Archive for the ‘Visión’ Category

El cambio necesario

19 agosto, 2011

La transformación será todo un Reto. No será tarea fácil para Bielsa & Cía. Cambiar hábitos, también en el fútbol, es un proceso arduo y complicado que requiere el diseño de una Visión poderosa, inspiradora y compartida del equipo en que te quieres convertir, mucha voluntad, determinación, conversaciones potentes, trabajo y tiempo.

Según algunos expertos, todo proceso de desarrollo de un equipo de alto rendimiento pasa necesariamente por cuatro fases. Intuyo que estamos ya en la segunda, coloquialmente se suele llamar adaptación pero realmente es la de conflicto, en la que todo se pone en duda; los métodos, las formas, los entrenamientos, las decisiones, los conceptos, los sistemas, las normas, las jerarquías, el estilo y hasta los liderazgos internos están en cuestión. Todo se compara y se juzga.

En esta fase, se rivaliza por ocupar posiciones de privilegio en el nuevo escenario y se priorizan objetivos individuales sobre los colectivos, se producen cambios de roles y hay que desarrollar nuevas conexiones, generar nuevas relaciones… pero no hay atajos. Es una fase natural, ya que no es posible generar crecimiento sin conflicto, pues las dificultades son inherentes al propio desarrollo de un equipo. Mientras todo esto sucede, comienza la competición oficial.

Lo dicho, no será fácil. Metafóricamente hablando, es como si el Athletic estuviera ahora colocado entre dos imanes que le atrajesen poderosamente. Por una parte, está muy cerca todavía del imán al que ha estado pegado las últimas temporadas y que le aporta seguridad y confianza. Es terreno conocido y se encontraba cómodo ahí. Sabía que podría jugar mejor, ser más valiente, más atrevido, más dominador de los partidos, pero no le ha ido mal haciéndolo así y esa sensación de confort está todavía muy próxima ejerciendo un poderoso influjo.

Por otro lado, el gran esfuerzo que exige despegarse de este primer imán, requiere tener otro que le atraiga también con fuerza hacia adelante para evitar la tentación de renunciar a su necesaria transformación, superando así los momentos de duda, desconcierto y desconfianza que han de venir. Quizá tomar consciencia del equipo en que se van a convertir, del estilo que pueden crear para los que vendrán después, de la referencia de trabajo, sacrificio y valentía que podrán ser para todos, o de la conexión, el orgullo y reconocimiento que conseguirán de San Mamés, podrían ser algunas posibilidades a visualizar para diseñar un poderoso imán al que merezca la pena acercarse con determinación, alegría y confianza.

Ahora, poco a poco, como un niño que da sus primeros pasos, comenzará a descubrir otro mundo lleno de nuevas posibilidades futbolísticas… pero, de momento, sigue siendo territorio desconocido. El movimiento, el cambio genera incertidumbre, miedo, inseguridad, ansiedad, desconfianza y demás emociones que habrá que afrontar y superar para consolidar una mutación imprescindible que permita a este equipo alcanzar su máximo potencial.

Hoy estaremos todos pendientes de él en San Mamés, vigilando sus primeros pasos, animando cuando tropiece, ilusionados, expectantes y teniendo fe en que el esfuerzo merecerá la pena. Asistimos al nacimiento de una apuesta valiente y decidida por recuperar la identidad de un equipo mandón, atrevido, noble, honesto y respetuoso. Lo que somos. Lo que siempre hemos sido.

Una apuesta que exige un compromiso total por parte de todos los jugadores con una idea de equipo grande, que merece y necesita disponer del apoyo incondicional y del reconocimiento (por el gran esfuerzo que exige este cambio) de una afición entregada a un grupo joven, talentoso, generoso y hambriento, que puede aprovechar esta excelente oportunidad que se le presenta para crecer y mejorar hasta romper sus propios límites y descubrir de qué es capaz. Hoy será sin duda el inicio de una transformación emocionante.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 18 de agosto de 2011

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Hau bai da gure estiloa!

