juego. Siendo las emociones el reflejo de la pasión verdadera, el fútbol te permite conectar con lo más auténtico de ti mismo, con lo que verdaderamente te hace vibrar. Con tu esencia. Te permite ser quien realmente eres.

Sobre todo, puedes vivirlo con la máxima intensidad, cuando sobre el césped hay alguien que demuestra una autenticidad difícil de alcanzar para la gran mayoría.

Estoy seguro de que Messi juega como es. Jugando al fútbol, Messi vive al 100% sus valores auténticos, lo que le permite estar conectado permanentemente a la esencia del juego.

No le conozco personalmente pero intentaré expresar en este post los valores que me transmite su forma de jugar, que me emocionan y que admiro profundamente. Me fascina, sobre todo, que el mejor jugador del mundo pueda vivir siempre tan conectado a sus valores auténticos dentro del campo, que tan pocas veces pierda el rumbo, cuando para mi es tan difícil seguir mi propia brújula interna.

Me sorprende su Humildad; no darse importancia (de verdad) a pesar de ser el mejor jugador del mundo.

Su Valentía para encarar a los rivales una y otra vez.

Intuyo que el Riesgo también es un valor para Messi.

La Solidaridad. Es el primero en trabajar y presionar a los defensas para robar o forzar el error.

El Compromiso para participar activamente en todo momento en el juego colectivo de su equipo.

El Deseo de Ganar siempre. Nunca se rinde.

Admiro mucho su Honestidad. Nunca se tira y nadie recibe más patadas que él. No simula, no engaña, no hace trampas.

La Generosidad para dar asistencias o ceder un penalty, sin arrogancia, a un compañero.

La Diversión; es un gustazo ver cómo disfruta jugando al fútbol y eso lo transmite a todos los que le vemos jugar… y nos encanta.

Me enamora su Sencillez; ver cómo celebra los goles (como un niño) o verle cómo se va del campo botando el balón, su premio, como un chiquillo.

Me contagia la Pasión que demuestra por el fútbol; jugaría con un flemón, con paperas o con la pierna al hombro si fuera necesario. De hecho, estoy casi seguro de que, si al acabar el partido, se le acercaran seguido 3 chavales para jugar un dos para dos detrás de la portería, jugaría sin dudar… y les regatearía y les ganaría también.

Pero quizá, lo que más me llama la atención y lo que le hace tan grande es el Respeto. El respeto que muestra a su Club, a sus compañeros, a su entrenador, a los contrarios, a las normas, a los árbitros y al propio juego. Para mi, el respeto que muestra por el fútbol y todo lo que conlleva engrandece su figura y le convierte en una referencia de comportamiento para todos los jugadores del mundo. Eso también le hace ser muy grande.

Y, ahora, por un chupito de energizol, os pido comentarios sobre qué más valores transmite Messi jugando al fútbol, que os emocionan hasta haceros subir en lo alto del sofá. Un, dos, tres, Messi otra vez.

Imanol Ibarrondo