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Crear un futuro posible

6 marzo, 2011

Independientemente de lo que pase hoy contra el Sevilla, doy por hecho que el Athletic estará peleando por Europa hasta el final de temporada.

Por otra parte, el presidente declaró hace unas semanas que el ciclo del actual entrenador no había finalizado. Me parece una afirmación prematura porque, si no se cumpliera el objetivo europeo, posiblemente ni siquiera habría debate y, si lo alcanzara, será necesario establecer primero los nuevos retos del Athletic para definir, después, el perfil de la persona que deberá liderar el equipo en esa nueva etapa. Joaquín Caparrós, en cualquier caso, se ha ganado el respeto de la afición de San Mames y ha demostrado su competencia para conseguir los objetivos encomendados.

Concretamente, sacar al equipo de una dinámica muy peligrosa hasta llevarlo a pelear por Europa en cuatro años. Por el camino, una final de Copa y un breve paseo por Europa. Si hubiera que pagarle un variable por cumplimiento de objetivos, salvo inesperada catástrofe en este último tercio de Liga, se lo habría ganado. Además, ha acertado abriendo el Athletic al fútbol vizcaíno y ha dado la alternativa definitiva a Muniain.

Pero estos y otros méritos no garantizan que, necesariamente, sea la persona adecuada para afrontar los próximos retos del Club. Definirlos y responder a  esta cuestión será responsabilidad de la futura Junta Directiva. Si el criterio fuera que es suficiente con respetar la evolución natural de las cosas y analizar las últimas temporadas para definir los objetivos de las siguientes, se estaría planificando un futuro predecible. Nada nuevo bajo el sol. Algo que, sencillamente, pasará en condiciones normales sin que haya que hacer un gran esfuerzo para alcanzarlo. La inercia del pasado va a hacer que el futuro (predecible) se produzca.

No hace falta romperse la cabeza y, no diré que podría valer cualquiera, pero no sería un gran logro. Hay otra alternativa mucho más apasionante; apostar por crear un futuro posible. Eso ya supone un Reto y requiere un liderazgo transformador. Es comprometerse a crear una nueva realidad cuando todavía solamente es una posibilidad, algo que de momento no existe. Es crear una Visión inspiradora por la que merezca la pena dejarse la piel. Es atreverse con el juego grande o seguir jugando el pequeño.

La Visión es la posibilidad, no lo que se puede predecir. De hecho, si fuera predecible, no sería una Visión. Cada uno puede crear su propia realidad. ¿Queremos hacerla sobre nuestros sueños y deseos o solamente sobre lo que es predecible y realista? ¿Con qué futuro se quiere comprometer el Athletic?  ¿Qué realidad queremos crear para el próximo cuatrienio? ¿Cuál es la Visión potente por la que merezca la pena comprometerse de verdad?

Es momento de apostar por una posibilidad, por crear un futuro posible, que sea mucho más grande que el pasado reciente. En mi opinión, el Athletic cuenta en estos momentos con una de las cuatro  plantillas con mayor potencial de la Liga. Considerar esta afirmación como una presión a los jugadores y cuerpo técnico, es una interpretación errónea y muy limitante. Se trata de un reconocimiento hacia la labor que se ha hecho en los últimos años para conjuntar este grupo y la razón que justifica que se deba articular una ya Visión poderosa, que tire con fuerza del equipo y de cada uno de sus integrantes hacia la nueva realidad que queremos crear.

Las posibilidades se crean declarándolas. Necesitamos alguien que crea que es posible antes de hacerlo y que lo declare públicamente;  soy esta Visión. Alguien que se comprometa con esa declaración y que la viva cada día. Que hable de ella, que la comparta, que la integre en sus conversaciones privadas y en sus declaraciones públicas, que la impregne en todo el sentir rojiblanco. Y que tenga el valor de hacerlo sin tener garantizado de antemano que los demás le sigan en esta apuesta tan poco razonable.

Generar una Visión resulta incómodo, porque ningún ‘futuro posible’ parece realista al principio. Necesitamos alguien capaz de establecer conversaciones comprometidas con cada una de las personas de su equipo para alinearles con esta Visión. Alguien, en definitiva, que se atreva a jugarse el culo en lugar de tapárselo. La cuestión es apostar por quien tenga la competencia y el talento necesarios para comprometerse con una Visión del tipo ‘somos un equipo campeón’ o ‘somos un equipo de Champions’.

Su trabajo será, desde esa realidad declarada como posible, identificar lo que falta y cambiarlo hasta conseguir ser lo que declaramos que ya somos. Liderar el crecimiento y la transformación necesarias del equipo hasta hacerlo merecedor de alcanzar esa posibilidad. Eso es crear un futuro posible. Eso es un Liderazgo transformador.Quiero recordar que al entrenador lo elige el presidente, pero al Líder lo eligen los jugadores, no se puede imponer. Sin Liderazgo no hay Visión y sin Visión, solo nos queda el futuro predecible. Un poco más de lo mismo.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 6 de marzo de 2011

Eau d’Pep

5 enero, 2011

Hace 13 años tuve el gran privilegio de poder contar con Pep Guardiola para la elaboración de una Colección divulgativa de ocho vídeos titulada Esto es fútbol. Estaba en su plenitud como futbolista y no era fácil acceder a él. Gracias a la ayuda de un amigo común, pudimos reunirnos en una concentración de la Selección en Valladolid. Planificador y metódico como ahora, me concedió quince minutos, entre la comida y la siesta, para que le contara el proyecto.

