Archive for the ‘futbol’ Category

Athletic 1.0

3 octubre, 2011

Se dice que el único lugar en el que el éxito aparece antes que el trabajo es en el diccionario. Conozco muchas personas que trabajan mucho sin gran éxito, pero todas las que tienen éxito, trabajan mucho. Así es que, de momento, el primer ingrediente de la ecuación parece garantizado. En los dos meses que Bielsa lleva en el Athletic, la cualidad más destacada por todos los que siguen el día a día del equipo, incluidos los propios jugadores, es su enorme capacidad de trabajo. Sin duda, para rediseñar completamente el sistema operativo interno de este equipo, el argentino necesitará echar mano de sus mejores talentos. El Reto al que se enfrenta es más que una evolución, más bien, una revolución.

El Sistema Operativo Interno (SOY si me permiten la trampita) es precisamente eso; lo que soy, en este caso, lo que este equipo es, y va mucho más allá de una mera cuestión estética o de estilo. El asunto no está en debatir sobre si hay que pegarla p’arriba o aumentar la posesión. El estilo se adaptará a las muchas posibilidades que ofrecen los futbolistas pero, aun siendo esto importante, es secundario. En mi opinión, se trata de un cambio mucho más profundo, de mentalidad e incluso de espíritu, me atrevería a asegurar.

El SOY del Athletic, como cualquier sistema operativo, es el complicado conjunto de procesos internos que define lo que se ve en la pantalla, o lo que se ve en el campo si hablamos de fútbol. El SOY es como si fuera un enorme iceberg del que solamente pudiéramos ver la punta, en este caso, el juego sobre el césped, pero que por debajo tiene un montón de capas que determinan, limitan o potencian ese comportamiento observable. En el fondo, en la base de este iceberg, están la esencia y los valores auténticos del Athletic, aquello que realmente somos, que nos define y que los aficionados queremos recuperar y vivir intensamente cada domingo. Ahí se esconden el atrevimiento, la honestidad, la ambición, el respeto, la nobleza y el compromiso con una identidad.

Es en las capas intermedias del iceberg donde se encuentra el meollo de este asunto. Ahí es donde aparecen las interferencias que todavía desenfocan la visión. Persisten algunas creencias de equipo pequeño (ideas inconscientes que damos por ciertas y que nos limitan), pensamientos negativos (“igual no somos capaces de jugar así”) o ciertas emociones tóxicas como la ansiedad, el miedo o la desconfianza que dificultan alcanzar el máximo rendimiento. Es precisamente ahí donde se debe generar el auténtico cambio invisible que facilite el alineamiento entre lo que se ve y lo que se es. Ente la punta y el fondo del iceberg.

Tras 60 días de intenso trabajo, parece que ya está disponible la versión Athletic 1.0 de Bielsa. Obviamente, no incorpora todavía todas las aplicaciones ni se ha completado el proceso de control y revisión de errores, pero ya está en juego y tiene muy buena pinta. En esta versión aparece un equipo dinámico, intenso, dominador, moderno y ambicioso. Posiblemente, habrá todavía toboganes en el rendimiento, hay desajustes, falta de continuidad en el juego y algunos errores de precisión en ambas áreas, pero el tiempo favorece al Athletic y la transformación parece imparable.

Si Fernando Amorebieta está siendo capaz de rediseñar su SOY y tras varias temporadas estancado en su rendimiento, se presenta ahora como un central sobrio, seguro, comprometido con la idea de tener el balón, contenido en las entradas, agresivo y centrado en el juego, o si por primera vez en muchos años vemos al Athletic cerrar un partido manejando la pelota, en campo contrario, controlando el juego, el tiempo y al rival…; si esto es posible, ¿qué no lo será? Toca creer. De verdad. Se trata de creer para ver y no al revés.

Esta noche vuelve el Athletic a San Mamés. Se pide paciencia desde muchos ámbitos, pero no parece que abunde por aquí. Hubo pitos contra el Rayo Vallecano y era el debut. Así están las cosas. Paciencia no significa aguantar como sea, de mala manera y con la escopeta cargada a la búsqueda del error, sino esperar con la actitud adecuada de confianza, perseverancia y apoyo. La apuesta lo merece. Eso es paciencia; el resto, tan solo disimulo.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico Deia de fecha 18 de septiembre de 2011

Mucho ruido y pocas nueces

31 agosto, 2011

Es obvio que el verdadero problema del enfermo sigue sin resolverse. De momento, futbolistas y patronal han decidido ponerle una tirita para parar la hemorragia. Pero el fútbol estatal sigue muy grave y la AFE ha desperdiciado su última bala. La próxima convocatoria de huelga que proponga el mediático Rubiales (sería la sexta en año y medio) tendría peor acogida y menor respaldo, tanto fuera como dentro de su colectivo.

Tampoco se sabe cómo se pagará la deuda pendiente con los jugadores: al principio eran 52 millones de euros, luego 35 y, finalmente, ni se ponen de acuerdo en la cantidad. Sorprendentemente, no hay información sobre los términos del acuerdo, pero entiendo que los clubes no pondrán ni un euro más de la propuesta inicial que plantearon a la AFE (10 millones de euros anuales de fondo concursal). Creo que no lo harán porque no tienen un duro en su gran mayoría (en caso contrario, no estarían en concurso) ni nadie a quien pedirlo (los bancos ya ni les abren la puerta).