7 julio, 2011

Tengo una fe ciega en que la influencia y el liderazgo auténtico de Marcelo Bielsa en esta plantilla les hará progresar y crecer, individual y colectivamente, hasta el punto de poder aspirar a convertir al Athletic, de nuevo, en un equipo campeón. Me emociona poder asistir a esta transformación. Viendo competir a Chile en el pasado Mundial, pienso en todo lo que este gran comunicador y motivador será capaz de conseguir entrenando cada día con una plantilla joven, talentosa y esforzada como la nuestra. Su gran dedicación y su estilo de trabajo intenso, sistemático y comprometido serán, además, una referencia ineludible para todos los formadores de Lezama. Valores tan nuestros como el respeto, la nobleza, la valentía, la firmeza y la ambición, que sus equipos viven con intensidad en el campo, volverán a ser ejemplo para todos los cachorros de Lezama. Su impacto dejará un gran legado que servirá como modelo para los tiempos venideros. Será una mezcla fabulosa. Es, sin duda, una gran apuesta.

Otro valor diferencial de la candidatura de Josu Urrutia es su proyecto de cantera poniendo el acento en una cuestión básica y fundamental: la formación continua de los técnicos de Lezama y el diseño de una visión compartida e integradora de personas, ideas y proyectos. Si hemos decidido ser el único equipo del mundo que vive de su cantera, parece razonable pensar que debemos ser el mejor club del mundo trabajando la misma. Este ambicioso objetivo requiere disponer de los mejores formadores y de los especialistas más cualificados, algo que va mucho más allá que contratar exfutbolistas de gran trayectoria y reconocido prestigio. Necesitamos técnicos vocacionales y apasionados por el desarrollo y crecimiento de los jóvenes talentos. Para ello, es imprescindible invertir en su formación continua, en su crecimiento y su mejora, abriendo Lezama además al intercambio de ideas, métodos, estilos formativos y entrenadores que nos impulsen de nuevo a estar en vanguardia. Al lugar que nos corresponde. Salir del búnker de la mediocridad, la complacencia y el conformismo y entrar de lleno en el mundo de la innovación. Contar con las personas y apostar de verdad por ellas invirtiendo en su desarrollo. No se me ocurre mejor estrategia para garantizar nuestro futuro.

Este mensaje, como tantos otros, carece de sentido en boca de García Macua. Su errático devenir en Lezama invalida totalmente esta pretensión. Conviene recordar que comenzó con un responsable que dimitió a los pocos días, continuó con otros dos señores que fueron despedidos dos años después, junto a la dimisión de su vicepresidente. Después negoció con José Mari Amorrortu, que rechazó su ofrecimiento, y finalizó su travesía del desierto con el nombramiento de dos personas entrañables que le han ofrecido con creces su agradecimiento, demostrando, cuando menos, una notable, sorprendente y decepcionante falta de ética. Hace cuatro años, Macua fusiló públicamente a Julen Guerrero por algo parecido. Una incoherencia más.

La inversión del Athletic en formación durante todo su mandato ha sido exactamente de cero euros. Los técnicos que han querido formarse en cualquier disciplina se lo han pagado de su bolsillo. Dime en qué te gastas la tela y te diré qué es importante para ti. Conclusión: la formación no es relevante y los técnicos, tampoco. La prueba del algodón del respeto que le merecen es que no ha tenido ningún reparo en mandarles a todos al paro por su caprichosa convocatoria electoral.

Respecto a la palabra de moda, la “gestión”, el Athletic ha estado históricamente presidido por personas sensatas, discretas y serias. Gentes de Bilbao, formales y con fundamento. Así como no se le puede acusar de mala gestión a Macua por vender a Aduriz y no cobrar, tampoco debería tirar las campanas al vuelo por su contrato de televisión. De hecho, hace cuatro años, su predecesor en el cargo ya consiguió duplicar también los ingresos en este apartado, sin tanto altavoz mediático. Sin conocer las cuentas al detalle, parece una gestión correcta. Sin alharacas. La candidatura de Urrutia está sobradamente capacitada para atender este apartado con el máximo de rigor y seriedad. Sin más. No hagamos algo extraordinario de lo que debiera ser normal.

