Archive for the ‘Futuro’ Category

‘Pygmalion’ Bielsa

21 noviembre, 2011

Cuenta la leyenda que Pygmalion, rey de Chipre y escultor, esculpió en marfil a Galatea, su mujer ideal. Su estatua era tan bella y perfecta que se enamoró de ella. Pygmalion suplicó a Venus, la diosa del amor, que su estatua cobrara vida para ser correspondido. Cuando volvió a casa, besó a Galatea y ésta despertó, cobró vida y se convirtió en la deseada amada de Pygmalion.

Lo que se conoce como ‘Efecto Pygmalion’ es que, cuando alguien cree de verdad en otra persona, las expectativas que tiene respecto a ella, afectan de tal manera a su propia conducta, que la segunda persona tiende a confirmarlas. No es un efecto mágico. No sucede solamente por el mero hecho de creer, sino por cómo cambia mi actitud hacia el otro cuando creo. Desde mi mirada, pasando por gestos, palabras, declaraciones, hasta el lenguaje no verbal… todo es distinto cuando creo.

Intuyo que, como a Pygmalion, a Bielsa le sucede algo parecido. Tras una vida entera buscando la perfección del juego, afronta el reto de dar vida a una escultura a medio hacer (quizá un león dormido) que estaba esperando, ansiosa y sin saberlo, unas manos expertas y un liderazgo auténtico que le diera la vida y le hiciera soñar con otro futuro posible. Soñar con retos ambiciosos, con mejoras sorprendentes, con objetivos hasta ahora inalcanzables, con victorias imposibles, con partidos épicos, soñar con la gloria.  Alguien que creyera en ellos, de verdad, y les ayudase a sacar la mejor versión de cada uno al servicio de un equipo digno de grabarse en nuestra memoria y en nuestros corazones.

Bielsa lidera a un grupo de futbolistas que, durante cuatro años, ha escuchado con insistencia que tiene limitaciones, que debe sumar y restar, que los grandes no están a su alcance, que los demás tienen jugadores elegidos, que no sabe competir porque no maneja el ‘otro fútbol’, que no entiende que lo único importante es el resultado, que es inmaduro porque no asume que todo vale para ganar, que es mejor que no sueñe porque más dura será la caída… Debe ser difícil crecer así.

El rosarino elige y decide Creer. De verdad. Percibo en él a una persona enigmática, tímida, perfeccionista, muy exigente, brillante, obsesionada y apasionada por el fútbol, que defiende con enorme firmeza y convicción la esencia del juego. En su primer día, nada más aterrizar, resumió su mensaje; ‘El Athletic jugará como un Grande’. En aquel momento, tan solo era una posibilidad… pero necesitábamos tanto a alguien que creyera que era posible y que lo declarase públicamente…alguien que fuera capaz de diseñar una Visión tan potente e inspiradora como ésta y se comprometiera con ella desde el primer momento… él lo hizo. Bielsa vive cada día su Visión, en cada rueda de prensa, en cada conversación, en cada detalle, en cada partido, en cada decisión… él es esa Visión a cada instante. Una Visión poderosa que tira con fuerza del equipo y de cada uno de sus componentes, hacia la nueva realidad que queremos crear. Este es precisamente el elemento distintivo de su liderazgo transformador.

 

Sin excusas, sin justificaciones, sin declaraciones populistas, tomando decisiones arriesgadas, respetando a los árbitros, sin demagogia de baratillo, reconociendo sus errores, se centra exclusivamente en creer en sus futbolistas haciéndoles crecer cada día y cada partido. Consiguiendo transformaciones impensables en algunos casos y mejoras de rendimiento notables en otros. Se dedica en exclusiva a sus jugadores (se entiende ahora que no pudiera trabajar con 35), ayudando a cada uno a conectar con lo mejor que tiene dentro, creando un espacio privilegiado de mucho trabajo, esfuerzo, exigencia máxima, respeto profundo, confianza y seguridad para que se atrevan a sacarlo. Potenciar a sus jugadores… quizá sea esta una de sus mayores virtudes y, desde luego, una capacidad básica para cualquier entrenador, que solamente se activa si Crees en ellos. De verdad, como Pygmalion.  

