Archive for the ‘Objetivo’ Category

Crear un futuro posible

6 marzo, 2011

Independientemente de lo que pase hoy contra el Sevilla, doy por hecho que el Athletic estará peleando por Europa hasta el final de temporada.

Por otra parte, el presidente declaró hace unas semanas que el ciclo del actual entrenador no había finalizado. Me parece una afirmación prematura porque, si no se cumpliera el objetivo europeo, posiblemente ni siquiera habría debate y, si lo alcanzara, será necesario establecer primero los nuevos retos del Athletic para definir, después, el perfil de la persona que deberá liderar el equipo en esa nueva etapa. Joaquín Caparrós, en cualquier caso, se ha ganado el respeto de la afición de San Mames y ha demostrado su competencia para conseguir los objetivos encomendados.

Concretamente, sacar al equipo de una dinámica muy peligrosa hasta llevarlo a pelear por Europa en cuatro años. Por el camino, una final de Copa y un breve paseo por Europa. Si hubiera que pagarle un variable por cumplimiento de objetivos, salvo inesperada catástrofe en este último tercio de Liga, se lo habría ganado. Además, ha acertado abriendo el Athletic al fútbol vizcaíno y ha dado la alternativa definitiva a Muniain.

Pero estos y otros méritos no garantizan que, necesariamente, sea la persona adecuada para afrontar los próximos retos del Club. Definirlos y responder a  esta cuestión será responsabilidad de la futura Junta Directiva. Si el criterio fuera que es suficiente con respetar la evolución natural de las cosas y analizar las últimas temporadas para definir los objetivos de las siguientes, se estaría planificando un futuro predecible. Nada nuevo bajo el sol. Algo que, sencillamente, pasará en condiciones normales sin que haya que hacer un gran esfuerzo para alcanzarlo. La inercia del pasado va a hacer que el futuro (predecible) se produzca.

No hace falta romperse la cabeza y, no diré que podría valer cualquiera, pero no sería un gran logro. Hay otra alternativa mucho más apasionante; apostar por crear un futuro posible. Eso ya supone un Reto y requiere un liderazgo transformador. Es comprometerse a crear una nueva realidad cuando todavía solamente es una posibilidad, algo que de momento no existe. Es crear una Visión inspiradora por la que merezca la pena dejarse la piel. Es atreverse con el juego grande o seguir jugando el pequeño.

La Visión es la posibilidad, no lo que se puede predecir. De hecho, si fuera predecible, no sería una Visión. Cada uno puede crear su propia realidad. ¿Queremos hacerla sobre nuestros sueños y deseos o solamente sobre lo que es predecible y realista? ¿Con qué futuro se quiere comprometer el Athletic?  ¿Qué realidad queremos crear para el próximo cuatrienio? ¿Cuál es la Visión potente por la que merezca la pena comprometerse de verdad?

Es momento de apostar por una posibilidad, por crear un futuro posible, que sea mucho más grande que el pasado reciente. En mi opinión, el Athletic cuenta en estos momentos con una de las cuatro  plantillas con mayor potencial de la Liga. Considerar esta afirmación como una presión a los jugadores y cuerpo técnico, es una interpretación errónea y muy limitante. Se trata de un reconocimiento hacia la labor que se ha hecho en los últimos años para conjuntar este grupo y la razón que justifica que se deba articular una ya Visión poderosa, que tire con fuerza del equipo y de cada uno de sus integrantes hacia la nueva realidad que queremos crear.

Las posibilidades se crean declarándolas. Necesitamos alguien que crea que es posible antes de hacerlo y que lo declare públicamente;  soy esta Visión. Alguien que se comprometa con esa declaración y que la viva cada día. Que hable de ella, que la comparta, que la integre en sus conversaciones privadas y en sus declaraciones públicas, que la impregne en todo el sentir rojiblanco. Y que tenga el valor de hacerlo sin tener garantizado de antemano que los demás le sigan en esta apuesta tan poco razonable.