Además, quienes gestionan adecuadamente no están dispuestos a seguir financiando los desmanes de aquellos clubes irresponsables que han generado esta situación, adulterando incluso gravemente la competición. El caso del Athletic con la venta de Aritz Aduriz es significativo por sangrante. Lo traspasa al Mallorca y no cobra porque el club bermellón insta el concurso voluntario. Mientras tanto, Aduriz marca goles contra el Athletic que le quitan plaza europea al equipo bilbaino en beneficio de su nuevo club. El Mallorca vende al Valencia al jugador y se queda con la tela. Y, por último, el Athletic tuvo que pagar a escote la deuda del club balear con sus futbolistas, entre ellos con Aduriz. Un ejemplo claro del esperpento en el que se mueve la mejor Liga del mundo.

Dicen que el Senado aprobará en septiembre una modificación de la ley concursal, en su aplicación al ámbito deportivo, que descenderá al club moroso aunque inste el concurso. No lo veo yo tan claro. La propia naturaleza del concurso defiende la viabilidad de la empresa (el club) manteniendo su actividad con el aplazamiento y la renegociación de las deudas (quita y espera). Si desciende por no pagar estando en concurso, esta ley no tendría sentido ya que los clubes perderían sus ingresos y deberían ir directamente a liquidación. Otra tirita.

La cirugía profunda y definitiva sería la entrada en vigor inmediata del fair play financiero en los clubes (equilibrio presupuestario), una medida que comenzará a aplicar la UEFA a partir del año próximo y que fue propuesta por la AFE hace ya 6 años. La aplicación incluye sanciones deportivas y económicas ejemplares a los clubes incumplidores.

En esta Liga de siesta y pandereta, donde al tramposo se le reconoce como virtuoso, a ver quién es el cirujano que se atreve con tan delicada operación. Entiendo que la LFP obligará a la AFE a hacer un frente común para sacarle pasta a papá Estado. Por una parte, exigiendo mayor participación en el reparto de la recaudación de las quinielas. En lugar de destinar una parte del dinero a mejorar instalaciones, se lo daremos a los clubes para que lo vuelvan a despilfarrar (pagamos todos). La segunda, presionando al Gobierno para que elimine la ley de interés general que obliga a emitir un partido en abierto.

Así, quien quiera ver fútbol, a pasar por caja (volvemos a pagar). Lo dicho, tengo la impresión de que esta farra que se han corrido entre la AFE y la LFP nos va a salir una pasta a todos. A la AFE no le queda más remedio que plegarse a las exigencias de la LFP porque ha perdido algo que ha sido santo y seña del sindicato desde su fundación: su independencia.

Ahora es la patronal de clubes la que, a través del Fondo Estructural incluido en el Convenio, paga una cantidad anual a la asociación para afrontar sus gastos, que han crecido en 2,4 millones de euros desde que la nueva Junta Directiva, presidida por Rubiales, decidió, vulnerando los estatutos de la asociación, adjudicarse un sueldo para él y para todos sus integrantes. Ya se sabe: quien paga, manda. Paga la LFP, mandan los clubes.

Visto lo que está pasando y lo que viene, al colectivo de futbolistas se le presenta una excelente oportunidad para dar un gran paso adelante. La creación de un Fondo Solidario para hacer frente a posibles impagos sería una respuesta realmente comprometida para unir, reforzar y cohesionar un colectivo con diferencias siderales entre unos pocos y la gran mayoría. Los que no tienen problemas necesitan de los demás para poder seguir jugando y cobrando.

Crear un Fondo con el 0,7 por ciento de los contratos de cada futbolista y el 0,7 por ciento de cada traspaso supondría acumular casi 10 millones de euros al año para atender a las reclamaciones pendientes de los colegas perjudicados, así como para invertir en los procesos de formación continua y reinserción de los jugadores tras su retirada (la primera plantilla del FC Barcelona ya destina un 0,5 por ciento de sus contratos para la asociación de exjugadores blaugranas).

Tampoco es la solución definitiva, pero sí sería una magnífica y ejemplar medida de un colectivo acusado siempre de insolidario, egoísta y poco sensible hacia la realidad ajena al fútbol. Con la que está cayendo, es un buen momento para comenzar el aterrizaje.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico Deia de fecha 28 de agosto de 2011

0,7 solidario (y II)

23 agosto, 2011

Desde la perspectiva de haber participado directamente en la mesa de negociación de los tres últimos convenios colectivos AFE/LFP, me aventuro a dar una opinión sobre el posible final del conflicto.

Dos son las razones por las que considero que los clubes van a moverse muy poco de su propuesta inicial (10 MM euros anuales para el fondo concursal) que han ofrecido a la AFE. La primera es que no tienen un duro en su gran mayoría (en caso contrario, no estarían en concurso) ni nadie a quien pedirlo (los Bancos ya ni les abren la puerta) y la segunda es que, quienes gestionan adecuadamente no están dispuestos a seguir financiando los desmanes de aquellos clubes irresponsables que han generado esta situación, adulterando además gravemente la competición

El caso del Athletic con la venta de Aduriz es significativo. Lo traspasa al Mallorca y no cobra porque el club bermellón insta el concurso voluntario. Mientras tanto,, Aduriz marca goles contra el Athletic que le quitan plaza europea al equipo bilbaíno en beneficio de su nuevo club y por último, el Mallorca vende a un tercero al jugador cobrando una cantidad mayor que la que había ‘pagado’ al Athletic. Un ejemplo claro, dentro de los muchos que se están sucediendo, del nefasto impacto que está teniendo la ley concursal aplicada al fútbol.