Recuerdo cómo me escuchó sin interrumpirme y en todo momento tuve la agradable sensación de que realmente le importaba lo que le estaba explicando. Cuando acabé, tan solo me dijo que le gustaban tanto la idea como su propósito y que, contándolo, le generaba mucha confianza. Seguidamente, me dio la mano y me confirmó su participación. Ni una sola mención a su retribución. Tan solo, que le pagase lo que pudiese, como a los demás. Aquella decisión fue clave para sacar adelante la Colección. Después de Pep, se sumaron Julen Guerrero, Kiko, Alfonso, Karanka y César completando un elenco de estrellas para un ambicioso proyecto.

Cuatro meses después, finalizada la primera fase de preproducción y financiación de la Colección, las fechas elegidas previamente para hacer la grabación resultaron ser momentos muy delicados para Guardiola. Sufría una lesión tendinosa en el bíceps femoral que le mantenía ya demasiados meses sin jugar y la presión mediática iba en aumento en Barcelona. Desde la distancia, leyendo la prensa catalana, yo estaba muy preocupado por la posibilidad de que se echara atrás en su decisión. Hubiera sido muy razonable que decidiera renunciar alegando sus problemas físicos o que decidiera retrasar la grabación, poniendo en grave peligro la viabilidad del Proyecto pero, afortunadamente, no fue así y cumplió con su compromiso. Nos dedicó una jornada entera en un campo del CAR en Barcelona para grabar gestos técnicos, demostraciones y explicaciones que son lo mejor de la Colección.

Mi mejor recuerdo de aquel día fue, sin ninguna duda, cómo se expresaba ante las cámaras durante las explicaciones teóricas que grabamos. Sabiendo de la dificultad que tienen los jugadores en general (y cualquiera) para hablar en público, solíamos escribir los textos en pizarras o en papel para que el protagonista los leyera o se los aprendiera, antes de decirlos a la cámara. Generalmente, no quedaban especialmente bien. Correctos, sí, pero no eran lo mejor de la Colección… excepto con Guardiola. Yo le daba los textos, él me pedía dos minutos mientras se alejaba unos metros y, seguidamente, en una sola toma, los sacaba desde dentro, con tal fuerza y convicción que generaba un impacto formidable en quien los escuchaba. Eran distintos, decía lo mismo, pero a su manera. Ahí ya estaba muy presente una de sus grandes virtudes para la comunicación y la dirección de equipos. Su talento para convencer, persuadir y seducir. Incomparable.

Todo lo que dice, lo siente antes. No es un discurso racional solamente. No se limita a decir lo que toca. No finge. No pretende ser quien no es. Su gran capacidad de conexión con su equipo y con su entorno, lo que hace que tenga un Liderazgo emocional tan potente, es precisamente que, lo que dice y lo que hace está totalmente alineado con lo que de verdad es, y eso tiene un influencia positiva y un formidable impacto sobre cualquier grupo.

También pude sentir la pasión que irradia cuando habla de fútbol, la seguridad que demuestra en lo que cree y la Visión que tiene del juego y del deporte. Estas cualidades, unidas a la confianza, el cariño, el respeto y la admiración que demuestra permanentemente hacia sus jugadores, son elementos diferenciales de su forma de ser y de liderar, siempre al servicio de sus jugadores, que definen un estilo único e incomparable.

El respeto que demostró por mi trabajo hace 13 años en una situación incómoda para él debido a su lesión, es otro valor que también vive intensamente. Lo demuestra cada día con sus declaraciones llenas de respeto y admiración hacia todos los equipos, aficiones, colegas y jugadores rivales a los que se enfrenta. Se esfuerza siempre en ver lo bueno que tiene cada uno, con sinceridad y, cuando hace un reconocimiento, suena auténtico.

Considero a Guardiola una persona y un entrenador profundamente conectado a su esencia, a lo que realmente es. Eso le facilita ejercer un liderazgo inspirador para quienes tienen el privilegio de trabajar con él. Yo lo sentí así en su momento y sus jugadores, seguramente, perciban la misma esencia, aumentada y reforzada por los éxitos conseguidos. Sin duda, es una referencia a imitar para todos sus colegas por su comportamiento respetuoso con los valores del fútbol y del deporte y por su valentía para crear y para creer en una Visión potente y trascendente del fútbol y de su equipo.

Desde Madrid se mofan diciendo que mea colonia. Para mí, lo que desprende es un agradable aroma de autenticidad y coherencia. Aprovechando que todavía están abiertos los comercios, quizá podamos regalarnos un frasquito de perfume Eau de Pep. Dicen que su fragancia ayuda a conectar con la esencia y lo mejor de cada uno. Ese sería un buen propósito para el año que empieza y para la fiesta de esta noche en San Mamés.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 5 de enero de 2011

 

Mentiras arriesgadas

25 noviembre, 2010

Lo de la buscar la tarjeta o, incluso, la expulsión de un jugador es algo que se ha visto muchas veces. Hacerlo con dos jugadores en un partido ya se ha dado en menos ocasiones (yo no lo he visto). Que sea en Champions, seguro que no ha pasado nunca. Pero que el entrenador, único maquinador del asunto, niegue públicamente su autoría y acuse al árbitro de falta de criterio para quitarse la responsabilidad de la decisión tomada, es algo nuevo y sorprendente de Mourinho.

Me cuesta intuir quién pudo sentirse más ofendido ó molesto por esta cuestionable decisión.