Desconozco su nivel de integración en la ciudad o de implicación en el Club, la calidad de las relaciones que tiene con otros estamentos de la Institución, si le gustan los txokos, o la amatxu de Begoña, ni siquiera sé si tiene intención de permanecer más allá del año que tiene firmado… pero tampoco me interesa saberlo. No se le contrató para que diseñara el futuro del Club, ni para ejercer de portavoz, ni de profesor para los técnicos de Lezama. Será responsabilidad de otros profesionales recoger todo el aprendizaje de lo que está pasando para consolidarlo, afianzarlo y extenderlo como la pólvora por toda la Organización, de manera que, lo que estamos viviendo ahora, constituya un legado sobre el que seguir edificando el Athletic del futuro.

Bielsa ha venido para hacer exactamente lo que está haciendo; una revolución. Para girar el rumbo del Titanic, evitando el choque con el iceberg. No alcanzo a imaginar las dosis industriales de energía que necesitará cada día para afrontar semejante tarea. Para corregir la deriva y ayudarnos a re-conectar con lo que realmente somos, permitiéndonos  re-descubrir, en el terreno de juego, aquello con lo que nos identificamos tan profundamente. Ese es el extraordinario reto que está afrontando. No conozco a Bielsa pero, viendo lo que hace y cómo lo hace, tengo la seguridad de saber que no renunciará a lo que es innegociable; dirigir a un equipo valiente, ambicioso, protagonista, generoso, esforzado, solidario, intenso y noble. ¡Cómo me gusta eso!  Se le dice ‘El loco’… lo entiendo.

Generar una Visión, un futuro posible, totalmente distinto del predecible (un pasito más sobre lo mismo), resulta muy incómodo, porque ningún futuro posible parece realista al principio. Bielsa declaró públicamente, en una sola frase, lo que los 11.000 que votamos por Josu también pensábamos que era posible y, poco a poco, a pesar de los malos resultados iniciales, está consiguiendo atraer hacia esa Visión a los jugadores, a la afición, a los medios de comunicación y a toda la familia del Athletic. Empezamos a creer que podemos volver a hacerlo… volver a conseguirlo…. volver a disfrutar de un gran equipo… volver a ser campeones. ¿Por qué no?

Queda todavía mucho camino para completar la mutación pero, como a Galatea, la estatua de Pygmalion, veo ya a este Athletic abriendo los ojos, desperezándose y tomando consciencia de su naturaleza y de lo que puede llegar a ser. Yo, ahora, Creo.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA

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Tiempo de valientes

8 abril, 2011

Con 15 años, siendo infantil del Athletic, mi sueño y mayor ilusión era debutar con el primer equipo en San Mamés. Cuando a los 21, tras jugar en otros clubes vizcainos, tuve alguna oportunidad (remota) de hacerlo, jugadores como Ferreira, Alkorta, Salinas o Andrinua taponaban cualquier opción.

Asimismo, acababan de dejar el Athletic los legendarios Goiko y Liceranzu. Aparte de su gran nivel y calidad como futbolistas (todos internacionales), los seis jugadores nombrados tenían algo en común; eran vizcainos. Además de ellos, también estaban por delante de mí en el ranking, entre otros, Gonzalo, Gorriarán o Herrero, por poner tres ejemplos más de excelentes centrales vizcaínos de Primera División.