Para desbloquear el conflicto se trabaja contrarreloj en dos direcciones. Por una parte, resolver la cuestión estructural referente a la lamentable gestión de las sociedades anónimas deportivas. La reforma de la ley concursal que posiblemente será aprobada en el senado el mes que viene, reconducirá la situación  al escenario anterior que ya había demostrado sobradamente su probada eficacia (si no pagas, desciendes). Además, la aplicación del ‘fair play’ financiero de los clubes (control presupuestario para gastar menos de lo ingresado), una medida que ya aplica con éxito la UEFA y que fue propuesta por la AFE hace ya 6 años, serán los dos pilares que comenzarán a poner un poco de cordura en semejante desatino.

Pero aún así, quedará sin resolver el problema de los 50 MM de euros que se adeuda a 200 futbolistas. Esa es la verdadera patata caliente de la negociación.  Esa y que el presidente del sindicato pretende que la Liga le subvencione los gastos de la asociación (otros 10 MM de euros cada 4 años). Vamos, que les pague el sueldo a él y a todos sus directivos.

Mi propuesta es que sean los propios futbolistas quienes tomen las riendas de esta cuestión y resuelvan la situación. Se trataría de una medida excepcional que afectaría únicamente a la vigencia de este Convenio, pero la situación creada también lo es.

La creación de un ‘Fondo Solidario’ entre los propios futbolistas sería una respuesta realmente comprometida, mucho más que sacarse una foto para la convocatoria de huelga. Los que no tienen problemas y cobran al día necesitan de los demás para poder seguir jugando y seguir cobrando. Crear un Fondo con el 0.7% de los contratos de cada futbolista y con el 0.7 del  importe de cada traspaso, más los 10 MM que pone la Liga como fondo concursal, supondría acumular en 4 años una cantidad cercana a los 50 MM de euros para atender a las reclamaciones pendientes de todos los colegas perjudicados.

De hecho, no sería una medida tan excepcional. Cada integrante de la primera plantilla del FC Barcelona ya cede el 0.5% de su contrato a la asociación de ex jugadores blaugrana que trabaja para ayudar a los ex futbolistas más desfavorecidos. Este ‘Fondo Solidario’ no sería por tanto una novedad, pero sí que sería una magnífica y ejemplar medida de un colectivo acusado siempre de insolidario y egoísta. Haría falta un Liderazgo potente y auténtico en la AFE para atreverse a plantear una propuesta de este tipo. Rubiales, sólo para tus ojos…

Imanol Ibarrondo

Huelga de futbolistas (I)

22 agosto, 2011

No sé cuántas amenazas de huelga ha convocado ya el mediático Luis Rubiales durante el año y medio que lleva de mandato la nueva Junta Directiva de la AFE.  Creo que son 4 ó 5. Apelar de forma permanente al último y desesperado recurso de que dispone un Sindicato, revela una alarmante falta de competencia, capacidad, formación y experiencia de sus directivos. Convocar una huelga con la mesa de negociación abierta y cuando ambas partes reconocen que se está avanzando en los acuerdos, lo considero además una irresponsabilidad.  

Reconozco que, conociendo al protagonista, no me sorprende la decisión. De hecho, tengo la impresión, compartida por muchos, de que Rubiales tiene ya lo que llevaba buscando desde que se hizo con las riendas de la AFE; su huelga. Su carácter imprudente, populista, manipulador, muy variable, poco reflexivo y con una necesidad de protagonismo desmedida, aboca al colectivo a una situación muy complicada.

Conozco perfectamente cómo funcionan la mayoría de los Clubes y sus dirigentes. He sido y soy muy crítico con su gestión y con la falta de previsión con la que toman las decisiones pero, aún así, entiendo que lo que propone la LFP para desbloquear el Convenio no es lo ideal, pero sí es un paso adelante. Es avanzar. Aspirar a todo, ya y ahora, como un niño mimado y consentido, te puede dejar sin nada. La complejidad de la situación también exige de los negociadores habilidades sociales y relacionales, así como capacidad para empatizar con la otra parte de la mesa, ponerte en sus zapatos para poder entender mejor y buscar desde ahí soluciones conjuntas, sin dedicarse a descalificar públicamente a tus interlocutores, desprestigiando su competencia.

La realidad no es blanca o negra. Resulta demasiado simplista pensar de esta manera y, quien así lo hace, queda desacreditado para gestionar esta situación. El Presidente de la AFE se cree en posesión de la verdad absoluta y actúa en consecuencia. Esa actitud, al frente del Sindicato, le llevó a vulnerar gravemente los estatutos de la propia asociación, adjudicándose un sueldo para él y para toda su Junta Directiva, algo que estaba expresamente prohibido en la norma fundamental del sindicato, aumentando así en 1,1 MM de euros al año la partida de sueldos y salarios de la AFE. Si a esto le sumamos otro epígrafe de gastos extraordinarios de más de 1,3 MM de euros anuales, nos queda la bonita cantidad de 2,4 MM de euros de incremento en el gasto corriente anual de la asociación desde su llegada.

Uno de los puntos calientes en la negociación del Convenio es que la AFE pretende que sea la Liga quien pague la cuenta de sus arbitrarias decisiones, ya que, sin Convenio y con este nivel de gasto, la AFE (la Institución deportiva más saneada hasta la llegada de la Junta actual) se iría a la quiebra en tres temporadas y a algunos se les acabaría el chollo.

No digo que la deuda de los jugadores no sea la reclamación fundamental (que lo es) pero, quizá si la Liga fuera más complaciente con esta cuestión secundaria (lo llaman ‘fondo estructural’), el Convenio tendría más posibilidades de comenzar a desbloquearse. Por decirlo con más claridad, si los Clubes accedieran, aprobando este Fondo, a financiar los sueldos y las actividades de los directivos del Sindicato, las posturas se acercarían notablemente. Al tiempo.