Por una parte, los propios jugadores afectados se vieron obligados a hacer el indio demostrando en ambos casos que la interpretación no es lo suyo. El rival (el mítico Ajax) también se pudo sentir claramente menospreciado en su propio estadio.

Vulneró asimismo las reglas que prohiben taxativamente provocar tarjetas y expusiones en beneficio propio. Faltó al respeto al árbitro a quien acusó de incompetente. Despreció a la Champions que cuida el ‘fair play’ como uno de los valores principales de su producto.

También, sin duda, a la UEFA, Institución propietaria de la Champions, que es muy probable que sancione ejemplarmente al técnico portugués. Por supuesto, a la historia e imagen de su propio Club, que está muy por encima de trastadas como ésta.

Y, por último pero no menos importante, a todos los aficionados al fútbol a quienes nos tomó por idiotas.

Dicho ésto, para buscar una nueva perspectiva más constructiva a la comentada decisión, intento deducir qué valores de Mourinho aparecen claramente reflejados en esta situación. No me cuesta reconocer la eficacia, el pragmatismo, la planificación, el método o la organización como valores muy evidentes.

Por un chupito de energizol, qué más valores de Mou se pueden observar en esta situación. 1, 2 3 …. respondan otra vez.

PD. No tiene precio la interpretación en la banda fingiendo un enfado monumental por la expulsión y casi lanzando (otra vez) la botella contra algo. Se me ocurre que el espectáculo también puede ser un valor para Mou…

Imanol Ibarrondo

Coaching deportivo: descúbrete y crece

20 octubre, 2010

Durante toda la Jornada del martes, Juan Cárlos, María y yo mismo, pudimos disfrutar en las instalaciones del COE de una nueva experiencia memorable, junto a 26 responsables técnicos de federaciones deportivas tan diferentes como; Ciclismo, Rugby, Tenis de mesa, Natación, Karate, Lucha, Judo, Golf, Atletismo, Voleibol, Billar, Triatlon y Natación sincronizada. Podéis imaginar lo enriquecedora que es, en lo personal y en lo profesional, compartir esta experiencia con semejante diversidad.

Intensa, muy participativa, con gran dinamismo, emocionante por momentos y realmente divertida son adjetivos que hacen justicia a la Jornada de ayer. Se trata de la tercera Jornada de descubrimiento que hacemos en el COE y lo cierto es que, estas Jornadas, dan sentido a nuestro trabajo y nos llenan de energía y vitalidad para seguir avanzando en el largo camino de alcanzar nuestra Visión de difundir, divulgar, convencer y seducir a todos aquellas personas que tienen influencia e impacto en la formación, el desarrollo y el alto rendimiento de los deportistas, en la aplicación de las habilidades propias de esta apasionante disciplina. En este caso, con los máximos responsables técnicos nacionales de cada deporte. Un gran privilegio del que estamos muy agradecidos.

Incorporar nuevas capacidades y competencias para que no se rindan y bajen los brazos ante el gran reto al que se enfrentan diariamente de trabajar con los mejores.

Para que tomen las riendas, se ilusionen y descubran qué es lo que realmente quieren, qué es importante para ellos/as, definiendo un propósito de vida y una Visión, personal y profesional, potente y eficaz. Para comenzar a diseñar su ‘brújula y faro’.

Para que se atrevan a relacionarse de forma diferente, a comunicar distinto, a transmitir desde la emoción y no solamente desde la razón, a conectar de verdad y escuchar activamente a sus deportistas.

Para que se animen a seguir creciendo y a destapar su verdadero potencial, a descubrir sus valores auténticos y a vivirlos cada día ayudando a que sus deportistas también puedan hacerlo.

Para que se decidan a ser quien realmente son, a auto-liderarse con determinación y coherencia para poder, a partir de ahí, ejercer una gran influencia positiva sobre sus deportistas (liderar, en definitiva).

Para que aprendan a confiar y a creer con convicción en sí mismos y en sus deportistas.

Creo que la Jornada de ayer pudo servir para comenzar a tomar consciencia de la realidad de cada uno, de las excusas y justificaciones que utilizamos más habitualmente, para hacer salir a la superficie a nuestros clásicos ‘saboteadores’, inconscientes hasta ayer, y para comenzar a explorar y poner en práctica desde ya habilidades básicas del coaching en su trabajo diario con deportistas.

La Jornada de descubrimiento fue como abrir una rendija de una persiana en una habitación oscura. Es cierto que solamente fue un resquicio, pero por ahí se ha colado ya un caudal de luz que nos permite percibir, aunque sea levemente, el gran tesoro que cada uno albergamos en nuestro interior. Comienza pues un nuevo y excitante viaje de auto descubrimiento. Bienvenidos a bordo.

Imanol Ibarrondo

PD. Como quedó claro en la Jornada, ya no habrá libro (por lo menos este año), así que tendréis que conformaros con seguir leyendo el blog 😉

Huevos y Castañas

10 octubre, 2010

Joaquín Caparrós afirmó este lunes en una conferencia dirigida a técnicos en Donostia, que el 80% de los entrenadores de fútbol base de Lezama quiere entrenar en primera división y que eso no puede ser, ya que dificulta el desarrollo pleno de su trabajo. Caparros dixit.

