Archive for the ‘Sueño’ Category

El espíritu de Ramón

9 mayo, 2012

Yo estoy aquí porque él estuvo allí. No sabemos muy bien cómo lo hizo, pero fue. Llamó y dijo que llegaría tarde. No era algo extraño y a nadie sorprendió. Era mayo del 77 y estaba en Turín. Era Ramón, mi aita, y hubiera disfrutado a tope de esta temporada irrepetible. Este Athletic juega como él vivió. Soñador y valiente, siempre hacia adelante, alegre y optimista, generoso y solidario, desinhibido y muy atrevido, intenso e impaciente, con gran iniciativa y una envidiable confianza en sus posibilidades, sin considerarse más que nadie ni menos que ninguno y, sobre todo, disfrutando como un niño del juego y de la vida. Se pueden imaginar lo que se emocionaría alguien como él con un equipo así.

Los más de 10.000 bizkainos que hoy estamos en Bucarest tenemos el gran privilegio de representar a Ramón y a todos los aitas, amas, aitites y amomas que ya no vendrán (35 años son demasiados para poder repetir), pero que son los legítimos co-autores de esta obra que hoy estamos disfrutando. Ellos/as han sido nuestro ejemplo y este Club, del que nos sentimos tan orgullosos y con el que tanto nos identificamos, refleja con grandeza lo mejor de nosotros, y de ellos, porque el Athletic somos todos y los jugadores son, han sido y serán, en cada momento de la historia, nuestros representantes sobre el césped. Ellos son los elegidos, son de los nuestros y nos están regalando el enorme privilegio de poder reconocernos plenamente, con profunda satisfacción e íntimo orgullo, en lo que están consiguiendo y, sobre todo, en cómo lo están haciendo.

Han sido capaces de re-ínventarse, de superar sus propios límites hasta alcanzar su mejor versión, brillante y admirada en toda Europa. Lo más revelador que he descubierto esta temporada es tomar consciencia de que, si ellos han podido transformarse así, yo también puedo hacerlo. Todos podemos.

En este contexto de gran dificultad que invita a muchas personas a rendirse, nosotros también podemos sacar nuestra mejor versión, lo mismo que hace el Athletic, no bajando nunca los brazos y afrontando las dificultades como retos, con optimismo, esfuerzo y valentía, que no es ausencia de miedo, sino tener el coraje suficiente para afrontarlo, conectando con lo mejor de cada uno y poniéndolo en juego.  Tenemos tanto…

El Athletic está siendo un ejemplo tremendamente inspirador que nos muestra el camino para hacernos mejores, para ser mejores y crecer ante la adversidad. Si ellos, que son de los nuestros, son capaces de hacer una última carrera cuando los demás se paran, de cerrar los puños y seguir apretando, de perseverar hasta el límite en el esfuerzo con una fe y determinación conmovedoras, de ser honestos e íntegros, de creer que todo es posible, nosotros también podemos. Si ellos se muestran como deportistas nobles, dignos y respetuosos, humildes y solidarios, valientes y ambiciosos, nosotros también podemos serlo. Si ellos, en tan poco tiempo, han sido capaces de transformarse de esta forma tan increíble, nosotros también podemos. Cada uno en su entorno, en su casa, en su trabajo o buscando curro, en su ikastola, en su empresa o en la Uni, cada uno en su ámbito de influencia, todos podemos aspirar a ser mejores. Todos tenemos, como ellos, mucho más para ofrecer y, si estos chavales son capaces de hacernos sentir como campeones de Europa, deberíamos comportarnos como tales y no solamente los días de partido.

El Athletic está cumpliendo con creces su misión de responsabilidad social ante la sociedad vasca, convirtiéndose en un referente inspirador de buenas prácticas y comportamientos ejemplares para todos los individuos y empresas de este País. Desde hace meses, en los días de partido, toda Bizkaia es una marea rojiblanca, se vaya o no a San Mames. Entiendo que las Instituciones (Ayuntamiento, Diputación y Gobierno vasco) considerarán sobradamente rentabilizado todo su apoyo al Club. No podrían haber encontrado mejor embajador que este equipo y su afición para difundir a los cuatro vientos la verdadera esencia e identidad de Bilbao, Bizkaia, Euskadi y de sus gentes.