Hace algunas semanas, por primera vez en la historia del Club, ninguno de los catorce jugadores que saltaron al campo en Zaragoza era local. Este lunes, en Almería, solamente uno del once titular lo era, Xabi Castillo. Curiosamente, el durangués (la gran mayoría de vizcainos del Athletic son de esa comarca) no pasó el corte de los juveniles en Lezama, se hizo futbolista después en Zubieta y hubo que pasar por caja para recuperarlo. Se podría pensar que la ausencia de vizcainos es una casualidad o un dato sin relevancia pero, en mi opinión, se trata de un hecho que refleja una tendencia y que no convendría dejar pasar sin una reflexión.

Desconozco exactamente los cientos de equipos y los miles de jugadores que cada fin de semana saltan a los campos de Bizkaia para disputar sus partidos. Tampoco sé cuántos entrenadores, directivos y padres se mueven alrededor de este fenómeno deportivo, pero son decenas de miles. Puedo comprender la desilusión que podrían sentir, tanto los jóvenes jugadores como los equipos que los forman, al constatar esta nueva realidad que se está imponiendo en el Athletic. Aunque los motivos sean bien distintos, parece que las actuales generaciones de potenciales futbolistas vizcainos lo tendrán bastante más difícil todavía que yo para cumplir su sueño.

Es significativo que, siendo Bizkaia el territorio de Euskal Herria más poblado y con casi el 50% de las licencias totales, se produzca este desequilibrio en el Athletic. Entiendo que no se trata de un problema de captación porque tampoco se van jugadores de alto nivel a triunfar en otros equipos, por lo que interpreto que puede estar más relacionado con la formación. Antes, dabas una patada a una piedra y te salía un central internacional. Ahora, en cambio, no salen. Ahora, hay que sacarlos. Parece razonable pensar que lo que antes valía, ahora ya no vale.

Conozco de sobra las razones y argumentos de peso que, una y otra vez, se esgrimen para justificar esta cuestión; poca natalidad, prefieren la play, no se juega en la calle, tienen una vida muy fácil, hay más alternativas de ocio, no se sacrifican, no se comprometen, Bizkaia no tiene deportistas de élite en ninguna especialidad…. (ponga Ud. la razón que desee), pero, aun así, quejarse no es suficiente.

Todas estas explicaciones son interpretaciones de la realidad que nos están limitando, bloqueando y paralizando en la búsqueda de nuevas alternativas y respuestas eficaces que ayuden a crear otra nueva realidad. Una cosa es aceptar los hechos concretos y otra, muy diferente, resignarse ante ellos.

Es al Athletic, como líder y referencia absoluta del fútbol en Bizkaia, a quien corresponde la responsabilidad de afrontar, mejor antes que tarde, la búsqueda de fórmulas imaginativas para resolver esta carencia. Que el futuro del Club dependa excesivamente de captar jugadores del resto de Euskal Herria se me antoja una apuesta demasiado arriesgada.

Sin duda, se trata de un reto complicado, pero también apasionante. Parece razonable pensar que, siendo el Athletic el único club del mundo que vive de su cantera, debiera ser el mejor club del mundo trabajando con ella y, en este momento, no es así. Sería bueno reconocerlo y aceptarlo como primer paso para empezar el camino del cambio.

Es una oportunidad excelente para innovar, evolucionar y crecer hasta alcanzar el puesto de vanguardia que, también en este campo, nos corresponde. Ya lo hicimos hace 40 años cuando alguien fue tan audaz como para diseñar un futuro posible. Imaginó una escuela de futbolistas e inventó Lezama. Podemos volver a hacerlo. Tenemos que hacerlo. Podemos re-inventarla. De lo contrario, si seguimos haciendo lo mismo, seguiremos teniendo iguales resultados, es decir, cada vez menos jugadores vizcainos y mayor riesgo.

O se toman las decisiones a tiempo o el tiempo las toma por ti y, entonces, posiblemente ya no sean de tu agrado. El período electoral que se avecina presenta un marco propicio para aquellos que no temen proponer y probar nuevas soluciones, para los que se atreven a cambiar lo que saben que ya no funciona, para los que tienen el coraje de arriesgar con nuevas iniciativas. Es tiempo de innovadores. Es tiempo de valientes.