Imanol Ibarrondo

El cambio necesario

19 agosto, 2011

La transformación será todo un Reto. No será tarea fácil para Bielsa & Cía. Cambiar hábitos, también en el fútbol, es un proceso arduo y complicado que requiere el diseño de una Visión poderosa, inspiradora y compartida del equipo en que te quieres convertir, mucha voluntad, determinación, conversaciones potentes, trabajo y tiempo.

Según algunos expertos, todo proceso de desarrollo de un equipo de alto rendimiento pasa necesariamente por cuatro fases. Intuyo que estamos ya en la segunda, coloquialmente se suele llamar adaptación pero realmente es la de conflicto, en la que todo se pone en duda; los métodos, las formas, los entrenamientos, las decisiones, los conceptos, los sistemas, las normas, las jerarquías, el estilo y hasta los liderazgos internos están en cuestión. Todo se compara y se juzga.

En esta fase, se rivaliza por ocupar posiciones de privilegio en el nuevo escenario y se priorizan objetivos individuales sobre los colectivos, se producen cambios de roles y hay que desarrollar nuevas conexiones, generar nuevas relaciones… pero no hay atajos. Es una fase natural, ya que no es posible generar crecimiento sin conflicto, pues las dificultades son inherentes al propio desarrollo de un equipo. Mientras todo esto sucede, comienza la competición oficial.

Lo dicho, no será fácil. Metafóricamente hablando, es como si el Athletic estuviera ahora colocado entre dos imanes que le atrajesen poderosamente. Por una parte, está muy cerca todavía del imán al que ha estado pegado las últimas temporadas y que le aporta seguridad y confianza. Es terreno conocido y se encontraba cómodo ahí. Sabía que podría jugar mejor, ser más valiente, más atrevido, más dominador de los partidos, pero no le ha ido mal haciéndolo así y esa sensación de confort está todavía muy próxima ejerciendo un poderoso influjo.

Por otro lado, el gran esfuerzo que exige despegarse de este primer imán, requiere tener otro que le atraiga también con fuerza hacia adelante para evitar la tentación de renunciar a su necesaria transformación, superando así los momentos de duda, desconcierto y desconfianza que han de venir. Quizá tomar consciencia del equipo en que se van a convertir, del estilo que pueden crear para los que vendrán después, de la referencia de trabajo, sacrificio y valentía que podrán ser para todos, o de la conexión, el orgullo y reconocimiento que conseguirán de San Mamés, podrían ser algunas posibilidades a visualizar para diseñar un poderoso imán al que merezca la pena acercarse con determinación, alegría y confianza.

Ahora, poco a poco, como un niño que da sus primeros pasos, comenzará a descubrir otro mundo lleno de nuevas posibilidades futbolísticas… pero, de momento, sigue siendo territorio desconocido. El movimiento, el cambio genera incertidumbre, miedo, inseguridad, ansiedad, desconfianza y demás emociones que habrá que afrontar y superar para consolidar una mutación imprescindible que permita a este equipo alcanzar su máximo potencial.

Hoy estaremos todos pendientes de él en San Mamés, vigilando sus primeros pasos, animando cuando tropiece, ilusionados, expectantes y teniendo fe en que el esfuerzo merecerá la pena. Asistimos al nacimiento de una apuesta valiente y decidida por recuperar la identidad de un equipo mandón, atrevido, noble, honesto y respetuoso. Lo que somos. Lo que siempre hemos sido.

Una apuesta que exige un compromiso total por parte de todos los jugadores con una idea de equipo grande, que merece y necesita disponer del apoyo incondicional y del reconocimiento (por el gran esfuerzo que exige este cambio) de una afición entregada a un grupo joven, talentoso, generoso y hambriento, que puede aprovechar esta excelente oportunidad que se le presenta para crecer y mejorar hasta romper sus propios límites y descubrir de qué es capaz. Hoy será sin duda el inicio de una transformación emocionante.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 18 de agosto de 2011

Hau bai da gure estiloa!

7 julio, 2011

Tengo una fe ciega en que la influencia y el liderazgo auténtico de Marcelo Bielsa en esta plantilla les hará progresar y crecer, individual y colectivamente, hasta el punto de poder aspirar a convertir al Athletic, de nuevo, en un equipo campeón. Me emociona poder asistir a esta transformación. Viendo competir a Chile en el pasado Mundial, pienso en todo lo que este gran comunicador y motivador será capaz de conseguir entrenando cada día con una plantilla joven, talentosa y esforzada como la nuestra. Su gran dedicación y su estilo de trabajo intenso, sistemático y comprometido serán, además, una referencia ineludible para todos los formadores de Lezama. Valores tan nuestros como el respeto, la nobleza, la valentía, la firmeza y la ambición, que sus equipos viven con intensidad en el campo, volverán a ser ejemplo para todos los cachorros de Lezama. Su impacto dejará un gran legado que servirá como modelo para los tiempos venideros. Será una mezcla fabulosa. Es, sin duda, una gran apuesta.