El Athletic ha multiplicado exponencialmente el atractivo de nuestro País, y no solamente para turistas, sino para todas aquellas organizaciones, empresas y profesionales internacionales, de cualquier sector de actividad, que han podido comprobar y admirar los verdaderos valores que nos distinguen y que son, precisamente, los que nos hacen tan atractivos.

No se trata solamente de playas, comida, museos, paisajes… Lo que realmente hace a Euskadi diferente somos nosotros, las personas que vivimos aquí. Gente noble y de palabra, respetuosa y apasionada, emprendedora y valiente, trabajadora y sacrificada, solidaria y generosa, tal y como el Athletic ha demostrado, de punta a punta de Europa, durante esta mágica temporada. El informe de conclusiones de los ´bobbys´ ingleses tras nuestra invasión de Manchester es rotundo; “que vuelvan cuando quieran”. Así somos.

Hoy recuerdo con cariño y agradecimiento a mi aita. Es un gran día para honrar la memoria y homenajear a familiares y amigos que ya no están, pero que permanecen vivos en nuestros corazones. También para seguir disfrutando de la esperanza de que todo es posible. Les confieso que, aun ganando hoy, dudo que mañana quede grabado en mis recuerdos como un momento más feliz que los vividos estas semanas previas. Nosotros ya  hemos ganado y, para poner una guinda espectacular a esta temporada inolvidable, esta noche necesitaremos más que nunca que el ‘espíritu de Ramón’ nos impulse a alcanzar nuestro sueño: el Athletic, campeón de Europa.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 9 de mayo de 2012

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Ari, ari, ari….

10 mayo, 2011

Ha necesitado mucho menos de los 100 partidos que ya adornan su palmarés para hacerse imprescindible. Atrás quedaron las bromitas con su pelo, con su forma desgarbada de correr o con el número de su camiseta, impropio de un delantero. Ya nadie duda del gran valor de su aportación al equipo y no se discute su presencia permanente en el once. Ha obtenido la admiración de todos, el reconocimiento sincero de los profesionales del fútbol y, por supuesto, el cariño incondicional de la afición del Athletic.

Toquero conecta como nadie con la grada y lo hace siendo honesto, generoso, valiente, humilde, solidario, noble y agresivo. Dice que le sale de dentro dejarse la piel, presionar y sacrificarse por el equipo. Se permite jugar totalmente conectado con su naturaleza, con su esencia y sus valores auténticos, con lo que para él es importante. Eso le facilita estar siempre concentrado, enchufado y metido en el juego. Esa plenitud que demuestra en el verde, tiene además beneficiosos efectos secundarios. La enorme cantidad de energía y vitalidad que desprende en cada partido es contagiosa, para sus compañeros y para la grada. Semejante despliegue de coraje, voluntad y determinación tiene premio; San Mames le adora.

Sus desmarques de treinta metros a la máxima velocidad sobre la espalda del lateral izquierdo contrario se han convertido en marca de la casa, así como su capacidad y talento para presionar sin descanso a toda la línea defensiva contraria, si fuera necesario. También disfrutamos de los excelentes centros que saca en carrera con ambas piernas y de su impecable juego aéreo, ganador en el noventa por ciento de los balones que disputa, así como de su evidente progresión en el remate. Pero, posiblemente, lo que más conecta con los aficionados es su fe. Toquero cree que es posible. Siempre. En caso contrario, no se entendería que persiga y alcance balones imposibles, que presione sin desmayo en clara desventaja hasta robar o cortar pases y que sea capaz de sacar algo de jugadas donde no hay nada. Él va. De hecho, como dijo un entrenador suyo, va muy rápido, muchas veces y a muchos sitios. Es posible que actúe con esta convicción porque sea muy consciente de que está viviendo su sueño. Él sabe que, cuando uno cree de verdad, la realidad es capaz de superar los mejores sueños. Está disfrutando su privilegio como nadie, porque le ha costado como a ninguno.

