Archive for the ‘Fair Play’ Category

Todos para uno

2 marzo, 2011

Desde el partido contra el Atlético Madrid en el Calderón echo de menos mayor contundencia en determinadas declaraciones de los portavoces del Athletic. Ese domingo fue de nuevo bochornoso el trato que recibió uno de nuestros capitanes. Ya es suficientemente doloroso que los árbitros se laven las manos ante los graves insultos y descalificaciones que sufre Gurpegi, como para que nadie saliera ante los medios de comunicación denunciando con dureza estos graves y reiterados comportamientos.

Varios de sus compañeros y su entrenador comparecieron en diferentes televisiones y radios del foro tras acabar el partido y a ninguno escuché lamentar alto y claro tan inaceptable conducta. Como si estuvieran más preocupados por no incomodar a los medios capitalinos que por defender al navarro.

La semana pasada se emitió desde Bilbao el programa nocturno que lideró en su momento la caza y captura de Gurpe. Acudieron al confesionario el presidente, el entrenador y varios futbolistas. No sé lo que pensará el afectado sobre esta cuestión pero, en mi opinión, desperdiciaron una excelente oportunidad para hacerle sentir su apoyo incondicional, solidarizarse con él y rechazar públicamente el trato incalificable que sufre como resultado de la durísima campaña de acoso y derribo que afectó tan gravemente a la carrera de un futbolista ejemplar.

Su trayectoria profesional le avala, pero no hubiera estado de más aprovechar el momento para reivindicarla ante quienes se cebaron en su persona de manera tan injusta y desproporcionada. En ocasiones, me irrita la docilidad que demuestra este club y la poca capacidad y contundencia que tenemos para defender lo nuestro y a los nuestros.

El domingo, David Navarro agredió a Fernando Llorente después de haberlo hecho antes con Javi Martínez. En ambos casos, por detrás. No es la primera vez que actúa así, ni será la última. Siendo esto en sí mismo sancionable, haciendo un gran esfuerzo, pudiera hasta considerarse como un lance del juego y valorarse como tarjeta roja sin más. Podría pasar también que el árbitro no lo apreciase así en el campo y sería incluso razonable por tanto que el entrenador del Athletic se mordiese la lengua (como hizo) y aguantase el tirón declarando que si no la ha visto, ya no hay nada que hacer y toca pasar página. Hasta ahí de acuerdo.

Lo que sí es denunciable y hay que hacerlo públicamente, porque nos afecta a todos, es el sainete posterior. Que el desvergonzado agresor simule y se haga pasar por agredido, que el médico le tome hasta la tensión, que salga del campo en camilla y que vuelva al terreno de juego para amedrentar a Llorente durante toda la segunda parte es una farsa injustificable. Eso sí requiere una denuncia pública.

No se puede seguir diciendo que eso forma parte del juego y que el fútbol es para listos. Eso son trampas y engaños que no pertenecen a la esencia del deporte. Esto es San Mamés y eso no es admisible. Me molesta que no se defienda con claridad y contundencia lo que es importante para nosotros: el respeto a los auténticos valores del juego.

Lo que pasa en el campo se queda en el campo es una frase mentirosa, difundida por los tramposos para justificar provocaciones, agresiones, engaños y demás actitudes que no son aceptables entre deportistas. Es potestad y responsabilidad de quienes no actúan así denunciar con rotundidad y valentía estos comportamientos; no al árbitro por no verlo, sino al tramposo. Exactamente, lo que ha hecho Fernando Llorente.

Hoy, de nuevo en tierra hostil, contra un equipo en graves dificultades de todo tipo y tras tres derrotas consecutivas, el Athletic deberá ser más equipo que nunca y hacer buena la frase de todos para uno….