P. D. El Osasuna B jugó los cinco primeros partidos de la Liga de este año únicamente con dos jugadores navarros en su equipo titular. Si ya no quedan ni navarros para fichar, la cosa se podría complicar.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 7 de abril de 2011

Zergatarako?

3 abril, 2011

Buenas noticias. El corazón rojiblanco está palpitante. Cuando parecía que la complacencia y la conformidad amenazaban con acomodarse peligrosamente en el entorno del Club, comienzan a surgir voces discrepantes que opinan que es el momento idóneo para plantear nuevas alternativas y propuestas de renovación e impulso al proyecto Athletic. Tiene pinta de que habrá elecciones.

Excelente oportunidad para contrastar ideas, proyectos, personas, equipos, propósitos y, sobre todo, visiones de futuro. Parece que no será suficiente con proponer una gestión continuista para ocupar el sillón de Ibaigane. Toca re-inventarse.

Si finalmente Josu Urrutia decidiera presentarse, sin duda sería un rival temible para el actual presidente y para el resto de candidatos, si los hubiera. Conozco a Josu desde los 10 años. Durante cinco, viajamos juntos en autobús desde la parada de San Pedro de Deusto hasta la fábrica de futbolistas. Compartimos asiento, bocadillo, equipo y sueños. Por aquel tiempo, en cada entrenamiento, quedaba muy claro que él era diferente. Tuvo que trabajar mucho, sobre todo físicamente, para hacer valer esa diferencia pero, gracias a su constancia, disciplina y pasión por el fútbol, consiguió completar una trayectoria de rojiblanco al alcance solamente de los elegidos. No descubro nada si afirmo que, ya por entonces, era sensato, sencillo, discreto, humilde, comprometido, técnicamente incomparable y más del Athletic que el escudo. Y así continuó hasta el final de su carrera. Sencillamente ejemplar… pero, si a García Macua no le será suficiente con lo que ha hecho para renovar su mandato, a Josu tampoco le bastará con lo que ha sido para alcanzar su propósito. Lo cual, en sí mismo, es también una excelente noticia.

Ambos necesitarán algo más para ganarse la confianza de los socios. El bagaje de cada uno será sin duda un buen aval que servirá de condición necesaria pero no suficiente para ser presidente. Más relevante que el porqué me presento debiera ser el para qué lo hago. ¿Qué es lo que quiero cambiar? ¿Qué legado me gustaría dejar? ¿Cuál es mi visión potente para el Athletic del próximo cuatrienio? ¿Se trata tan solo de un futuro predecible o me comprometo a crear un futuro posible? ¿Quiero diseñar un futuro deseado o me vale con un poco más de lo mismo? Mi hija pequeña resume estas dudas existenciales con la simplicidad propia de sus cuatro años en la palabra que da título al artículo: Zergatarako? (zergatik eta zertarako), una mezcla de razones y deseos, de motivos e ilusiones, de realidades y sueños.

Decía Platón que se conoce más a un hombre en una hora de juego que en un año de conversación. Siendo esto así, hay un aspecto del juego de Josu que tengo gran curiosidad e interés por reconocer en su nueva condición de (posible) candidato. Se trata de su Visión. En categorías inferiores, su visión de juego era, sencillamente, proverbial. Seguramente, en Lezama no se recordará (el mítico Manolo Delgado es testigo) ningún jugador con una conducción más elegante que la suya. De hecho, creo que no se sabe si alguna vez miró al balón; siempre la cabeza levantada, parecía un periscopio con visión panorámica del campo y de los rivales, buscando el pase perfecto y al compañero en mejor posición. Su Visión le permitía ver casi el final de cada jugada desde su primer pase. Para que se hagan una idea, no tenía entonces nada que envidiar al mejor jugador del mundo en esa función, Xavi Hernández.