A la hora del reparto de medallas, aparte del protagonista, habría que hacer dos menciones. La primera para Caparrós. Hace falta tenerlo muy claro y ser valiente para fichar a un jugador de 2ªB y, tras cuatro meses en el Eibar, hacerle debutar de delantero en San Mamés. Acierto pleno del de Utrera. Desde luego, sus dos palabras favoritas, a saber, intensidad y competitivo, encajan a la perfección en el perfil de Toquero. La segunda, honorífica, para quien le puso en el escaparate. Apostar por un delantero que, en 34 partidos en el Lemona, metió solamente un gol, también tiene mérito. Creer en él, enseñarle a descubrir los secretos del juego, a entenderlo y hacerle tácticamente casi perfecto, no está al alcance de cualquiera. Curiosamente, este entrenador (Cárlos Pouso) hizo exactamente lo mismo con otro león que, antes de llegar al Sestao, daba tumbos por tercera; Koikili. No debe ser casualidad. Pouso, sin duda uno de los mejores entrenadores vizcaínos, está a punto de completar una hazaña en el Mirandés proclamándose campeón de 2ªB, por primera vez en su historia, con doce jugadores vascos en sus filas.

A día de hoy, la agresividad, el ritmo, la intensidad, la energía, el coraje y la determinación que imprime Toquero a cada una de sus acciones, no tiene parangón en el Athletic. Es un jugador diferente y único y, por lo tanto, un tesoro que hay que cuidar y apreciar. Ni más ni menos que el Lehendakari.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 10 de mayo de 2011

Cuestión de estilos

14 marzo, 2011

A veces pienso qué habría cambiado si hubiera entrado aquel remate de cabeza en los últimos minutos. Esta temporada se cumplen diez años de aquel decisivo partido. Jugábamos el play-off de ascenso a Segunda A y el Getafe era el rival a batir. Nos habían ganado 2-3 en Lasesarre y necesitábamos la victoria en el coliseum Alfonso Pérez. Nos pusimos 0-1, pero nos empataron pronto. Finalmente, el remate se fue al palo y ascendió el Getafe.

Desde entonces, no han parado de crecer. Les sigo con cierta envidia desde la distancia, aunque hablo a menudo con mi amigo Toni Muñoz, su director técnico. Me gusta pensar que, si hubiera sido el Barakaldo quien hubiese ascendido en aquella ocasión, quizá habría podido tener una trayectoria tan ejemplar como la del equipo azulón.

Su presidente, Ángel Torres, compró el club al año siguiente del ascenso a Segunda A y declaró con gran atrevimiento que, su Visión, era un gran Getafe jugando en Europa. Por supuesto, nadie daba un duro por él, prueba inequívoca de que, la suya, era realmente una gran Visión. Poniendo fecha a su sueño, presentó también su hoja de ruta con las metas volantes definidas: ascenso a Primera en dos años, otros dos para confirmar el equipo en la categoría y dos más para pelear por Europa. No solamente consiguió todo eso, sino que, además, como guinda y justo premio a su valor, en este tiempo jugó también dos finales de Copa y estuvo a un paso de disputar una final de la UEFA, tras un legendario partido de semifinales contra el Bayern Múnich.

A pesar de que, hasta el momento, no llevan un buen 2011, cada temporada se consolidan un poco más en Primera, siguen defendiendo una apuesta firme por tener el balón y fichan, generalmente con gran antelación, jugadores libres que encajan en su forma alegre de interpretar el fútbol. También tienen claro su perfil de entrenador; joven, ambicioso, comprometido con el buen juego, exfutbolista de élite y barato (el banquillo azulón cuesta diez veces menos que el rojiblanco). De no seguir Míchel, suena Luis Enrique para la próxima temporada, otro entrenador que encaja como un guante en su perfil.

