Archive for the ‘Intensidad’ Category

Ari, ari, ari….

10 mayo, 2011

Ha necesitado mucho menos de los 100 partidos que ya adornan su palmarés para hacerse imprescindible. Atrás quedaron las bromitas con su pelo, con su forma desgarbada de correr o con el número de su camiseta, impropio de un delantero. Ya nadie duda del gran valor de su aportación al equipo y no se discute su presencia permanente en el once. Ha obtenido la admiración de todos, el reconocimiento sincero de los profesionales del fútbol y, por supuesto, el cariño incondicional de la afición del Athletic.

Toquero conecta como nadie con la grada y lo hace siendo honesto, generoso, valiente, humilde, solidario, noble y agresivo. Dice que le sale de dentro dejarse la piel, presionar y sacrificarse por el equipo. Se permite jugar totalmente conectado con su naturaleza, con su esencia y sus valores auténticos, con lo que para él es importante. Eso le facilita estar siempre concentrado, enchufado y metido en el juego. Esa plenitud que demuestra en el verde, tiene además beneficiosos efectos secundarios. La enorme cantidad de energía y vitalidad que desprende en cada partido es contagiosa, para sus compañeros y para la grada. Semejante despliegue de coraje, voluntad y determinación tiene premio; San Mames le adora.

Sus desmarques de treinta metros a la máxima velocidad sobre la espalda del lateral izquierdo contrario se han convertido en marca de la casa, así como su capacidad y talento para presionar sin descanso a toda la línea defensiva contraria, si fuera necesario. También disfrutamos de los excelentes centros que saca en carrera con ambas piernas y de su impecable juego aéreo, ganador en el noventa por ciento de los balones que disputa, así como de su evidente progresión en el remate. Pero, posiblemente, lo que más conecta con los aficionados es su fe. Toquero cree que es posible. Siempre. En caso contrario, no se entendería que persiga y alcance balones imposibles, que presione sin desmayo en clara desventaja hasta robar o cortar pases y que sea capaz de sacar algo de jugadas donde no hay nada. Él va. De hecho, como dijo un entrenador suyo, va muy rápido, muchas veces y a muchos sitios. Es posible que actúe con esta convicción porque sea muy consciente de que está viviendo su sueño. Él sabe que, cuando uno cree de verdad, la realidad es capaz de superar los mejores sueños. Está disfrutando su privilegio como nadie, porque le ha costado como a ninguno.

A la hora del reparto de medallas, aparte del protagonista, habría que hacer dos menciones. La primera para Caparrós. Hace falta tenerlo muy claro y ser valiente para fichar a un jugador de 2ªB y, tras cuatro meses en el Eibar, hacerle debutar de delantero en San Mamés. Acierto pleno del de Utrera. Desde luego, sus dos palabras favoritas, a saber, intensidad y competitivo, encajan a la perfección en el perfil de Toquero. La segunda, honorífica, para quien le puso en el escaparate. Apostar por un delantero que, en 34 partidos en el Lemona, metió solamente un gol, también tiene mérito. Creer en él, enseñarle a descubrir los secretos del juego, a entenderlo y hacerle tácticamente casi perfecto, no está al alcance de cualquiera. Curiosamente, este entrenador (Cárlos Pouso) hizo exactamente lo mismo con otro león que, antes de llegar al Sestao, daba tumbos por tercera; Koikili. No debe ser casualidad. Pouso, sin duda uno de los mejores entrenadores vizcaínos, está a punto de completar una hazaña en el Mirandés proclamándose campeón de 2ªB, por primera vez en su historia, con doce jugadores vascos en sus filas.

A día de hoy, la agresividad, el ritmo, la intensidad, la energía, el coraje y la determinación que imprime Toquero a cada una de sus acciones, no tiene parangón en el Athletic. Es un jugador diferente y único y, por lo tanto, un tesoro que hay que cuidar y apreciar. Ni más ni menos que el Lehendakari.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 10 de mayo de 2011

Físico y química

20 marzo, 2011

He perdido la cuenta de las ocasiones en las que Gorka Iraizoz ha subido a rematar jugadas de estrategia en los últimos instantes de un partido. Calculo que habrán sido ya 6 u 8, con cabezazos incluidos.