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 2 de marzo de 2011

Mentiras arriesgadas

25 noviembre, 2010

Lo de la buscar la tarjeta o, incluso, la expulsión de un jugador es algo que se ha visto muchas veces. Hacerlo con dos jugadores en un partido ya se ha dado en menos ocasiones (yo no lo he visto). Que sea en Champions, seguro que no ha pasado nunca. Pero que el entrenador, único maquinador del asunto, niegue públicamente su autoría y acuse al árbitro de falta de criterio para quitarse la responsabilidad de la decisión tomada, es algo nuevo y sorprendente de Mourinho.

Me cuesta intuir quién pudo sentirse más ofendido ó molesto por esta cuestionable decisión.

Por una parte, los propios jugadores afectados se vieron obligados a hacer el indio demostrando en ambos casos que la interpretación no es lo suyo. El rival (el mítico Ajax) también se pudo sentir claramente menospreciado en su propio estadio.

Vulneró asimismo las reglas que prohiben taxativamente provocar tarjetas y expusiones en beneficio propio. Faltó al respeto al árbitro a quien acusó de incompetente. Despreció a la Champions que cuida el ‘fair play’ como uno de los valores principales de su producto.

También, sin duda, a la UEFA, Institución propietaria de la Champions, que es muy probable que sancione ejemplarmente al técnico portugués. Por supuesto, a la historia e imagen de su propio Club, que está muy por encima de trastadas como ésta.

Y, por último pero no menos importante, a todos los aficionados al fútbol a quienes nos tomó por idiotas.

Dicho ésto, para buscar una nueva perspectiva más constructiva a la comentada decisión, intento deducir qué valores de Mourinho aparecen claramente reflejados en esta situación. No me cuesta reconocer la eficacia, el pragmatismo, la planificación, el método o la organización como valores muy evidentes.

Por un chupito de energizol, qué más valores de Mou se pueden observar en esta situación. 1, 2 3 …. respondan otra vez.

PD. No tiene precio la interpretación en la banda fingiendo un enfado monumental por la expulsión y casi lanzando (otra vez) la botella contra algo. Se me ocurre que el espectáculo también puede ser un valor para Mou…

Imanol Ibarrondo

‘Hannibal’ Suarez

23 noviembre, 2010

Este fin de semana, Luis Suárez, el gran goleador uruguayo y capitán del Ajax, sufrió un ataque transitorio de canibalismo que le llevó a propinar un inesperado mordisco en el cuello a un rival. El árbitro no vio la acción y no fue expulsado.

La Federación holandesa decidió no re-arbitrar el partido y dejó sin sanción al delantero ajacied. Hasta aquí, todo más o menos normal. Alguien pierde los papeles en el campo, el árbitro no lo ve y no se le sanciona.

Lo sorprendente es que ha sido el propio Club quien ha decidido sancionar con 2 partidos y una fuerte multa económica (con donación a una ONG) a su jugador. No es que el Ajax vaya primero en la clasificación y lo haga por una mera cuestión de imagen (que tampoco estaría mal). Al contrario, el equipo se encuentra en cuarta posición, fuera de la Liga de campeones y, aún así, decide sancionar a su mejor jugador y máximo goleador.

Lo que interpreto de esta ejemplar decisión es que el Ajax tiene una Visión potente sobré quién es y qué es lo que quiere ser. Sobre qué es importante para el Club y cuáles son los valores que alumbran su camino. No solamente lo tiene claro sino, lo que es más relevante, actúa en consecuencia. Es coherente. En este caso, el respeto al contrario no es de boquilla, sino que lo vive intensamente en la práctica, tomando una decisión que, a corto plazo, podría perjudicar sus intereses deportivos.

Lo que hace actuando así es consolidar con determinación su Identidad, tanto hacia dentro como hacia fuera. Puedo imaginar el impacto que esta decisión tendrá en los cientos de jugadores que forman parte de una de las canteras más prolíficas del mundo, así como en todos los jóvenes jugadores holandeses que algún día sueñan con llevar la camiseta de uno de los Clubes más míticos de Europa.