Admiro el nivel de exigencia que se autoimpone el Getafe, sorprendente para uno de los clubes con presupuesto más bajo de la categoría. No sufren presión mediática, ni tienen una historia que defender, ni siquiera un público exigente que les apriete en exceso (apuesto que no habrá 3.000 espectadores esta noche y serán mayoría los del Athletic) pero, aun así, el equipo sigue teniendo ambición, no se conforman y tiene un estilo identificable: juega bien, un poco blando en ocasiones pero, en un buen día, te puede hacer un roto, tanto en casa como fuera.

El Athletic no ha conseguido ganar en ninguna de sus últimas seis visitas al Coliseo. Fuera de casa, el equipo rojiblanco sigue dubitativo, demasiado temeroso y sin una idea de juego reconocible.

Excesivamente dependiente de la estrategia, queda generalmente a merced del contrario. No puede decirse que haya un estilo definido en sus actuaciones como visitante. Si acaso, la falta de ete a estas alturas, sería lo más destacable. Exactamente lo contrario de lo que sucede en San Mamés. Sin duda, una sorprendente mutación.

Hablando de estilo, el lunes por la noche asistí a la gala de la Asociación Española de la Prensa Deportiva celebrada en el Arriaga. Anna Tarrés, seleccionadora nacional de natación sincronizada, me invitó a compartir la velada con ella y sus encantadoras sirenas. Presencié, por tanto, el sainete que organizó el club rojiblanco.

No comparto la versión oficial (conozco la real) pero, en cualquier caso, considero impropio de quien representa al Athletic, abandonar de forma tan descortés, junto a toda su comitiva, una gala deportiva con repercusión nacional e internacional. Me pareció una reacción impulsiva, desmesurada y una respuesta desproporcionada a la situación creada. Me quedé abochornado ante la espantada rojiblanca. Afortunadamente, entiendo que, reconociendo su error, dos días después el club ofreció una recepción en Ibaigane a los agraviados directivos de la asociación para limar asperezas. De sabios es rectificar.

Otro detalle sorprendente de la gala fue la ausencia de los campeones del mundo del Athletic para recoger su premio, junto a Del Bosque y Villar. No sé cuál es el criterio (si es que existe alguno) para acudir al Príncipe de Asturias y no hacerlo el lunes al Teatro Arriaga. Si tan solo fuera la relevancia del reconocimiento, podrían tomar nota del seleccionador, que recibe con el mismo agradecimiento un marquesado que el premio del nabo. Una vez más, cuestión de estilo.

Afortunadamente, apareció por allí Iñaki Azkuna para dejar bien alto el pabellón del genuino y reconocible estilo bilbaino. Observando al alcalde, queda claro que, uno de Bilbao, nace donde quiere. Clausuró la gala de forma brillante. Consciente de que no era un acto de protocolo, sino un programa de televisión (algo que otros no percibieron), le llevó tres minutos poner el broche final, pleno de gracia, salero y elegancia. Haciendo honor a la hospitalidad bilbaina, que podía haber quedado en entredicho, hizo un guiño a Del Bosque, apelando a su época universitaria salmantina, compartió con todos una divertida anécdota con Edurne Pasaban y pegó un simpático tirón de orejas a Villar con referencia a San Mamés, para finalizar con el ya clásico y supongo que esperado por todos… “será por dinero”. Lo dicho, cuestión de estilos.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 14 de marzo de 2011