Personalmente, con 15 años, tuve la gran fortuna de tener como entrenador al más grande de la historia del Athletic; Jose Ángel Iribar. Yo llevaba más de 16 meses sin jugar un partido oficial y, durante aquella temporada, gracias a él, recuperé la ilusión y la confianza para jugar al fútbol. Debo confesar que el impacto que causó en mi su bondad, su humildad y su figura dejaron una huella indeleble en mi persona. A día de hoy, todavía se me traba la lengua y me sudan las manos cuando alguna vez coincido con ‘el Mítico’. Posteriormente, el ´chopo’ pasó a entrenar a profesionales, pero siempre he tenido la impresión de que Lezama perdió un tesoro con el cambio.

Lo cierto es que entrenar a un equipo senior y formar jugadores en fútbol base, se parecen tanto como un huevo a una castaña. Tan solo tienen en común que el balón es redondo en ambos casos. Mientras que el entrenador tiene la obligación de recoger frutos, de sacar el máximo rendimiento a una plantilla, el formador debe aplicarse en sembrar con dedicación. Si se confunden los términos, podemos anticipar problemas en el futuro.

Si el objetivo fundamental del entrenador de un equipo infantil fuese únicamente ‘ganar’, obligado por la configuración actual de los sistemas de competición, se estaría dejando por el camino algo tan importante como aprender a jugar, respetando la evolución natural de cada jugador. Si la única alternativa que tuviera para demostrar su capacidad, e ir subiendo en el escalafón hasta alcanzar una retribución justa y suficiente, fuera ganar en categorías inferiores, estaríamos perdiendo peligrosamente de vista el verdadero objetivo; la formación de jugadores.

Lezama es una escuela de futbolistas y, parecería razonable pensar que el único Club del mundo que se nutre exclusivamente de su Cantera, fuera pionero y estuviese en vanguardia mundial en la aplicación de los más modernos sistemas de enseñanza-aprendizaje del fútbol en categorías de formación. Para que esto fuera así, sería lógico destinar los recursos necesarios a la formación continua de formadores con el objetivo de que el Athletic contase con un equipo de auténticos expertos en cada categoría.

El entrenador del equipo de 14 años (p.e.) debería aglutinar los más modernos conocimientos de metodología y didáctica de entrenamiento para 14 años, de pedagogía para 14 años, de psicología para 14 años, gestionar a la perfección el arte de la comunicación y motivación de pequeñas personas de 14 años…, debería ser uno de los mejores en todo lo relacionado con la formación de futbolistas de 14 años, hasta convertirse en una referencia internacional en la materia.  Y ese tendría que ser el apasionante reto de su vida profesional.

Por lo tanto, no parece lógico pensar que, si decides invertir en la formación de alguien para que sea el mejor en su categoría, cada año le asignes un equipo diferente o, que el objetivo de ese entrenador, fuese entrenar al primer equipo. Es como si la andereño de infantil de la Ikastola tuviese como objetivo dar clases en la Universidad. Ella es una especialista en la educación de niños/as de 4 a 6 años, y es la mejor en eso. Cada año tiene más experiencia y más conocimientos, lo que repercute directamente en una mayor calidad de su trabajo.

Me atrevo a sugerir algunas preguntas iniciales y básicas para plantear a todos y cada uno de los formadores que trabajan en Lezama o que quieran hacerlo; ¿Qué es lo que realmente quieres? ¿Cuál es tu sueño, tu visión y tu propósito? ¿Dónde te ves dentro de 10 años? Si la legítima respuesta fuera entrenar en primera división, le desearía toda la suerte del mundo y le animaría a comenzar su trayectoria  en División de Honor, en Tercera o donde pueda iniciar su camino, pero no invertiría un euro en su formación para trabajar con las categorías inferiores.

Posiblemente, los profesionales de la formación de embriones de futbolistas necesiten más conocimientos, incluso, que los entrenadores profesionales. El reto y la responsabilidad que asumen requieren personas cualificadas, con capacidades contrastadas, generosas, con arraigado y profundo sentimiento Athletic (no vale cualquiera) y con una energía y pasión desbordante por desarrollar su tarea.

Es prioritaria la formación continua de los formadores de Lezama en los nuevos y modernos estilos de enseñanza, en los fundamentos científicos del entrenamiento, en las habilidades de comunicación y de motivación, en dinámicas de grupos, en el aprendizaje por descubrimiento, en habilidades de inteligencia emocional, de coaching, en Liderazgo y en todo lo que sea necesario para que puedan convertirse en los mejores. Si se ofrece al personal técnico una formación continua, se está dando realmente al capital humano del club un valor prioritario.

Y, por supuesto, una retribución adecuada que permita a los formadores centrarse exclusivamente en su propósito, sin tener que estar mirando de reojo el fútbol de élite como única ventana de progresión y crecimiento profesional. En realidad, estamos hablando del chocolate del loro para el presupuesto anual de un Club que, como el Athletic, debiera considerar la formación de formadores como la mejor estrategia para garantizar su propio futuro.

Imanol Ibarrondo

PD: post publicado como artículo en el diario Deia con fecha 9 de octubre de 2010.

Potros y el “lado oscuro”

30 septiembre, 2010

Cuando el potro se desboca y asume el control de la situación, ya podemos prepararnos para que cometa cualquier destrozo. Creo que la falta de autocontrol viene precedida por la falta de autoconocimiento. Un deportista que no toma consciencia de cómo reacciona, cómo se comporta en el campo, cuál es impacto de sus acciones en sí mismo y en el equipo, que no trabaje su visión personal, cuál es su propósito, en qué jugador desea convertirse ó qué es lo que realmente quiere, está a expensas de que su potro interior tome las riendas en cualquier momento.