Aplicar ese talento suyo natural para crear una visión potente del Athletic, diseñar el futuro (como si fuera una jugada) y declararlo posible, ya sería una gran contribución para este proceso electoral.
Pero, por encima de su Visión y de su profundo conocimiento del fútbol y del Athletic, lo mejor que podría aportar Josu al Club es su calidad humana, una persona que vive con intensidad los valores auténticos del Athletic. Esta cualidad podría parecer poca cosa para dirigirlo, pero convendrán conmigo en que, tal y como está el patio, con la cantidad de jeques, indios, aventureros, imputados y personajes de toda índole y condición que abundan en el escenario futbolero, poder confiar en alguien que no llega al fútbol para alcanzar poder, notoriedad o para hacer negocios, es muy tranquilizador. Es gratificante poder contar con una persona que, sin ninguna necesidad de demostrar nada a nadie, pone en juego lo mejor que tiene, su prestigio. Sin duda, es digno de alabanza asumir el reto de bajar a la arena desde el pedestal del santoral bilbaino para disputar unas elecciones.

A la espera de conocer su decisión final, leo que García Macua apoyará su candidatura en los dos pilares en los que se considera más experto que su posible adversario, su exitosa gestión económica y su Liderazgo. No sé yo. Depende de cómo se interprete. A bote pronto podría decirse que vender barato (sin cobrar) y comprar caro (hasta 11 millones según el Zaragoza) no representa precisamente el paradigma de la buena gestión. Y, respecto al Liderazgo, si un Líder es aquel que tiene seguidores, conviene recordar que al presidente le ha abandonado hasta el 50% de su Junta, así es que, si acaso, líder a medias.

Sí le reconozco en cambio su serenidad en los momentos difíciles, su capacidad para mantener un criterio con firmeza en las negociaciones y su habilidad en la interlocución con las Instituciones. De momento, pasará a la historia como el presidente que devolvió la estabilidad al Club tras un período negro de serios apuros y dificultades. No es poca cosa y es digno de agradecimiento. Cuatro años después, a muchos todavía les dura el miedo en el cuerpo y la prueba es lo poco con lo que nos conformamos, pero seguir apelando al miedo para dar valor a tu gestión me parece una estrategia equivocada. Recordar permanentemente la historia más reciente es un argumento muy limitante para poder crear un futuro ilusionante.

Personalmente, en este momento, me desilusionaría un presidente cuya virtud más destacada fuese ser un buen gestor. Con el debido respeto, no hace falta ser Premio Nobel de economía para llevar las cuentas del Athletic. Teniendo en cuenta que entre el 70% y 80% del presupuesto se va en sueldos de jugadores y cuerpo técnico del primer equipo, el resto son habas contadas, incluida la generación de ingresos. En cualquier caso y, teniendo en cuenta el proyecto de construcción y financiación del nuevo San Mamés, doy por hecho que cualquier candidato que se presente sabrá rodearse de un elenco de profesionales con la suficiente experiencia, capacidad y competencia para gestionar adecuadamente el patrimonio del Club.

Si pudiera elegir, preferiría un presidente que no se conformase con un poco más de lo mismo, que fuese valiente y ambicioso. Un inspirador. Alguien que nos hiciera creer que podemos ser mejores de lo que estamos siendo y que fuese capaz de construir una Visión de futuro esperanzadora para retener el talento y sacar el máximo rendimiento a la generación de futbolistas con mayor potencial que ha tenido el Athletic en muchos años.

Desearía que Josu se sintiera impulsado más que empujado a tomar la decisión de presentar su candidatura. Si le están empujando podría ser que realmente no lo deseara y se sintiera obligado, mientras que sentirse impulsado, implica apoyo, ayuda y confianza para lanzarte a cumplir un sueño. En cualquier caso, sé que, tras su periodo de reflexión, tomará la mejor decisión para que la jugada nazca en buenas condiciones, como siempre hizo en el verde.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 3 de abril de 2011