La batalla de los sueños

11 junio, 2010
Reconozco que yo también soñé alguna vez en jugar un Mundial. Supongo que no lo hice con suficiente intensidad o que no fue un sueño muy recurrente, porque me quedé tan lejos de jugarlo entonces, como estoy ahora de resolver un problema de física cuántica.
Supongo que no era un sueño importante para mí, de lo contrario, me hubiera esforzado mucho más para alcanzarlo.
Soñar. Quizá sea ese el principio de todo. Atreverte a soñar con quién quieres ser, en qué jugador te quieres convertir, a verte en la final, con la medalla de oro al cuello o con la Copa del Mundo en tus manos. Atreverte a visualizarlo, a sentirlo y a disfrutarlo intensamente en tu cabeza, en tu corazón y en todo tu cuerpo. Atreverte a vivirlo con tal intensidad que pareciera real.
Imaginarlo con todo lujo de detalles. Sentir los colores, los olores, los sonidos… Imaginarte en ese momento junto a tus compañeros; qué hacen, qué dicen, qué expresión tienen. Imaginar cómo lo vas a celebrar, dónde y con quién. Sentir el momento con tanta claridad que conectes con lo más profundo de tu esencia, con la fuente de tu verdadera motivación. No ponerte límites. Creer que es posible y que puedes conseguirlo.
Soñarlo es solamente el primer paso, pero es imprescindible. De hecho, es posible que sea ése el secreto que marca la diferencia entre los que se rinden ante las dificultades del camino y aquellos que las utilizan como trampolín para impulsarse hacia su sueño.
Creo sinceramente que el mundo pertenece a los soñadores… que se ponen en marcha. A los que se atreven a plasmarlo en una visión concreta, potente, inspiradora e ilusionante que les impulse a pasar a la acción. A los que van a por él con determinación, confianza, seguridad y alegría. A los que ponen los peldaños necesarios en la escalera hacia su visión, definiendo objetivos concretos y estimulantes que les acerquen progresivamente a su sueño. A los que lo ven tan claro que no se distraen y perseveran.
Quienes tienen una visión potente nunca se rinden porque saben que, aunque su sueño está todavía fuera de su alcance, los obstáculos y dificultades que se van encontrar por el camino son, precisamente, lo que necesitan para superarse y desarrollar nuevas capacidades que les ayuden a crecer, hasta convertirte en la persona capaz de alcanzar su sueño. Por eso, tampoco se vencen cuando aparece el Miedo. Lo tienen, pero lo afrontan, arriesgan, lo superan y crecen.
De hecho, creo que lo más importante de alcanzar una meta, un objetivo, un título o un campeonato, no es el premio en sí mismo, ni la medalla, ni el reconocimiento, ni, por supuesto, el dinero. El regalo verdadero es descubrir la persona en que te has convertido para poder lograrlo. El gran regalo es descubrir cómo has crecido y acercarte a pasos agigantados a tu Visión; a la persona que quieres ser y al jugador en que te quieres convertir.
A partir de hoy 736 de los mejores jugadores del mundo comienzan la batalla por alcanzar su sueño. Son los mejores de sus países y han demostrado sobradamente su capacidad para tener el derecho a pelear por conseguirlo.
Imagino todas las maletas, baúles, bolsas y corazones repletos de ilusiones, esperanzas y deseos de victoria y de gloria. Anhelos individuales y colectivos, públicos y privados, declarados o secretos…
De la capacidad de arriesgar, de atreverse, de creer, de confiar en ti, en tus compañeros y en tu entrenador, saldrá el coraje para superar los momentos difíciles y complicados que sin duda, la selección campeona tendrá que ser capaz de solventar.
De la fuerza del sueño de cada uno y del sueño del equipo. De la visión potente y valiente de un entrenador compartida con sus jugadores. De la vitalidad y la fuerza que surgen de la alegría, de la ilusión, de la confianza y de la unión del grupo.
Por supuesto, también de la calidad individual y colectiva, de creer en una idea y de apostar por ella. De tener fe. El miedo nace de la desconfianza y la fe se nutre de lo contrario, de creer que sí puedes. Ambas son contagiosas; el miedo y la fe. Mientras la primera es tóxica y destruye todo lo que encuentra a su paso, la segunda genera alegría, pasión, entusiasmo y convicción. Es una elección y ahí, la energía positiva que nace de conectar con fuerza con tu sueño, quizá sea determinante en el momento decisivo.
En esta vida, o trabajas para cumplir tus sueños o trabajas para cumplir los sueños de los demás. Sé que los mundialistas tienen el privilegio de pertenecer al primer grupo y, mientras descubrimos en qué grupo estamos los demás, nos queda el placer de disfrutar intensamente de la batalla de los sueños.
Imanol Ibarrondo
PD: texto publicado hoy en DEIA: La batalla de los sueños

Creencia limitante

17 mayo, 2010

Aprovechando que, todavía, somos muy pocos los que leemos este blog, aprovecharé para hacer una confesión compartiendo con vosotros el pensamiento con el que me machaca, en estos momentos, mi saboteador principal respecto al Coaching.