Por último, quiero hacer alusión al estilo Athletic, algo que me enorgullece y me hace sentirme muy conectado a mi club. Nada mejor que lo sucedido durante estas elecciones para clarificar lo que representa este concepto. En mi opinión, el estilo Athletic es exactamente el comportamiento que ha definido a Urrutia durante estos 40 días. Admiro su humildad para anteponer los intereses del Club a los suyos propios, su templanza para soportar con elegancia las descalificaciones, provocaciones, medias verdades, infundios, manipulaciones y mentiras innobles que se han sucedido, así como la valentía y coherencia que ha demostrado para atreverse a ser quien realmente es. No tenemos muchos dirigentes así… y no solo en el fútbol. Personas con principios y firmes convicciones que no están dispuestas a ganar de cualquier manera. Que entiendan que, como en el campo, tampoco en la vida vale todo para alcanzar la victoria. Que respetan, de verdad, con acciones y hechos concretos, nuestros valores auténticos. Josu es honesto e íntegro y, además, lo parece. No viene a servirse, sino a servir al Athletic. Tenemos el privilegio de poder elegir un presidente así. Si realmente somos diferentes, no deberíamos dejar para pasar tan magnífica oportunidad para comenzar a creer y a crear un futuro posible a la altura de nuestra historia y tradición. Aupa Athletic!

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA con fecha 7 de julio de 2011

El buen gestor

4 junio, 2011

Gestión o liderazgo; esa es la cuestión. El segundo abarca, sin duda, mucho más que el primero, requiriendo además otras competencias, capacidades y habilidades superiores a las exigibles a un gestor. Se gestionan recursos, pero se lideran personas. El gestor se centra en la tarea, en el logro, pero el líder cuida también las relaciones y se pone al servicio de los demás creando y compartiendo una visión inspiradora e integradora, conectada con los valores esenciales del Club e ilusionante para todos los que formamos parte del Athletic. García Macua se refiere con insistencia a su gestión. No me corresponde rascar ahí pero, básicamente, estoy de acuerdo. Pero, ¿es eso suficiente para el Athletic? Un buen Líder será capaz de rodearse de personas competentes para gestionar adecuadamente, pero quien únicamente gestiona, perderá perspectiva para liderar con sentido.

Liderar implica también humildad para ponerse al servicio de los intereses y necesidades legítimas del Club, no poner el Club al servicio de tus intereses, aunque sean legítimos. Humildad no es hacerse de menos, sino pensar más en los demás. En mi opinión, convocar elecciones para el 7 de julio es una muestra de una decisión tomada estratégicamente en beneficio propio y claramente perjudicial para el Athletic, no solamente por la dificultad de encontrar entrenador para el primer equipo, sino también por la incertidumbre innecesaria que genera a todos los profesionales que trabajan en Lezama.

A pesar de sus éxitos deportivos y económicos, Macua parece muy consciente de sus dificultades para generar la suficiente adhesión, apego, compromiso y confianza entre la masa social del Club. De lo contrario, no se entiende su ferviente actividad y su necesidad casi patológica de protagonismo renovando a diestro y siniestro, poniendo piedras, dando conferencias, firmando contratos y saliendo en todas las fotos. No sé si se han percatado, pero en las últimas cuatro o cinco renovaciones de jugadores las únicas imágenes publicadas (que han sido las únicas disponibles) son posando con el presidente. El Club, a su servicio, se ha encargado de que así sea. Metafóricamente, identifico tan frenética actividad como gritos desesperados reclamando atención y reconocimiento. Sus resultados hablan alto, así que él podría hablar más bajo.