Otro valor diferencial de la candidatura de Josu Urrutia es su proyecto de cantera poniendo el acento en una cuestión básica y fundamental: la formación continua de los técnicos de Lezama y el diseño de una visión compartida e integradora de personas, ideas y proyectos. Si hemos decidido ser el único equipo del mundo que vive de su cantera, parece razonable pensar que debemos ser el mejor club del mundo trabajando la misma. Este ambicioso objetivo requiere disponer de los mejores formadores y de los especialistas más cualificados, algo que va mucho más allá que contratar exfutbolistas de gran trayectoria y reconocido prestigio. Necesitamos técnicos vocacionales y apasionados por el desarrollo y crecimiento de los jóvenes talentos. Para ello, es imprescindible invertir en su formación continua, en su crecimiento y su mejora, abriendo Lezama además al intercambio de ideas, métodos, estilos formativos y entrenadores que nos impulsen de nuevo a estar en vanguardia. Al lugar que nos corresponde. Salir del búnker de la mediocridad, la complacencia y el conformismo y entrar de lleno en el mundo de la innovación. Contar con las personas y apostar de verdad por ellas invirtiendo en su desarrollo. No se me ocurre mejor estrategia para garantizar nuestro futuro.

Este mensaje, como tantos otros, carece de sentido en boca de García Macua. Su errático devenir en Lezama invalida totalmente esta pretensión. Conviene recordar que comenzó con un responsable que dimitió a los pocos días, continuó con otros dos señores que fueron despedidos dos años después, junto a la dimisión de su vicepresidente. Después negoció con José Mari Amorrortu, que rechazó su ofrecimiento, y finalizó su travesía del desierto con el nombramiento de dos personas entrañables que le han ofrecido con creces su agradecimiento, demostrando, cuando menos, una notable, sorprendente y decepcionante falta de ética. Hace cuatro años, Macua fusiló públicamente a Julen Guerrero por algo parecido. Una incoherencia más.

La inversión del Athletic en formación durante todo su mandato ha sido exactamente de cero euros. Los técnicos que han querido formarse en cualquier disciplina se lo han pagado de su bolsillo. Dime en qué te gastas la tela y te diré qué es importante para ti. Conclusión: la formación no es relevante y los técnicos, tampoco. La prueba del algodón del respeto que le merecen es que no ha tenido ningún reparo en mandarles a todos al paro por su caprichosa convocatoria electoral.

Respecto a la palabra de moda, la “gestión”, el Athletic ha estado históricamente presidido por personas sensatas, discretas y serias. Gentes de Bilbao, formales y con fundamento. Así como no se le puede acusar de mala gestión a Macua por vender a Aduriz y no cobrar, tampoco debería tirar las campanas al vuelo por su contrato de televisión. De hecho, hace cuatro años, su predecesor en el cargo ya consiguió duplicar también los ingresos en este apartado, sin tanto altavoz mediático. Sin conocer las cuentas al detalle, parece una gestión correcta. Sin alharacas. La candidatura de Urrutia está sobradamente capacitada para atender este apartado con el máximo de rigor y seriedad. Sin más. No hagamos algo extraordinario de lo que debiera ser normal.

Por último, quiero hacer alusión al estilo Athletic, algo que me enorgullece y me hace sentirme muy conectado a mi club. Nada mejor que lo sucedido durante estas elecciones para clarificar lo que representa este concepto. En mi opinión, el estilo Athletic es exactamente el comportamiento que ha definido a Urrutia durante estos 40 días. Admiro su humildad para anteponer los intereses del Club a los suyos propios, su templanza para soportar con elegancia las descalificaciones, provocaciones, medias verdades, infundios, manipulaciones y mentiras innobles que se han sucedido, así como la valentía y coherencia que ha demostrado para atreverse a ser quien realmente es. No tenemos muchos dirigentes así… y no solo en el fútbol. Personas con principios y firmes convicciones que no están dispuestas a ganar de cualquier manera. Que entiendan que, como en el campo, tampoco en la vida vale todo para alcanzar la victoria. Que respetan, de verdad, con acciones y hechos concretos, nuestros valores auténticos. Josu es honesto e íntegro y, además, lo parece. No viene a servirse, sino a servir al Athletic. Tenemos el privilegio de poder elegir un presidente así. Si realmente somos diferentes, no deberíamos dejar para pasar tan magnífica oportunidad para comenzar a creer y a crear un futuro posible a la altura de nuestra historia y tradición. Aupa Athletic!

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA con fecha 7 de julio de 2011

El buen gestor

4 junio, 2011

Gestión o liderazgo; esa es la cuestión. El segundo abarca, sin duda, mucho más que el primero, requiriendo además otras competencias, capacidades y habilidades superiores a las exigibles a un gestor. Se gestionan recursos, pero se lideran personas. El gestor se centra en la tarea, en el logro, pero el líder cuida también las relaciones y se pone al servicio de los demás creando y compartiendo una visión inspiradora e integradora, conectada con los valores esenciales del Club e ilusionante para todos los que formamos parte del Athletic. García Macua se refiere con insistencia a su gestión. No me corresponde rascar ahí pero, básicamente, estoy de acuerdo. Pero, ¿es eso suficiente para el Athletic? Un buen Líder será capaz de rodearse de personas competentes para gestionar adecuadamente, pero quien únicamente gestiona, perderá perspectiva para liderar con sentido.

Liderar implica también humildad para ponerse al servicio de los intereses y necesidades legítimas del Club, no poner el Club al servicio de tus intereses, aunque sean legítimos. Humildad no es hacerse de menos, sino pensar más en los demás. En mi opinión, convocar elecciones para el 7 de julio es una muestra de una decisión tomada estratégicamente en beneficio propio y claramente perjudicial para el Athletic, no solamente por la dificultad de encontrar entrenador para el primer equipo, sino también por la incertidumbre innecesaria que genera a todos los profesionales que trabajan en Lezama.