Generar una Visión resulta incómodo, porque ningún ‘futuro posible’ parece realista al principio. Necesitamos alguien capaz de establecer conversaciones comprometidas con cada una de las personas de su equipo para alinearles con esta Visión. Alguien, en definitiva, que se atreva a jugarse el culo en lugar de tapárselo. La cuestión es apostar por quien tenga la competencia y el talento necesarios para comprometerse con una Visión del tipo ‘somos un equipo campeón’ o ‘somos un equipo de Champions’.

Su trabajo será, desde esa realidad declarada como posible, identificar lo que falta y cambiarlo hasta conseguir ser lo que declaramos que ya somos. Liderar el crecimiento y la transformación necesarias del equipo hasta hacerlo merecedor de alcanzar esa posibilidad. Eso es crear un futuro posible. Eso es un Liderazgo transformador.Quiero recordar que al entrenador lo elige el presidente, pero al Líder lo eligen los jugadores, no se puede imponer. Sin Liderazgo no hay Visión y sin Visión, solo nos queda el futuro predecible. Un poco más de lo mismo.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 6 de marzo de 2011

¿Y por qué no?

13 febrero, 2011

La Catedral (1913)

Cuenta la leyenda que, en la construcción de San Mamés, hubo una vez tres albañiles trabajando en la obra. Siendo preguntado el primero de ellos sobre qué estaba haciendo, respondió aburrido que estaba poniendo ladrillos. El segundo, un poco más animado, dijo que levantando una pared y, cuando el tercero fue cuestionado al respecto, miró hacia arriba y afirmó con entusiasmo que estaba construyendo una catedral. Realmente, los tres estaban haciendo lo mismo pero, mientras que una tarea sin visión no es más que un trabajo pesado, una visión con tarea es un sueño realizado.

Parece que en el Athletic ya está permitido soñar. Tras cuatro victorias consecutivas, unidas a rachas de fútbol de alto nivel, hasta los profesionales parecen sentirse más cómodos admitiendo, declarando y asumiendo (todavía con reparos) que algo grande es posible. Se agradece. Incluso, me atrevería a decir que se han dado permiso a sí mismos para creérselo. Para pensar que pueden hacerlo, que son capaces y que está a su alcance completar una temporada memorable.

Aun así, todavía escucho mensajes del tipo «el entusiasmo de la afición no debe entrar en el vestuario«. ¿Y, por qué no? En mi opinión, es precisamente al contrario. Es el equipo quien contagia este optimismo a la grada. El proceso no es de fuera hacia dentro, sino a la inversa; de dentro hacia fuera. Cuando ellos se sienten bien, nosotros estamos bien.

Son los propios jugadores quienes transmiten en cada partido un montón de información, de sensaciones y de mensajes. Lo que me llega ahora desde el césped es alegría, confianza, seguridad, decisión, conexión al juego, intensidad, ambición y diversión por momentos. No son sus palabras las que contagian, sino sus actos, sus comportamientos, en definitiva, su juego.

Que el entusiasmo y la alegría cuelguen de cada percha en los vestuarios de Lezama es una excelente noticia. Ya pueden cerrar puertas y ventanas para que no se escapen. No se me ocurre mejor estado de ánimo que el actual para jugar al fútbol. La ilusión genera confianza y esta provoca valentía y atrevimiento para afrontar los retos más complicados. De hecho, como decía algún sabio del que no recuerdo su nombre, «no es que no nos atrevemos porque las cosas son difíciles, sino que son difíciles porque no nos atrevemos«. Creer que es posible es, por lo tanto, imprescindible.

Comparto una Visión que me parece potente y que quizá pueda ayudar a los artistas a seguir creyendo, a seguir poniendo ladrillos cada día con entusiasmo y a perseverar jugando con la alegría y la convicción con que lo están haciendo en estos momentos. Nuestro mítico estadio está viviendo sus últimos partidos. De hecho, la próxima temporada parece que será su despedida. ¡Qué grande sería un San Mamés de Champions para poner el broche de oro a un campo legendario! Un auténtico reto a la altura de esta plantilla. Sí, ya sé que es muy complicado pero, aunque lo parezca, no es lo mismo decir «es posible pero es muy difícil… que es muy difícil, pero es posible«. En la primera hay justificación y en la segunda se impone el deseo. Una vez más, creer primero para crear después.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 13 de febrero de 2011

Semana fantástica

15 enero, 2011

Para la primera jornada de este año (Deportivo), tenía previsto publicar unas líneas sobre la gran trascendencia que podrían tener en el futuro a corto y medio plazo del Club, los 5 partidos a disputar en veintiún días por el Athletic. Los cuatro de casa (Depor, Racing, Hércules y Barcelona) y el de Málaga. Finalmente, escribí sobre la huelga de AFE y el artículo se quedó en el tintero. Mejor así.