El hecho es que, si existe otra candidatura ofertando algo distinto, será porque las personas que la integran habrán detectado que más socios comparten la creencia de que debemos volver a recuperar nuestra identidad, aquella en la que todos los aficionados del Athletic nos sentimos representados y que va mucho más allá de los resultados, les guste o no a Macua y Caparrós. Estoy de acuerdo en que nadie es depositario en exclusiva de la esencia del Club, pero yo me identifico mucho con los comportamientos, actitudes, declaraciones y manera de vivir y entender el Athletic de Josu Urrutia. Desde siempre. Tengo la ilusión de volver a reconocer valores que estoy echando de menos últimamente en el terreno de juego y también fuera del mismo. Estoy deseando poder conectar de nuevo con un equipo noble, valiente, honesto, respetuoso y ambicioso. Son mucho más que palabras resonantes. Es lo que siempre hemos sido y que cada vez me está costando más reconocer. Un Club y un equipo comprometidos de verdad con esta forma de entender el juego y la competición. Hace falta creer de verdad que esto es posible para poder crearlo después. Eso requiere un Liderazgo auténtico al servicio del Athletic, además de, por supuesto, una buena gestión.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA con fecha 4 de junio de 2011

Epílogo electoral

21 mayo, 2011

Vaya despedida! Me impactó el enorme contraste que se produjo tras el pitido final. El entrenador cerrando los puños festejando un éxito indudable y San Mamés dedicando una sonora pitada, tan general como inesperada. Más allá del runrrún por los cambios y la actitud contemplativa del equipo durante el partido (nada nuevo bajo el sol), nadie presagiaba un final tan sorprendente. Más que nunca quedó patente la distancia sideral entre algunos de los valores que definen al técnico de Utrera, y que lleva grabados a fuego en su ADN, con la concepción que tenemos aquí de lo que realmente es importante. Fue un reflejo cristalino de dos formas antagónicas de entender la competición, el fútbol y, si me apuran, la propia vida. Los aficionados se permitieron expresar su malestar, su rechazo, su hastío y su disgusto por el comportamiento y la actitud de un equipo apocado, encogido, sin alegría, temeroso y pequeño, adjetivos que están muy lejos de representar la esencia y la grandeza del Athletic. Han sido demasiados partidos con la desagradable sensación de jugar a no jugar.

Tras la clamorosa reacción de los dueños del club mostrando con rotundidad su desaprobación en un día presuntamente destinado a la celebración, debiera haber un aprendizaje muy potente para todos sus estamentos, fundamentalmente para presidente, directiva, técnicos y futbolistas. Puedo entender e incluso compartir la decepción y el disgusto del entrenador y los jugadores, que, a pesar de alcanzar el objetivo de la clasificación europea, reciben la reprimenda de San Mamés. Pero, más allá de esa emoción respetable, queda el mensaje clarificador de que, en el Athletic, el fin no justifica los medios. No es suficiente con alcanzar el objetivo. Importa el cómo. No es que la afición quiera siempre más, como se ha repetido toda la semana justificando el desaire, es que quiere otra cosa. Los sonoros cánticos de Hau ez da gure estiloa deben seguir resonando con fuerza en las cabezas de los protagonistas. Toca reflexión. Profunda.

Dicho esto, el trabajo de Caparrós y de todo su equipo merece un sincero reconocimiento. Es un hombre apasionado, coherente con sus principios, listo y firme en sus convicciones. Nadie puede sentirse engañado ya que nunca prometió algo diferente. Él es un especialista y muy bueno en lo suyo. Cogió un equipo enfermo y lo ha dejado completamente recuperado. Cuando llegó, el Athletic se encontraba prácticamente en coma, ingresado en la UVI y con pronóstico reservado. Tras someterlo a un intenso tratamiento de choque durante las dos primeras temporadas, con notables altibajos en su evolución (en un mes, final de Copa y partido dramático en Liga, contra el Betis, con Armando de salvador), finalmente fue recuperando sus constantes vitales hasta ser trasladado a planta, donde ha permanecido los dos últimos años convaleciente, pero disfrutando de calma y tranquilidad. Lo cierto es que, al principio y durante un tiempo, a todos nos pareció bien tener que tomar aceite de ricino cada domingo como reconstituyente para un equipo decaído, sin confianza y a punto de un ataque de nervios. Cuatro años después, los familiares y amigos del paciente esperamos ansiosos que reciba ya el alta médica para comenzar una nueva etapa, impulsando al máximo el crecimiento y el rendimiento de este equipo. Caparrós asumió con decisión la hoja de ruta del club y, utilizado sus propias recetas, con un estilo espartano, poco dado a alegrías estéticas y demás concesiones a la galería tan alejadas de su ideario, ha conseguido los objetivos. Independientemente de lo que pase a partir de ahora, es justo felicitarle por su trayectoria. Prueba superada.