Viendo jugar a Amorebieta, me viene siempre a la mente la imagen de un potro desbocado. Hasta las vendas con las que se protege los tobillos por encima de las medias refuerzan esa idea. Nervio, agresividad, intensidad, velocidad y fuerza. Todo ello en cantidades industriales y, de momento, sin mucho control. Hace unos años era divertido descubrir su gran potencial, a la espera de que fuera corrigiendo los excesos hasta convertirse en lo que, sin duda, podría ser; un pura sangre, un central de gran categoría.

De momento, algunas de sus reacciones siguen siendo todavía demasiado impulsivas, muy previsibles y desproporcionadas, dejando demasiadas cosas a la interpretación de los árbitros y limitando claramente su esperada progresión. Seguimos esperando que sea Fernando quien coja las riendas y comience a controlar a Amorebieta. No perdemos la esperanza.

A diferencia del central vizcaino, Mourinho sí parece ser muy consciente de sus capacidades, de su talento y de sus posibilidades. De hecho, es tan espectacular la seguridad y la confianza en sí mismo que pretende reflejar en sus ruedas de prensa, que me parece que está jugando al filo de la navaja. Está a punto de pasarse al lado oscuro.

Lo que yo percibo ya en muchas de sus declaraciones y actitudes públicas es arrogancia, vanidad, soberbia y falta de respeto. Tengo la impresión de que, al igual que en el terreno de juego, para él no es importante el cómo o, mejor dicho, no es importante crear un estilo, trascender, dejar un legado, algo que sirva para los que vienen por detrás. En mi opinión, para ser el mejor entrenador del mundo, la referencia, no solamente es necesario ganar. También se debería tener una visión potente e inspiradora del fútbol para los demás. No es su caso.

Sé que es una línea muy fina e interpretable la que puede separar la autoconfianza de la arrogancia pero creo que, en poco tiempo, son ya demasiadas las ocasiones en las que ‘special one’ se está deslizado peligrosamente ya por el lado oscuro de la fuerza. Espero que los entrenadores no pretendan imitar a Mourinho. Por suerte, es irrepetible.

Imanol Ibarrondo

Nacemos genios y llegamos a idiotas

29 septiembre, 2010

Al hilo de la convocatoria de huelga general de hoy, me pidió un periódico económico un artículo relacionando la situación económica y el coaching. Ésto es lo que salió. Creo que se podría aplicar también perfectamente al mundo de los formadores y entrenadores deportivos.

Últimamente, escucho a diario a Zapatero repetir con insistencia la misma palabra; competitividad. Me recuerda mucho a Caparrós. El entrenador del Athletic también tiene ese vocablo entre sus preferidos. No tengo muy claro a qué se refiere exactamente cuando habla de esto. Menciona siempre cuestiones vagas como cerrar los partidos, el ‘otro’ fútbol, aprender a perder tiempo o jugar al filo de las reglas. Creo que Zapatero no habla de lo mismo, aunque le entiendo igual de poco. Él hace referencia a la flexibilidad en el despido, nuevos modelos de contratación, reforma laboral y demás conceptos relacionados con el mercado de trabajo. Parecen tiritas para detener una hemorragia.

Lo cierto es que con lo bien que se vive aquí, con la calidad de vida y las condiciones laborales que hemos alcanzado y a las que, por supuesto, nadie está dispuesto a renunciar, parece complicado que nuestras empresas puedan ser competitivas. En el mundo globalizado en el que nos movemos, son muchos, y más que serán, los países que ofrecen los mismos productos y servicios que nosotros a mejor precio.

Si la calidad tampoco es ya un elemento diferenciador, quizá tan solo haya una variable en la que sí exista un margen importante de mejora. Que cada persona que trabaje, aumente su rendimiento por cada hora que dedique a su tarea. Es decir, que incremente su productividad.

Si, ya sé, es de perogrullo. El problema es que si a una persona no le gusta su trabajo, difícilmente se sentirá motivada para aumentar su productividad. Más bien al contrario, el absentismo, la desmotivación, las excusas, la desidia y la frustración son los ingredientes básicos de demasiadas personas en el mercado laboral actual. Conclusión; qué importante sería que cada cual se dedicara a aquello para lo que tiene talento.

Soy un convencido de que nacemos genios y llegamos a idiotas. No sé de quién es la frase, pero me encanta. Creo que cada uno de nosotros nace con un talento especial y que la gran mayoría pasamos por la vida sin descubrirlo o, lo que es peor, sin buscarlo siquiera. Nacemos con un tesoro, diferentes y únicos y nos empeñamos en convertirnos en uno más de manada, trabajando para cumplir los sueños de otros y renunciando a hacerlo por los nuestros. Lo dicho; idiotas.

Son atípicos los casos como Nadal en el deporte, al que le ponen una raqueta en la mano con 3 años y descubren a un portento del tenis. Casi nunca es tan sencillo detectar el talento (mucho menos potenciarlo y sacarle el máximo rendimiento), pero intentarlo resulta ya una tarea imprescindible.

Zapatero repite ahora con insistencia que la clave está en la Formación. Estoy de acuerdo. Dicen que el país de referencia en educación a nivel europeo es Finlandia. Aunque pudiera parecerlo, la diferencia no está en los ordenadores, ni en la utilización de las nuevas tecnologías o el número de alumnos por aula. La clave es la preparación, la formación, el compromiso y el prestigio del profesor como elemento central de una sociedad necesitada de aprender.