Ya se han jugado tres de los cinco y el sabor es agridulce. Solamente quedan dos. Coincidiendo con la semana fantástica de unos grandes almacenes, tan solo queda por saber quién sacará beneficio de las rebajas. Si será el Athletic quien esté de oferta o serán el Racing y el Hércules quienes darán facilidades.

Estos dos partidos sí que son decisivos y definitorios, aunque no definitivos. Son duelos en los que vamos a poder comprobar qué es lo que realmente quiere ser este equipo. De verdad. Si desea ser protagonista de su futuro esta temporada o se conformará de nuevo con lo que dejen los demás, con los restos de la competición. Con los saldos.

Dentro de la dificultad, contra el Barcelona es fácil motivarse, estar concentrado, ser intenso y agresivo. No hay nada que perder. De hecho, fuimos eliminados y todos los titulares de prensa coincidían con la sensación general de la afición en que el equipo había superado las mejores expectativas en la eliminatoria. Lo difícil viene esta semana, empezando por hoy.

A pesar de lo que se diga y se publique, no tengo claro cuál es el objetivo para esta temporada. Son demasiadas declaraciones auto-complacientes, justificativas y poco exigentes en las que se impone el clásico partido a partido. Remiten al último tramo de la competición para ver cómo estamos y entonces decimos a qué aspiramos. No estoy de acuerdo con esta forma de plantear los objetivos.

Reconozco que es muy cómodo, porque permite ajustar la expectativa cada semana en función del último resultado y la posición en la tabla y además, no compromete a nada. Que la cosa va bien, digo que Europa, que no va tan bien, pues el objetivo es mejorar la clasificación del año pasado. Que va peor todavía, el objetivo es salir de esta situación complicada…. Echo de menos una Visión compartida por todos y un Reto ilusionante, difícil y motivador que obligue a crecer individual y colectivamente a cada jugador y al equipo. Quizá no lo alcancen pero habrán tenido que dar pasos adelante para convertirse en un equipo capaz de merecerlo.

Eso obliga a comprometerse y el compromiso es una decisión personal. Es mucho más que una obligación. Comprometerse no es tener que hacer algo, es desear hacerlo. El compromiso auténtico implica elección. A qué dices sí y a qué dices no. No vale todo. Comprometerse con un objetivo ambicioso como jugar en Europa implica ser consciente de que es imprescindible una apuesta auténtica por jugar al fútbol para merecer ganar los partidos. Tocar a rebato y todos al ataque, hasta el portero, a ver si suena la flauta en el descuento, puede ser un recurso, pero utilizarlo como estrategia parece pobre.

Queda claro que el equipo no se rinde, que no baja los brazos, que insiste hasta el final, que es valiente y, alguna vez, tendrá premio con sus arreones finales, pero eso no es incompatible con disputar el control del juego y del partido, de mandar y dominar contra gran parte de los equipos de Primera, para aumentar las posibilidades de victoria, más allá de la épica que tanto nos gusta.

Ganar así estos dos próximos partidos significaría volver a creer. Comenzar la segunda vuelta dando un puñetazo en la tabla clasificatoria y demostrando que queremos estar ahí. De verdad. No desde la obligación del tener que sino desde la convicción, la energía y la fuerza que surgen de un compromiso auténtico con el equipo que realmente queremos ser.

Estos seis puntos servirían para contagiar a la afición un deseo verdadero, una ilusión lícita y la visión de un equipo ganador que realmente aspira a mejorar y a crecer. Sé que es muy complicado ganar dos partidos seguidos en casa pero, precisamente por eso, superar con éxito esta semana fantástica, sería dar un paso de gigante hacia el verdadero Reto de estos jugadores; creer que realmente pueden.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 15 de enero de 2011

Vino de mesa o Reserva

10 agosto, 2010

Parece ser que, una vez superados los trámites legales, se confirma que Fernando Amorebieta jugará como internacional con Venezuela. No pretendo con estos comentarios infravalorar a la selección vinotinto, sino aprovechar la decisión para hacer una distinción entre Objetivos y Retos.