A pesar de sus éxitos deportivos y económicos, Macua parece muy consciente de sus dificultades para generar la suficiente adhesión, apego, compromiso y confianza entre la masa social del Club. De lo contrario, no se entiende su ferviente actividad y su necesidad casi patológica de protagonismo renovando a diestro y siniestro, poniendo piedras, dando conferencias, firmando contratos y saliendo en todas las fotos. No sé si se han percatado, pero en las últimas cuatro o cinco renovaciones de jugadores las únicas imágenes publicadas (que han sido las únicas disponibles) son posando con el presidente. El Club, a su servicio, se ha encargado de que así sea. Metafóricamente, identifico tan frenética actividad como gritos desesperados reclamando atención y reconocimiento. Sus resultados hablan alto, así que él podría hablar más bajo.

El hecho es que, si existe otra candidatura ofertando algo distinto, será porque las personas que la integran habrán detectado que más socios comparten la creencia de que debemos volver a recuperar nuestra identidad, aquella en la que todos los aficionados del Athletic nos sentimos representados y que va mucho más allá de los resultados, les guste o no a Macua y Caparrós. Estoy de acuerdo en que nadie es depositario en exclusiva de la esencia del Club, pero yo me identifico mucho con los comportamientos, actitudes, declaraciones y manera de vivir y entender el Athletic de Josu Urrutia. Desde siempre. Tengo la ilusión de volver a reconocer valores que estoy echando de menos últimamente en el terreno de juego y también fuera del mismo. Estoy deseando poder conectar de nuevo con un equipo noble, valiente, honesto, respetuoso y ambicioso. Son mucho más que palabras resonantes. Es lo que siempre hemos sido y que cada vez me está costando más reconocer. Un Club y un equipo comprometidos de verdad con esta forma de entender el juego y la competición. Hace falta creer de verdad que esto es posible para poder crearlo después. Eso requiere un Liderazgo auténtico al servicio del Athletic, además de, por supuesto, una buena gestión.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA con fecha 4 de junio de 2011

Epílogo electoral

21 mayo, 2011

Vaya despedida! Me impactó el enorme contraste que se produjo tras el pitido final. El entrenador cerrando los puños festejando un éxito indudable y San Mamés dedicando una sonora pitada, tan general como inesperada. Más allá del runrrún por los cambios y la actitud contemplativa del equipo durante el partido (nada nuevo bajo el sol), nadie presagiaba un final tan sorprendente. Más que nunca quedó patente la distancia sideral entre algunos de los valores que definen al técnico de Utrera, y que lleva grabados a fuego en su ADN, con la concepción que tenemos aquí de lo que realmente es importante. Fue un reflejo cristalino de dos formas antagónicas de entender la competición, el fútbol y, si me apuran, la propia vida. Los aficionados se permitieron expresar su malestar, su rechazo, su hastío y su disgusto por el comportamiento y la actitud de un equipo apocado, encogido, sin alegría, temeroso y pequeño, adjetivos que están muy lejos de representar la esencia y la grandeza del Athletic. Han sido demasiados partidos con la desagradable sensación de jugar a no jugar.

Tras la clamorosa reacción de los dueños del club mostrando con rotundidad su desaprobación en un día presuntamente destinado a la celebración, debiera haber un aprendizaje muy potente para todos sus estamentos, fundamentalmente para presidente, directiva, técnicos y futbolistas. Puedo entender e incluso compartir la decepción y el disgusto del entrenador y los jugadores, que, a pesar de alcanzar el objetivo de la clasificación europea, reciben la reprimenda de San Mamés. Pero, más allá de esa emoción respetable, queda el mensaje clarificador de que, en el Athletic, el fin no justifica los medios. No es suficiente con alcanzar el objetivo. Importa el cómo. No es que la afición quiera siempre más, como se ha repetido toda la semana justificando el desaire, es que quiere otra cosa. Los sonoros cánticos de Hau ez da gure estiloa deben seguir resonando con fuerza en las cabezas de los protagonistas. Toca reflexión. Profunda.

Dicho esto, el trabajo de Caparrós y de todo su equipo merece un sincero reconocimiento. Es un hombre apasionado, coherente con sus principios, listo y firme en sus convicciones. Nadie puede sentirse engañado ya que nunca prometió algo diferente. Él es un especialista y muy bueno en lo suyo. Cogió un equipo enfermo y lo ha dejado completamente recuperado. Cuando llegó, el Athletic se encontraba prácticamente en coma, ingresado en la UVI y con pronóstico reservado. Tras someterlo a un intenso tratamiento de choque durante las dos primeras temporadas, con notables altibajos en su evolución (en un mes, final de Copa y partido dramático en Liga, contra el Betis, con Armando de salvador), finalmente fue recuperando sus constantes vitales hasta ser trasladado a planta, donde ha permanecido los dos últimos años convaleciente, pero disfrutando de calma y tranquilidad. Lo cierto es que, al principio y durante un tiempo, a todos nos pareció bien tener que tomar aceite de ricino cada domingo como reconstituyente para un equipo decaído, sin confianza y a punto de un ataque de nervios. Cuatro años después, los familiares y amigos del paciente esperamos ansiosos que reciba ya el alta médica para comenzar una nueva etapa, impulsando al máximo el crecimiento y el rendimiento de este equipo. Caparrós asumió con decisión la hoja de ruta del club y, utilizado sus propias recetas, con un estilo espartano, poco dado a alegrías estéticas y demás concesiones a la galería tan alejadas de su ideario, ha conseguido los objetivos. Independientemente de lo que pase a partir de ahora, es justo felicitarle por su trayectoria. Prueba superada.