Entiendo que jugar a la épica, a la heroica o a la desesperada, llámenlo como quieran, tiene su punto de emoción y es divertido para los espectadores, pero algo debe de estar pasando cuando, de forma reiterada, utilizamos un recurso tan extremo.

Que el veinticinco por ciento de los cuarenta y cuatro goles del Athletic se hayan marcado en los últimos cinco minutos del partido y en jugadas de estrategia, define a un equipo animoso, que no se rinde con facilidad y que sabe sacar rendimiento a sus centímetros y a la calidad de sus golpeos. Si a esto le sumamos los goles que ha marcado en San Mamés en los primeros cinco o diez minutos, queda patente también su dominio de la técnica del abordaje para desarbolar a los contrarios con intensidad, ritmo y coraje.

Ambos, poderío físico y abordaje son, sin duda, excelentes recursos en los que el equipo ha alcanzado la maestría, pero necesitaría manejar otros registros del juego para no depender tanto de un estilo tan agónico.

En mi opinión, no es posible jugar a tope de revoluciones, con una tensión límite y con máxima intensidad en cada partido, de forma permanente. Este hábito produce un desgaste que funde a los jugadores física y emocionalmente. Se trata de una mera cuestión hormonal; ya saben, el cuerpo ante un desafío, en estado de alerta, es capaz de generar sustancias químicas que generan ilusión, confianza y seguridad, pero no puede hacerlo de forma sostenida. Necesita recuperar y cambiar de ritmo de vez en cuando, porque si no lo hace, la sangre se llena de cortisol, que sustituye a las anteriores, y entonces pareces apático, sin tensión competitiva y es cuando surgen los errores y los problemas de concentración.

Si durante la temporada esta sustancia no se va eliminando adecuadamente, se acumula en el organismo hasta producir residuos tóxicos que desembocan en el agotamiento. Básicamente, lo que se entiende como estrés. Y, cuando un futbolista llega a esa situación, solamente queda un remedio: vacaciones.

Creo que el equipo no confía suficientemente en que tiene otras capacidades y talentos para jugar con más calma en ocasiones, controlar el juego cuando toca y descansar un poco con la pelota. Recuperar jugando. Dispone de Jugadores con condiciones para hacerlo, pero no lo hace.

Tampoco el entrenador lo hace. No descansa ni un segundo en la banda. Verle masticar chicle a la velocidad que lo hace incita sin duda a que los jugadores no paren de correr. Alguna vez, me ha parecido incluso verle saltar en la banda para rematar un córner. En fin, que parece que todos se sienten más cómodos a mil por hora… pero, ese ritmo no se puede mantener durante muchos partidos seguidos y, por supuesto, imposible durante toda una temporada. Las espectaculares caídas en el rendimiento del equipo durante el último tramo de los tres últimos años, refuerzan esta conclusión.

Hoy, hará falta de todo, físico, química, un poco de suerte (como en las dos últimas jornadas) y unos marcajes de lujo para desactivar a unos vaqueros más rápidos de la Liga, que desenfundan a una velocidad de vértigo y con una puntería extraordinaria. Son astutos, hábiles y letales encarando la portería contraria. El gran nivel de concentración que muestra Ekiza en cada partido será el mínimo necesario exigible para toda la retaguardia, si no quieren quedar retratados a las primeras de cambio. Los delanteros del Villarreal cuentan, además, con unos proveedores de gran talento jugando a sus espaldas.

Todo un Reto a la altura de un equipo que aspira a jugar en Europa la próxima temporada.
La convocatoria de tres rojiblancos con La Roja refleja claramente que el Athletic disfruta de jugadores con el talento suficiente como para no tener que sufrir de estrés cada final de temporada, aunque hoy no sea el mejor día para dejar de fumar…

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 20 de marzo de 2011