Si la Formación debe ser el pilar básico sobre el que asiente la transformación del modelo productivo y la competitividad de nuestra economía, quizá habría que comenzar por formar a los formadores. Si deben asumir esta hercúlea responsabilidad, necesitan disponer de las habilidades, competencias y capacidades necesarias para hacer frente a tamaño Reto.

Es habitual escuchar a los profesores de hoy quejarse sobre las enormes dificultades que tienen para desarrollar su trabajo diario; desde la abulia de los alumnos, a la falta de recursos, la burocracia, la falta de protección… Sin duda, todos ellos son argumentos de peso y ciertos… pero no son suficientes para abdicar de su responsabilidad.

Entiendo que es vital que haya ingenieros muy cualificados, así como arquitectos, investigadores, médicos y demás profesionales con una formación muy exigente, pero siendo la juventud actual el activo más importante de cualquier País, habría que depositarlo en las manos de los profesionales más competentes y capacitados que se puedan conseguir. Quizá habría que comenzar por prestigiar realmente la carrera de la docencia, revisar las capacidades mínimas necesarias para poder desempeñar con éxito esta profesión y ser mucho más exigente en la selección de los candidatos para asumir esta gran responsabilidad.

Posiblemente, para ser profesor/a, haya que tener realmente mucho talento. No puede valer cualquiera que solamente busque un trabajo fijo para toda la vida. Deberían disponer de enormes reservas de entusiasmo, fe y confianza en las posibilidades ilimitadas de sus alumnos, escondidas tras esa apariencia de pasotismo y desmotivación permanentes que reflejan muchos de ellos. Personas que no vean lo que son, sino lo que podrían ser y actúen en consecuencia. Expertos en el arte de despertar. Ese sería un buen subtítulo para los profesores.

Así se conoce también el Coaching. El arte despertar consciencias, de agitar los corazones, de poner en acción las voluntades oxidadas por la falta de uso, Sin duda, las circunstancias han cambiado. Los jóvenes son diferentes ahora (necesitaríamos un libro para explicar la transformación) y la autoridad ya no viene regalada como antaño (ni siquiera en casa). No está incluida ya en el cargo de quien imparte la formación. De hecho, salvo en el Ejército y en la Iglesia, creo que ya en ningún sector de actividad  funciona de esta manera.

Muchos echan de menos los viejos tiempos en los que el ordeno y mando constituía la única alternativa. Ese tiempo ya pasó y, guste o no, no volverá. Ya no vale con lamentarse de cómo son los jóvenes de hoy en día y cómo deberían ser. Esto es lo que hay. Ya no sirve levantar la voz o la mano para conseguir obediencia. Ahora el Liderazgo hay que ganárselo, también en el aula, y eso requiere el desarrollo de nuevas capacidades de comunicación y de relación. Necesitan aprender y aplicar otras habilidades, no para imponer, sino para poder ser ‘cómplices de una posibilidad trascendente’.

Así define George Steiner el arte de educar. Se trata de divisar y sacudir lo que todavía no es. “Si me tratas como soy así seré. Si me tratas como podría ser, es posible que llegue a serlo”.  Así podría definirse también el Coaching.

Descubrir el talento oculto tras la bruma de la apatía de cada uno de los alumnos del aula es el enorme reto al que se enfrentan ahora las nuevas generaciones de profesores. Ya no basta con impartir conocimientos, es necesario sacar a flote la esencia de cada individuo para que le sirva de brújula y pueda orientar su futuro profesional hacia aquellos campos en los que realmente sea capaz de sacar su máximo rendimiento, consiguiendo de esta forma aumentar su productividad.

Necesitan ayuda para poder hacerlo. Y su formación en habilidades propias de las disciplinas del coaching ó de la inteligencia emocional facilitaría poder afrontar este reto con posibilidades reales de éxito. En este momento, lo urgente (las tiritas) se impone a lo importante pero, sin duda, apostar de verdad por la formación de formadores, sería la mejor inversión para garantizar un futuro luminoso para todos.

Imanol Ibarrondo

Suplentes coyunturales

30 agosto, 2010

Trás la primera alineación presentada por Joaquín Caparrós en el estreno del Athletic en el Rico Pérez frente al Hércules, dos hombres veteranos en la plantilla rojiblanca, dos hombres con peso y palabra en el vestuario de Lezama, como son Pablo Orbaiz y Aitor Ocio apuntan a que tendrán que esperar su oportunidad para ocupar un puesto en el once titular. Ahí es nada.

Decía el nuevo capitán rojiblanco que, desde el banquillo, desea ayudar a sus compañeros, como durante todos estos años le ayudaron a él los que jugaban menos. Estupenda reflexión y punto de partida necesario para explicar el concepto de coopetitividad.

Se dice que la característica que mejor define a los equipos de alto rendimiento, sobre todo en el deporte, es que son muy competitivos. En mi opinión, es una afirmación incompleta. Creo que lo que realmente son es coopetitivos. Cooperar y competir son las dos caras de la misma moneda. Ambas son imprescindibles para que un equipo de fútbol logre su máximo potencial. La una sin la otra, no alcanza.

Al hilo de la reflexión de Pablo, son los jugadores que menos juegan los que marcan el carácter coopetitivo de un equipo. El suplente (parece que ahora no es políticamente correcto llamarlo así), en muchas ocasiones, no es consciente de que su actitud es la que determina el nivel de rendimiento del equipo a lo largo de una temporada.