A partir de aquí, los defensores de la continuidad del técnico de Utrera la reivindican alertando que existen muchos peligros fuera del hospital, que hace mucho frío fuera y que no es conveniente cambiar de tratamiento, ni tampoco de especialista. En mi opinión, se equivocan. Apelar al miedo en esta tierra no es una buena elección. No es precisamente la falta de valor, empuje, atrevimiento, creatividad y decisión lo que define a los vizcainos. Somos muy capaces de soñar con visiones inspiradoras que parecen inalcanzables para otros y hacerlas realidad. El propio Athletic es la mejor prueba de ello. Forma parte de nuestra naturaleza acometer grandes retos con determinación, alegría, optimismo y coraje. También sabemos afrontar las dificultades con unidad y entereza. Así se salvó el equipo hace cuatro años, pero durante más de 110 años de historia ha existido en este club una regla general de comportamiento, un criterio sencillo, claro y fácil de entender, aunque no tanto de aplicar: jugar siempre y en todo lugar con el orgullo y la dignidad de un equipo grande. Eso es lo que somos. Podremos ganar y podremos perder, pero siempre que podamos, iremos a por ellos. Honestos, alegres, nobles, ambiciosos y valientes. Así nos gusta verles. Así nos gusta vernos.

Afortunadamente, estas dos corrientes de opinión (los que quieren el alta médica y los que prefieren seguir en observación) podrán decidir en breve qué es lo más conveniente para el Athletic. Lo increíble es no saber todavía cuándo. Parece que al presidente le cuesta aceptar que este club no es una sociedad anónima, sino un club deportivo propiedad de sus socios. Ya tuvo un desliz deslegitimando a sus representantes legales en la asamblea, los compromisarios, cuando afirmó que los socios habrían aprobado la propuesta de estatutos que lideró, y ha repetido esta semana, obviando esta vez la reacción de San Mamés, declarando que la mayoría estará muy contenta con esta temporada. ¿Quién es la mayoría para el presidente? Creo que este injustificable retraso en la convocatoria electoral, así como otras muchas actitudes, decisiones y comportamientos, retratan perfectamente la única prioridad del presidente-candidato desde hace meses: garantizarse su reelección. Semejante capricho podría dar lugar al absurdo de que el equipo, si se viera abocado a disputar dos rondas previas para jugar en Europa, tuviera que volver a los entrenamientos sin entrenador y sin presidente. Algo insólito e impropio del Athletic.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 21 de mayo de 2011

Último capítulo

15 mayo, 2011

Me gusta leer y me gusta el fútbol. Disfrutar de un buen libro es como ver un buen partido. No me imagino una novela sin argumento, ni me emociona un partido sin fundamento. El fútbol, como las novelas, es ficción. Ambos son espacios creados para la evasión, la emoción, la diversión y para desconectar de los problemas cotidianos de cada uno. Reducir el juego a una clasificación final es como valorar un libro solamente por su último capítulo.

El Athletic es, para muchos vizcainos, lo más importante de lo no importante. No es poca cosa. Soy del Athletic por mucho más que sus resultados y lo seguiré siendo juegue como juegue. Eso no lo puedo evitar (ni siquiera creo que sea una elección), pero les confieso que, el pasado sábado, me salté un capítulo del libro. Hacía una tarde primaveral y, ante una mínima dificultad logística fácilmente superable, decidí no ir a San Mamés y enterarme de los goles por los cohetes que lanza el batzoki de mi pueblo. Reconozco que, semanas antes, cometí el mismo pecado renunciando a ver por televisión el partido contra el Zaragoza. El motivo fue el mismo en ambos casos: aburrimiento y falta de ilusión.

Las emociones son altamente contagiosas y eso es precisamente lo que me transmiten los protagonistas del espectáculo. Lo que yo percibo de su actitud y comportamiento es que están agotados mentalmente, y si a ellos les cuesta jugar, a mí me cuesta mirar. Si ellos sufren jugando, yo también viéndoles jugar. Si ellos no creen que son capaces de hacerlo mejor, yo tampoco lo creo. Si ellos están deseando que acabe la temporada, lo mismo me pasa a mí. Si ellos no disfrutan con el balón (lo tienen muy poco) ni sin él, pues ya me dirán qué nos queda a los demás.

Ahora mismo, a pesar de su privilegiada situación clasificatoria, la impresión que tengo es que no hay nada ni nadie que tire de estos jugadores y del equipo. Ni hay una idea potente en la que creer, ni un estilo de juego reconocible por el que apostar con alegría y determinación, ni tampoco existe un liderazgo auténtico que impulse al grupo y con el que merezca la pena comprometerse. Si acaso, se obedece al entrenador. Esa es realmente la gran suerte que tiene Caparrós: la nobleza, la profesionalidad y la bondad de esta plantilla. Le costará encontrar algo parecido en los demás equipos repletos de jugadores elegidos, como él dice habitualmente.

Antes, me daba corte dejar un libro sin acabar. Me decía: “Voy a darle otra oportunidad… Quizá en el próximo capítulo me enganche…“. Me sentía en la obligación de llegar hasta el final, aunque hacerlo me costara un esfuerzo. Ahora no: si una novela no me gusta, la dejo. Sin más. Con el fútbol me sucede algo parecido, pero como no puedo abdicar del Athletic, lo comparto con ustedes. Quizá esta novela haya tenido momentos emocionantes (pocos) y algún personaje interesante pero, en general, ha sido monótona, aburrida, pesada, previsible y sin gancho. Demasiados capítulos como aquellas novelas antiguas en las que ya se sabía, casi desde el inicio, que el asesino era el mayordomo.