Desde la Final del pasado Mundial, son ya dos las decisiones que ha tomado el fútbol holandés para cambiar la percepción del fútbol mundial sobré qué es realmente importante para ellos. Tanto la exclusión de De Jong de las convocatorias de la selección holandesa como la del Ajax de sancionar Luis Suarez indican que el fútbol holandés vuelve a estar conectado a los valores auténticos del fútbol; al respeto a las reglas y a los contrarios como base fundamental para conectar con la esencia del juego.

Es una gran noticia para el fútbol. No es casualidad que un País con tan solo 3 MM de habitantes sea una referencia en la historia del fútbol, tanto a nivel de clubes como de selecciones. Decisiones como la del Ajax son las que marcan la diferencia e indican el camino a seguir.

Imanol Ibarrondo

Me da alas

17 noviembre, 2010

Si hubiera que contar una historia esta semana para definir la Plenitud sería, sin duda, la que ha acabado con Vettel como campeón del mundo de F1 y con su escudería, Red Bull, con el título de constructores. Un equipo nuevo, sin vicios, sin intrigas, sin trampas, haciendo de la deportividad una bandera y una forma de vida. Creo que la marca Red Bull ha ganado más con la manera en que lo ha conquistado que con todas las campañas de publicidad y marketing que pudiera inventarse.

Les han insultado, les han querido humillar, les han dicho que no saben de qué va ésto, que iban de farol, que todo era una pose y que al final, como todos, harían trampas, se saltarían las reglas y habría órdenes de equipo. La única duda consistía en saber si iban a disimular.

Han estado semanas soportando todo tipo de críticas, mientras defendían públicamente su respeto a las reglas y a sus dos pilotos.

Dicen que la Plenitud es un acto radical. Hace falta mucho valor para atreverse a actuar conforme a unos valores que definen lo que eres, que forman parte de tí y que constituyen tu esencia como persona o como equipo. Me puedo imaginar cómo pueden sentirse hoy todos los integrantes de Red Bull, desde los dueños, hasta el último mecánico. Es muy posible que todavía estén levitando (para ellos es fácil  😛 ).

La satisfacción y el enorme orgullo de pertenecer a un equipo campeón que respeta los valores de deporte y que está conectado a ellos hasta el final, quizá sea lo máximo a lo que pueden aspirar un deportista y un equipo.

Ganar es una cosa y sentirse pleno es otra que puede ser bien distinta.

Es emocionante presenciar cómo en el máximo nivel, donde la cantidad de dinero, intereses y presión es descomunal, todavía existen personas y equipos que son capaces de vivir y actuar tan enchufados a los valores esnciales del deporte.

Hasta ahora, nunca he comprado una lata de Red Bull, pero os aseguro que hoy mismo me beberé uno con agrado. Lo haré con calma, disfrutando de la satisfación de colaborar, aunque sea un poco, con un equipo tan ejemplar. A ver si se me pega algo.

Imanol Ibarrondo

Soplador de brasas

13 noviembre, 2010

Tras la copita, vuelve la Liga. Diez jornadas después, ni frío ni calor. No se sabe si el Athletic viene o va, si irá para arriba, para abajo o, sencillamente, nos quedaremos demasiado pronto en tierra de nadie. El juego del equipo tampoco ayuda a despejar esta duda. A veces, sobre todo fuera de casa, no distingo si sale a jugar o a no jugar, si quiere jugar al fútbol o al otro fútbol.

No es fácil, ni tampoco gratis, estar pensando permanentemente en parar el juego, perder tiempo centrándose en aguantar el resultado o en no perder. Se paga un alto precio. Cuando un jugador o un equipo entra en esta dinámica, se distrae, pierde la concentración y comete errores. Se desconecta del juego. Y, sobre todo, cuando marcas pronto, intentar cerrar el partido de esta manera parece algo absurdo.

Jugar al otro fútbol es, además, propio de un equipo sin confianza en sus capacidades reales y sin seguridad en lo que hace. Un equipo sin intenciones, sin una visión potente de lo que realmente quiere, sin un propósito claro y, por lo tanto, sin una identidad definida. Un equipo miedoso, poco reconocible y con el que cuesta identificarse. En definitiva, un equipo pequeño.