El suplente estructural (casi nunca juega y hace poco por revertir su situación) es muy reconocible y puede actuar de muchas maneras. Puede dedicarse a mostrar su enfado, tanto en los entrenamientos, como en el vestuario o en declaraciones públicas, siendo capaz de estar triste y alicaído, con malas caras y peores gestos, durante todo el tiempo que haga falta. Puede provocar división en el vestuario sembrando dudas y críticas permanentemente y también puede querer llevar a su terreno a otros suplentes (quizá coyunturales) para reforzar su situación.

Entre otras habilidades, también es un experto en el arte de compadecerse y lamentarse continuamente. Asimismo, aprovecha cualquier ocasión para proclamar a los cuatro vientos la injusticia que se está cometiendo con él y también permite que su cabeza se inunde de excusas, justificaciones y pensamientos negativos e inútiles (el entrenador me tiene manía, soy muy malo, aquí no juego en la vida, la prensa va a por mí…) que le quitan energía e ilusión por mejorar. A veces, también puede dejarse utilizar por gente interesada en generar polémica en torno al equipo, al entrenador o al propio club. Y, por último, también suele bajar los brazos y entrenar a menor intensidad de la necesaria o puede, incluso, rendirse y tirar la toalla. En definitiva, le gusta hacerse la víctima. Una actitud bastante cómoda, pero no gratis.

Bajo esta perspectiva del victimismo, el suplente estructural encontrará muy buenas razones para actuar de cualquiera de las maneras mencionadas, pero se estará haciendo un flaco favor a sí mismo y, por supuesto, al equipo. El grado de cooperación con el grupo del suplente estructural es cero.

De ahí la importancia de tener suplentes como Pablo o Aitor. Tengo la convicción de que aceptarán su situación, pero de ninguna manera se resignarán a ella. Han dado sobradas muestras en su carrera para no dudar de sus deseos de jugar siempre. Son suplentes coyunturales. Un lujo para este equipo. Seguro que ninguna de las actitudes referidas anteriormente entra dentro de su código de conducta. Sin duda, harán todo lo contrario, cooperando al máximo con los que están jugando y ayudando a crear un clima de confianza, unidad y lealtad que favorezca y facilite el crecimiento y desarrollo de los más jóvenes y del equipo.

No se trata tanto de que sean buena gente (seguro que lo son), como de que sean conscientes de que, incluso en su propio beneficio, los intereses colectivos están por encima de los individuales. Siempre y cuando no te rindas, si al equipo le va bien, a ti te irá bien, juegues más o juegues menos.

Aitor y Pablo cooperarán sin duda con sus compañeros pero, por otra parte, competirán a cara de perro con ellos por un puesto, entrenando al máximo cada día. No van a regalar nada y se lo pondrán realmente difícil a los titulares, obligándoles a no conformarse y a dar cada vez un poco más.

Javi, Carlos y Ander parece que tendrán el privilegio de tener por detrás a dos auténticos jugadores coopetitivos. Esperemos que cunda el ejemplo porque, posiblemente, ése haya sido siempre el secreto del éxito del Athletic; cooperar y competir. Saber coopetir.

Imanol Ibarrondo

Nota: este post se ha publicado con el título “Coopetitivos” con fecha 30 de agosto en el periódico DEIA como artículo de colaboración

El Arte de Entrenar

26 julio, 2010

Antes del Mundial, escribí un post (¿lideras o entrenas?) en el que hacía referencia a una reflexión que deslizó Vicente del Bosque durante la conferencia que impartió en el ‘2º congreso internacional de entrenadores de fútbol’ que organizó en mayo la RFEF.

Decía que entrenar no es una ciencia y no se aprende obteniendo el título en la escuela de entrenadores. Este es el mínimo necesario, pero afirmaba que entrenar es un arte cuya mayor dificultad reside en la gestión de las emociones (propias y ajenas) y que, para eso, son necesarias otras habilidades, competencias y capacidades diferentes a las técnico-tácticas.

Sin duda, VB ha demostrado ser un experto en el ‘arte de entrenar’  doctorándose cum laude en el Mundial. No quiero detenerme aquí para glosar la ya sobradamente reconocida figura del seleccionador (entre otras cosas porque no le conozco), pero sí quiero poner el foco en algo que me parece importante y que trabajamos constantemente en nuestras formaciones de coaching.

En mi opinión, su gran éxito es atreverse a ser quien realmente es. En cualquier circunstancia. ¡Qué difícil es eso! Actuar permanentemente respetando sus valores auténticos, aun a riesgo de sufrir importantes decepciones (p. ej. : despido Real Madrid).

Durante el Mundial, hemos podido reconocer en sus actos, en sus declaraciones, en su forma de estar en las victorias y en las derrotas a una persona coherente y digna de confianza. Podemos ver con claridad a alguien para quien el Respeto, la Humildad, la Sencillez, la Serenidad, la Perseverancia… son algo más que palabras. 

Sin duda alguna, sus grandes conocimientos de fútbol, su dilatada experiencia profesional y el formidable elenco de jugadores que seleccionó para el Mundial, han sido elementos básicos y fundamentales para alcanzar el éxito pero, posiblemente, su gran capacidad de Liderar eficazmente este excepcional grupo de futbolistas es el matiz que ha marcado la diferencia entre el éxito y el fracaso.

En mi opinión, el equipo de La Roja transmite exactamente los valores que refleja su entrenador. Sin duda, esto es así porque también los Xavi, Iniesta, Alonso, Puyol…. los viven también intensamente y los  contagian a los demás, reforzando así una Identidad de equipo muy reconocible y fuerte en base a unos valores compartidos por todo el grupo.