Nadie entendería empezar un libro por el último capítulo para saber el final. Sería perderse todo lo importante. Renunciar a lo que realmente aporta valor y le da sentido. Lo bueno de una novela es que te enganche y te conecte a tope con la trama y los personajes, que estés deseando llegar a casa para robar una horita de lectura, que pienses en ella, que te dé un motivo para estar contento, que te saque una sonrisa, que te emocione, que te ilusione o que te haga sentir bien. Puedo imaginarme una novela sin un gran final, pero no concibo una sin todo lo anterior. Lo mismo me pasa con el fútbol.

Puedo entender una temporada sin premio, pero lo que me cuesta horrores admitir es ver a un equipo talentoso renunciar a ser lo que podría ser, sencillamente porque se han tragado el cuento de que lo único que vale y se recuerda es la clasificación final. Ese es el mantra de los entrenadores, pero no es toda la verdad. La historia del deporte está repleta de hazañas de equipos y deportistas que no ganaron, pero que se atrevieron a intentarlo y su audacia les mantiene vivos en el recuerdo. En cambio, nadie se acuerda de aquellos que ganaron sin grandeza, sacrificándolo todo por el resultado. Esos no dejan huella en la memoria, ni mucho menos en los corazones. Perdimos la final de Copa pero nunca olvidaremos aquel partido y, sí, jugaremos en Europa, pero nadie guardará un gran recuerdo de esta temporada… ni siquiera sus protagonistas.

A pesar de todo, espero con ilusión la nueva novela de la próxima temporada. Quizá sea más alegre, más creativa, más imaginativa, más valiente, más fresca, más atrevida y más consciente de las posibilidades y talentos reales que ofrece el elenco de protagonistas. Las circunstancias y la situación actual y futura del fútbol soplan a favor, para que el Athletic pueda aspirar a publicar próximamente un auténtico best seller. Aunque, para ello, sería fundamental que tanto al autor como el editor creyeran de verdad que este reto es posible.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 15 de mayo de 2011

Ari, ari, ari….

10 mayo, 2011

Ha necesitado mucho menos de los 100 partidos que ya adornan su palmarés para hacerse imprescindible. Atrás quedaron las bromitas con su pelo, con su forma desgarbada de correr o con el número de su camiseta, impropio de un delantero. Ya nadie duda del gran valor de su aportación al equipo y no se discute su presencia permanente en el once. Ha obtenido la admiración de todos, el reconocimiento sincero de los profesionales del fútbol y, por supuesto, el cariño incondicional de la afición del Athletic.

Toquero conecta como nadie con la grada y lo hace siendo honesto, generoso, valiente, humilde, solidario, noble y agresivo. Dice que le sale de dentro dejarse la piel, presionar y sacrificarse por el equipo. Se permite jugar totalmente conectado con su naturaleza, con su esencia y sus valores auténticos, con lo que para él es importante. Eso le facilita estar siempre concentrado, enchufado y metido en el juego. Esa plenitud que demuestra en el verde, tiene además beneficiosos efectos secundarios. La enorme cantidad de energía y vitalidad que desprende en cada partido es contagiosa, para sus compañeros y para la grada. Semejante despliegue de coraje, voluntad y determinación tiene premio; San Mames le adora.

Sus desmarques de treinta metros a la máxima velocidad sobre la espalda del lateral izquierdo contrario se han convertido en marca de la casa, así como su capacidad y talento para presionar sin descanso a toda la línea defensiva contraria, si fuera necesario. También disfrutamos de los excelentes centros que saca en carrera con ambas piernas y de su impecable juego aéreo, ganador en el noventa por ciento de los balones que disputa, así como de su evidente progresión en el remate. Pero, posiblemente, lo que más conecta con los aficionados es su fe. Toquero cree que es posible. Siempre. En caso contrario, no se entendería que persiga y alcance balones imposibles, que presione sin desmayo en clara desventaja hasta robar o cortar pases y que sea capaz de sacar algo de jugadas donde no hay nada. Él va. De hecho, como dijo un entrenador suyo, va muy rápido, muchas veces y a muchos sitios. Es posible que actúe con esta convicción porque sea muy consciente de que está viviendo su sueño. Él sabe que, cuando uno cree de verdad, la realidad es capaz de superar los mejores sueños. Está disfrutando su privilegio como nadie, porque le ha costado como a ninguno.

A la hora del reparto de medallas, aparte del protagonista, habría que hacer dos menciones. La primera para Caparrós. Hace falta tenerlo muy claro y ser valiente para fichar a un jugador de 2ªB y, tras cuatro meses en el Eibar, hacerle debutar de delantero en San Mamés. Acierto pleno del de Utrera. Desde luego, sus dos palabras favoritas, a saber, intensidad y competitivo, encajan a la perfección en el perfil de Toquero. La segunda, honorífica, para quien le puso en el escaparate. Apostar por un delantero que, en 34 partidos en el Lemona, metió solamente un gol, también tiene mérito. Creer en él, enseñarle a descubrir los secretos del juego, a entenderlo y hacerle tácticamente casi perfecto, no está al alcance de cualquiera. Curiosamente, este entrenador (Cárlos Pouso) hizo exactamente lo mismo con otro león que, antes de llegar al Sestao, daba tumbos por tercera; Koikili. No debe ser casualidad. Pouso, sin duda uno de los mejores entrenadores vizcaínos, está a punto de completar una hazaña en el Mirandés proclamándose campeón de 2ªB, por primera vez en su historia, con doce jugadores vascos en sus filas.

A día de hoy, la agresividad, el ritmo, la intensidad, la energía, el coraje y la determinación que imprime Toquero a cada una de sus acciones, no tiene parangón en el Athletic. Es un jugador diferente y único y, por lo tanto, un tesoro que hay que cuidar y apreciar. Ni más ni menos que el Lehendakari.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 10 de mayo de 2011