Me resisto a creer que éste vaya a ser el destino del Athletic esta temporada. Una única victoria a domicilio en todo el año debería ser razón suficiente para confirmar la necesidad de un cambio de estrategia. A veces pareciera que el equipo estuviese enfadado con el balón. Toca ya hacer las paces con la pelota, ajuntarse con ella y comenzar a disfrutar jugándola un poco más.

La apuesta ganadora e imprescindible para dar el salto de calidad necesario que nos permita realmente aspirar a objetivos mayores, sería que los jugadores se convencieran de que saben jugar al fútbol. Al de verdad. Que confiaran en que son capaces de hacerlo todos los domingos; fuera y en casa. Saldrá bien o mal, mejor o peor, pero creer en ello e insistir.

Jugar al fútbol está relacionado también con el compromiso con una idea potente y la responsabilidad para llevarla a cabo. Hace falta ser muy valiente para atreverse a jugar de verdad al fútbol y no conformarse con entregar la cuchara fácilmente ante los mejores de la tabla. Dice el invitado de hoy al banquillo visitante de San Mamés, Juanma Lillo, que “en fútbol, no arriesgar es lo más arriesgado, así que, para evitar riesgos, arriesgaré“. Valga el trabalenguas para defender la idea de que hay que arriesgar para crecer individual y colectivamente hasta alcanzar tus retos.

Hoy es un buen día para confirmar esa apuesta contra un equipo que asume que jugar bien al fútbol es la única alternativa para seguir en Primera. Del Almería me quedo con su discutido entrenador, que, con casi 30 años de experiencia en los banquillos, tiene la extraña virtud de decir algo interesante cada vez que habla, de huir de los topicazos del fútbol, de acabar las frases, de no justificarlo todo con el resultado y de demostrar una lealtad y fidelidad inquebrantables a una idea grande de fútbol. Alguien coherente que busca emocionar a través del juego de sus equipos. Lo conseguirá o no, pero yo le admiro por eso.

Intuyo que, en la plantilla del Athletic, hay un gran potencial latente que está deseando que alguien confíe en él, que le impulse, que le inspire, que crea en él. Lo puedo comparar con las brasas de una barbacoa. Todavía no calientan mucho, pero están casi listas para convertirse en un fuego chisporroteante, brillante y ardiente. Tan solo requieren una mano hábil que les dé el aire que necesitan para completar su transformación.

Dice Lillo, en otra de sus célebres frases, que “el futbolista no es un bote que hay que llenar, sino una llama que hay que encender“. Quizá lo que necesita el equipo sea un inspirador. Alguien que le haga creer que puede ser mejor de lo que está siendo. No tanto un vendedor, sino un creador de ilusiones. Quizá necesitamos un soplador de brasas.

Imanol Ibarrondo

Nota: este post se publicó como artículo en el periódico DEIA el sábado 13 de noviembre.

Energizol: dosis de automotivación y respeto

3 noviembre, 2010

Mourinho dice que es tarea de Benzema encontrar la motivación necesaria para volver a ser el jugador del Lyon que fichó el Madrid hace dos temporadas. Él tan solo es un colaborador en este proceso, siendo el francés quien debe conectar con sus propios recursos. 

Estoy plenamente de acuerdo con esta afirmación. No creo en la motivación externa como herramienta permanente para que un jugador alcance su máximo rendimiento. Sí puede ser un detonador, una especie de despertar pero, a partir de ahí, cada uno debe encontrar en su interior su propio ‘energizol’ (motivación). Ser capaz de descubrir qué es lo que realmente quiere, en qué jugador desea convertirse, qué le da la energía y la vitalidad que necesita para impulsarle a avanzar con determinación hacia sus objetivos.

Creo que, hasta el momento, Mourinho ha estado utilizando los medios de comunicación para mandar mensajes retadores y motivadores al jugador francés. Parece que no han funcionado mucho. Recuerdo casos similares (Clemente llamando Fernandito a Llorente) con resultados parecidos. Quizá sea un buen momento para cambiar de estrategia trabajando con el jugador hacia dentro en lugar de hacia fuera.