Fernando ha señalado en numerosas ocasiones que su nacimiento en Cantaura y su estancia en aquella localidad hasta los dos años, fueron fruto de la casualidad. Por otra parte, ha sido internacional en todas las categorías con la selección española, por lo tanto, si no hay condicionantes emocionales, ni lazos de identidad patriótica con ninguna de las dos, ni nada parecido, entiendo que se trata de una decisión estrictamente deportiva.

Supongo que Amorebieta quiere ser internacional esta temporada. Las razones pueden ser muchas; lo hago para mejorar participando con asiduidad en competiciones internacionales, para aportar mayor experiencia internacional al Athletic, lo hago por agradecimiento a Venezuela, porque me han convocado, porque me da igual uno que otro…  en fin, por el motivo que sea. Por tanto, aprovechar la oportunidad que le ofrece Venezuela le facilita alcanzar el objetivo de ser internacional.

No parece jugar con Venezuela sea un objetivo especialmente exigente para él, ya que su nivel actual y ser del Athletic, le permiten tener cómodamente un hueco en una selección menor del panorama internacional. En principio, jugar con Venezuela no le exige mejorar, ni aumentar sus prestaciones como central. Con lo que hay, es suficiente.

En mi opinión, en este sentido, el verdadero Reto para Amorebieta sería convertirse en el central zurdo titular de ‘La Roja’ en el próximo Europeo, a la izquierda de Piqué. Ese sí que sería un reto auténtico para él, al alcance de sus posibilidades reales y de su talento sin explotar. Algo que ciertamente le exigiría un esfuerzo extra para llegar a ser el jugador que necesitaría ser y, sin duda, podría ser, para alcanzar ese Reto.

Para ello, sí que sería imprescindible que creciera, madurase y compitiera  este año en el Athletic, hasta alcanzar el nivel de continuidad, seguridad y solvencia necesarias para hacerse un hueco en el equipo campeón del mundo. Para jugar con Venezuela, no le hace falta esforzarse tanto.
Tener la posibilidad real de crecer como jugador hasta alcanzar y superar tus propios límites entrenando, conviviendo y jugando con los mejores jugadores del mundo, es un privilegio que pocos futbolistas pueden disfrutar. Levantar los máximos trofeos internacionales también está al alcance solamente de algunos elegidos en la Historia del fútbol. No solo depende de uno mismo, sino que es básica la coincidencia temporal con una generación de grandes jugadores con capacidad real para disputar esos títulos.

En este momento, Fernando, teniendo a su disposición todo eso, además de la confianza del seleccionador que ya le ha convocado en una ocasión…  ha decidido renunciar. Ni siquiera quiere intentarlo con fuerza y convicción. Ha elegido bajar los brazos sin pelear. No sé, quizás me equivoco pero, personalmente, interpreto esta decisión más como una rendición que como un paso adelante en su futuro.

Desconozco si el de Iurreta es consciente de su privilegiada situación (entre los 40 principales de la Liga), si es capaz de visualizarla y de sentir las enormes posibilidades que le ofrece para vivir intensamente su profesión y descubrir todo su potencial. De hecho, ni siquiera sé si realmente es un apasionado del fútbol. Conozco gran cantidad de futbolistas muy buenos que no lo son. No es una crítica, pero no ayuda a tomar las mejores decisiones.

Tengo la impresión de que, si Amorebieta se propusiera realmente lograr ese reto en dos años y pusiera en el empeño toda su energía e ilusión, comprometiéndose a sacar el máximo rendimiento de sus enormes capacidades, sin duda se convertiría en un central mítico en la historia del Athletic. No por conseguirlo (que quizá no lo haga), sino por transformarse en un jugador capaz de merecerlo. Y eso, sí que son palabras mayores.

Imanol Ibarrondo

Este post se publicará mañana como artículo en el periódico Deia