Es curios comprobar cómo entrenadores como Guardiola, Mourinho y del Bosque son tan diferentes entre sí y, sin embargo, comparten algo esencial que les hace muy reconocibles (además de sus éxitos deportivos). Es la Coherencia. Son muy distintos pero los tres se permiten y se atreven a ser quien realmente son. No engañan a nadie. Viven intensamente sus valores más auténticos y eso tiene un impacto formidable en cualquier grupo. Es el Liderazgo Coherente lo que les identifica y marca la diferencia. Parece fácil pero seguramente no lo es tanto.

Por nuestra experiencia en la formación en habilidades de coaching con entrenadores, éstos no buscan tanto ser como Guardiola o Mourinho o VB, ni como Rijkaard o Capello cuando ganaban en su momento. Lo que realmente desean es tener su mismo impacto en su equipo. Su capacidad de influencia en el grupo.

La buena noticia es que también esto se puede aprender y mejorar. No se trata tanto de un aprendizaje en conocimientos, sino de un viaje de descubrimiento. No miramos hacia afuera, sino hacia dentro. Descubrir qué es lo que yo tengo que me hace único y diferente. En qué soy muy bueno. Qué es muy importante para mí y es innegociable en mi equipo. Cómo lo comunico, cómo lo vivo y si estoy siendo coherente entre lo que realmente soy, lo que digo y lo que estoy haciendo.

Es durante ese proceso de descubrimiento cuando un entrenador (una persona) descubre qué es lo que realmente quiere y conecta con la energía necesaria para alcanzar sus objetivos y para perseguir sus sueños.

A partir de ahí, ya puedes incorporar actitudes o comportamientos del entrenador de éxito de referencia para ti, que comparta tus mismos valores,  para seguir creciendo y mejorando en el difícil arte de entrenar.

Imanol Ibarrondo

Zumo de naranja

10 julio, 2010

Antes de la Final, este Mundial supone desde ya el triunfo de una persona que tuvo el coraje de definir una Visión potente e inspiradora, de ponerse en marcha para alcanzarla y de persistir en el empeño. De alguien valiente que asumió el riesgo de re-inventar el fútbol. De volver a su esencia y de recuperar el disfrute como valor fundamental del juego. De jugar con el balón y alrededor del balón. De emocionar y de enamorar a todo aquel a quien apasione el juego. De hacer que el fútbol sea el espectáculo que realmente es. De no rendirse, de no conformarse, de romper los moldes y de buscar incansablemente un sentido a su vida a través del fútbol.

Esa Visión ha sido el faro que ha iluminado toda su trayectoria; tanto de jugador como de entrenador. Nunca ha desistido. Siempre se ha mostrado coherente y firme defensor de una filosofía y de una forma diferente de entender el juego. No ha destacado especialmente por su humildad, sino mas bien por ser inflexible en la defensa de unos principios innegociables, pero ejerciendo un Liderazgo inspirador y visionario sobre jugadores, clubes e incluso países. Por eso creo que hoy, antes de jugarse la Final, es ya el gran triunfador de este Torneo.

No lo ganó como jugador, tocó la Copa del 74 con la punta de los dedos, si bien, aprovechó aquel escaparate para presentar al Mundo un nuevo estilo nunca visto hasta entonces; se llamó ‘fútbol total’ y a su equipo, repleto de jugadores excelentes, la ‘naranja mecánica’.

Holanda o España será campeona del mundo. Su país natal lleva décadas jugando de la misma manera y es indudable su influencia en esa propuesta de juego, con altibajos,  tan reconocible. Quizá el zumo de esta naranja mecánica esté un poco oxidado y, de ahí, los aditivos, colorantes y conservantes en forma de excesivo rigor táctico, sin tanta movilidad y elaboración del juego y con menos brillantez que antaño. Digamos que es zumo de naranja de bote.

Por otra parte, su impacto e influencia en el fútbol de la ‘La Roja’ es total. Representa la esencia de su visión del juego en estado puro. Es zumo de naranja… natural. Un país  que ha pasado de fracaso en fracaso, de un victimismo insoportable (Tasotti,  Al Gandour, Cardeñosa, Zubi, el gol de Michel…), de la furia roja y la falta total de una identidad reconocible, a ser una referencia mundial y la envidia de todos por agrupar a un elenco de jugadores excelentes, con una fidelidad inquebrantable a una forma de entender el juego que transmite alegría, confianza, espectáculo, responsabilidad y dosis industriales de valentía, porque hace falta ser muy valiente para atreverse a mandar siempre y defender esa propuesta ante cualquier rival.

Creo que la gran mayoría coincidiremos en que, cuando juega con el nivel de autoridad, dominio y control del juego que lo hizo contra Alemania, estamos viendo jugar al equipo que mejor lo hace del mundo, el Barcelona. Y, cuando juega el Barcelona de Guardiola, hablamos de la versión corregida y mejorada del ‘Dream Team’ de Cruyff. Es la misma filosofía que sustenta un estilo atrevido y valiente, que alegra los corazones de todos aquellos que amamos el fútbol, la misma Visión compartida y sellada a fuego en quienes tuvieron el privilegio de beber de su fuente.

Dicen que Cruyff, tras los problemas cardiacos que le apartaron prematuramente de los banquillos, sustituyó el tabaco por los chupa-chups y el zumo de naranja. Me puedo imaginar al mítico, desde su atalaya en el Olimpo de los dioses del fútbol, disfrutando de su momento y paladeando un delicioso jugo de naranja para celebrarlo.

¿Será natural o de bote?

Imanol Ibarrondo