Por otra parte, Del Bosque, una vez más (y ya son muchas) ha dado una nueva muestra de sabiduría y sentido común en una entrevista publicada por la UEFA. A la pregunta de qué cambiaría en el fútbol si tuviera el poder necesario para hacerlo, respondió que prohibiría terminantemente a los jugadores y técnicos hablar públicamente de los árbitros. Eso es lo que cambiaría. Algo tan sencillo como Respetar, de verdad, a los árbitros. Una vez más, habla de estar conectado a la esencia del juego viviendo con intensidad uno de los valores más importantes para poder conseguirlo; el Respeto.

Al hilo de esto, llega la decisión de la UEFA de sancionar con dos partidos de suspensión al portero del Barcelona, Pinto, por su acción antideportiva contra el Copenhage de la pasada jornada de Champions. ¡Bien¡ Lo celebro. Es una buena noticia. El ‘Fair Play’ no puede ser solamente un concepto de marketing para vender imagen. Se trata de acciones y comportamientos concretos que hay que identificar, corregir, sancionar ó, en su caso, destacar, alabar y premiar.

Hace un año, la UEFA suspendió con dos partidos al delantero brasileño del Arsenal (Eduardo) por simular un penalti. Nadie se rasgó las vestiduras. Tampoco ahora con Pinto. No pasa nada por denunciar los comportamientos tramposos. Al contrario, somos mayoría quienes defendemos el ‘juego limpio’ como elemento fundamental de la esencia del juego.

Imanol Ibarrondo

El coleccionista

6 octubre, 2010

Se me pusieron los pelos de punta viendo ayer algunas de las violentas entradas que salpican la trayectoria profesional de Nigel de Jong, el mediocentro holandés que agredió a Xabi Alonso en la final del Mundial. A sus todavía 25 años, ya ha fracturado tibia y peroné a dos colegas. Esas son las televisadas, supongo que coleccionará muchas más en su particular museo del terror.

Lo más doloroso es lo desmedido e innecesario de sus acciones. No pienso en mala voluntad, sino en una falta total de autocontrol. Quien actúa de esta manera, se convierte en un peligro para sus compañeros y para el fútbol.

Tampoco es normal que, quien tiene la desgracia de provocar una fractura tan grave a otro futbolista hace menos de 6 meses en un partido amistoso, no tenga la más mínima capacidad de reflexión para modificar y corregir sus comportamientos e impulsos violentos.

El fútbol no es una guerra y no hay que matar a nadie. Las frases dramáticas del estilo ‘nos jugamos la vida’, ‘hay que ganar por lo civil o por lo criminal’, ‘es un partido a vida o muerte`…,  tampoco ayudan a los jugadores a tener una perspectiva adecuada y equilibrada que facilite distinguir entre agresividad y violencia.

Creo que De Jong necesita coger distancia, adquirir otra perspectiva del juego y bajar de revoluciones para poder jugar al fútbol sin poner en grave riesgo de lesión a sus rivales y colegas.

Así parece que lo ha entendido también el seleccionador holandés, que le ha desconvocado para los próximos partidos internacionales, en una valiente decisión, sin precedentes en el fútbol mundial.

Seguramente, habrá sido difícil tomar esta medida contra alguien que ha peleado contigo y con el que has sido sub-campeón del mundo hace tan solo un par de meses, pero Holanda demuestra, con esta admirable e insólita determinación, que no vale todo para ganar. No todo está permitido. No hay atajos para ganar.

La ‘naranja mecánica’, reconocida históricamente en el fútbol por su valores de respeto al juego, a los contrarios y a las normas, no puede admitir que De Jong atente, repetidamente, contra su esencia. Después de las feroces críticas que recibió por su comportamiento violento e impropio en la final del mundial, la selección holandesa acaba de dar una lección magistral de lo que supone tomar consciencia de qué es su selección, qué es importante para ellos, cuáles son sus valores auténticos, cómo quiere que se le reconozca y actuar en consecuencia. Eso, en Coaching, lo llamamos ser coherente y tiene un enorme impacto.