“No estás suficientemente preparado. Eres un farsante”.

Es durito, eh?. Lo cierto es que cuando arrecia con este comentario todo se me hace bastante cuesta arriba. Me limita, me bloquea e, incluso, me paraliza en ocasiones. Noto como me hago pequeño y, si me ocurre ejerciendo como facilitador en alguna formación, casi me dan ganas de salir corriendo del aula.

Tengo miedo de no estar a la altura, de no cumplir con las expectativas de mis clientes y alumnos, miedo al qué dirán, de tener que ser la referencia que esperan que sea en el deporte, miedo a no serlo… en definitiva, miedo al fracaso y a la vergüenza.

Lo cierto es que no se puede negar que llevo solamente 4 años en el coaching y que no supero las 500 horas de práctica remunerada con clientes y equipos. Eso son hechos concretos. Tampoco acumulo más de 500 horas como facilitador principal de coaching deportivo. Otro dato objetivo. Por lo tanto, lo que me dice mi saboteador no es falso…. pero tampoco es toda la verdad.

También es cierto que trabajo con un equipo de profesionales excelente y con gran experiencia, que cuento con la confianza de Instituciones de referencia como el COE o la RFEF, que tenemos unas evaluaciones (jornada tras jornada) excelentes, que creo firmemente en lo que hago, que intento transmitirlo con pasión, que tengo un gran deseo de compartir y de ayudar, que le pongo mucho entusiasmo y que me dejo la piel en conectar intensamente con mis clientes y alumnos e impulsarles a la acción; a ser quien realmente son.

Cuando aparece mi saboteador, a veces pienso en Guardiola. El tampoco tenía experiencia, acababa de sacar el carnet de entrenador, llevaba un año en los banquillos, era demasiado joven… pero no dudó en aceptar el reto. Sabía que podía compensar con crecer esas circunstancias y, sin duda, los resultados ya le han dado la razón.

No sé cuál será su creencia potenciadora o el pensamiento que le ayuda a tirar para adelante sin rendirse a los cobardes, reiterativos y vacíos argumentos de su saboteador (de hecho, ni siquiera sé si lo tiene), pero os diré también cuál es la creencia que a mí me ayuda a seguir en el camino con fuerza y energía.

Incoade va a revolucionar el fútbol”. Sí, sí, ya sé que es una bilbainada y que parece que vuelvo a pecar de soberbia y de falta de humildad, pero no me negaréis que es realmente potente!!.

Cuando pienso esto, veo un fútbol en el que los entrenadores disfrutan de su trabajo, se conocen profundamente, tienen una visión y un propósito en la vida y en el fútbol, trabajan conectados a sus valores y a los de su equipo, viven cada semana ocupados y no preocupados, escuchan, preguntan y ayudan a sus  jugadores, no los etiquetan sino que creen en ellos, tienen confianza y seguridad para liderar de forma coherente, apasionada y generosa a unos futbolistas que disponen de una formación integral, que se comunican y relacionan de una manera sana y potente, que saben conectar con su esencia y con la esencia del juego, con lo que es importante para ellos, que descubren qué les motiva y les da energía, que no ponen excusas y justificaciones, que son capaces de buscar sus  propias respuestas, que viven el ‘fair play’ como una necesidad para estar conectados, no como una obligación que no entienden, que se preocupan por crecer y desarrollarse, que disfrutan del juego y de la vida, que son responsables de sus actos y dueños de su destino.

¿Os podéis imaginar cómo sería este fútbol?. Sé que es un sueño muy grande, muy ambicioso, casi imposible… pero es que, poco a poco, cada vez somos más para hacerlo realidad.

Y tú, te apuntas o todavía te puede tu saboteador?

Imanol Ibarrondo