El respeto a los contrarios es un valor esencial del juego y, dentro de este valor, la integridad física de los rivales está por encima de cualquier cosa. Atentar gratuita y repetidamente contra ello, es poner en riesgo la esencia del propio fútbol. No hablo de provocar una lesión en una disputa. Eso forma parte de un juego de contacto intenso y agresivo como es el fútbol. Me refiero a la imprudencia temeraria continuada.

En contraposición al jugador holandés, tenemos otro futbolista en esta Liga que también tuvo la desgracia de fracturar tibia y peroné a un colega y que, casualmente, recibió ayer el Premio MARCA Puerta-Jarque al ‘Juego Limpio’.

Gorka Iraizoz y el lesionado, Luis Filipe, han demostrado que, a pesar de que las lesiones graves pueden suceder, también son excelentes oportunidades para sacar a relucir los mejores valores personales de cada uno, dando ejemplo de lo que debe ser un comportamiento deportivo, tanto dentro como fuera del campo. Enhorabuena a ambos. 

Imanol Ibarrondo

“El fair play es para juveniles”

24 agosto, 2010

Si me preguntaran a quien podría pertenecer esta sorprendente afirmación, tendría algunos perfiles como posibles candidatos. Por un lado, podría pensar en un jugador veterano, preferentemente sudamericano, vendiendo el pollino de ser muy competitivo, con oficio y gran conocedor de los códigos secretos del fútbol.

Por otra parte, me podría encajar un entrenador que de los que afirman muy convencidos que ‘ganar es lo único importante’ y que, por lo tanto, vale todo para ganar. Lo demás son inventos de la gente que no sabe ni entiende de fútbol.

Pensando mal, también podría ponerle voz al comentario el típico periodista que no ha jugado nunca a fútbol, pero parece que lo inventó y conoce todas las claves del rendimiento mejor que nadie.

No desentonaría tampoco en un aficionado forofo para justificar el comportamiento tramposo y pendenciero de su equipo y, por último, se me ocurriría que un presidente desesperado que se está jugando juega la tela, podría intentar buscar mayor agresividad en sus jugadores con un comentario de este tipo.

En todos ellos podría encontrarle un sentido a tan absurda afirmación pero, a quien nunca podría imaginar aseverando algo así, sería a un árbitro. Pues bien, la frase más sorprendente del verano la firma precisamente un árbitro. Y no uno cualquiera, sino uno de los mejores. Lo hizo esta semana Iturralde González en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander.

No conozco el contexto en el que produjo la frase ni tampoco juzgo su intención, pero lo cierto es que, cuestionado sobre la actitud de jugadores tramposos, afirma que les entiende y que él haría lo mismo.

Iturralde parece haber olvidado que el respeto a las normas, a los árbitros y a los contrarios forma parte de la esencia del juego desde que se inventó. No es opcional. Y no solamente por los árbitros y por el juego, sino por los propios jugadores. Estar pensando en hacer trampas, en engañar, en simular o en provocar al contrario te desconecta del juego y te impide rendir en función de tus capacidades reales.

Desde este blog he defendido en varias entradas (humanos standard y Tecnología, ¿buena para el juego o para el negocio?) la figura del árbitro como parte esencial del juego (tanto como lo son el balón o las porterías y al mismo nivel de protagonismo), pero también es necesario que ellos se ayuden a sí mismos y no remen en dirección contraria con declaraciones como la que titula este post. Provoca confusión y anima a equivocarse.

Espero y deseo que el comportamiento respetuoso y ejemplar que los Xavi, Iniesta, Alonso y compañía demuestran en el terreno de juego siendo campeones del mundo, tenga mayor impacto en el colectivo de futbolistas que la desafortunada frase protagonista de estas líneas.

Imanol Ibarrondo