A partir de aquí, los defensores de la continuidad del técnico de Utrera la reivindican alertando que existen muchos peligros fuera del hospital, que hace mucho frío fuera y que no es conveniente cambiar de tratamiento, ni tampoco de especialista. En mi opinión, se equivocan. Apelar al miedo en esta tierra no es una buena elección. No es precisamente la falta de valor, empuje, atrevimiento, creatividad y decisión lo que define a los vizcainos. Somos muy capaces de soñar con visiones inspiradoras que parecen inalcanzables para otros y hacerlas realidad. El propio Athletic es la mejor prueba de ello. Forma parte de nuestra naturaleza acometer grandes retos con determinación, alegría, optimismo y coraje. También sabemos afrontar las dificultades con unidad y entereza. Así se salvó el equipo hace cuatro años, pero durante más de 110 años de historia ha existido en este club una regla general de comportamiento, un criterio sencillo, claro y fácil de entender, aunque no tanto de aplicar: jugar siempre y en todo lugar con el orgullo y la dignidad de un equipo grande. Eso es lo que somos. Podremos ganar y podremos perder, pero siempre que podamos, iremos a por ellos. Honestos, alegres, nobles, ambiciosos y valientes. Así nos gusta verles. Así nos gusta vernos.

Afortunadamente, estas dos corrientes de opinión (los que quieren el alta médica y los que prefieren seguir en observación) podrán decidir en breve qué es lo más conveniente para el Athletic. Lo increíble es no saber todavía cuándo. Parece que al presidente le cuesta aceptar que este club no es una sociedad anónima, sino un club deportivo propiedad de sus socios. Ya tuvo un desliz deslegitimando a sus representantes legales en la asamblea, los compromisarios, cuando afirmó que los socios habrían aprobado la propuesta de estatutos que lideró, y ha repetido esta semana, obviando esta vez la reacción de San Mamés, declarando que la mayoría estará muy contenta con esta temporada. ¿Quién es la mayoría para el presidente? Creo que este injustificable retraso en la convocatoria electoral, así como otras muchas actitudes, decisiones y comportamientos, retratan perfectamente la única prioridad del presidente-candidato desde hace meses: garantizarse su reelección. Semejante capricho podría dar lugar al absurdo de que el equipo, si se viera abocado a disputar dos rondas previas para jugar en Europa, tuviera que volver a los entrenamientos sin entrenador y sin presidente. Algo insólito e impropio del Athletic.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 21 de mayo de 2011

Zergatarako?

3 abril, 2011

Buenas noticias. El corazón rojiblanco está palpitante. Cuando parecía que la complacencia y la conformidad amenazaban con acomodarse peligrosamente en el entorno del Club, comienzan a surgir voces discrepantes que opinan que es el momento idóneo para plantear nuevas alternativas y propuestas de renovación e impulso al proyecto Athletic. Tiene pinta de que habrá elecciones.

Excelente oportunidad para contrastar ideas, proyectos, personas, equipos, propósitos y, sobre todo, visiones de futuro. Parece que no será suficiente con proponer una gestión continuista para ocupar el sillón de Ibaigane. Toca re-inventarse.

Si finalmente Josu Urrutia decidiera presentarse, sin duda sería un rival temible para el actual presidente y para el resto de candidatos, si los hubiera. Conozco a Josu desde los 10 años. Durante cinco, viajamos juntos en autobús desde la parada de San Pedro de Deusto hasta la fábrica de futbolistas. Compartimos asiento, bocadillo, equipo y sueños. Por aquel tiempo, en cada entrenamiento, quedaba muy claro que él era diferente. Tuvo que trabajar mucho, sobre todo físicamente, para hacer valer esa diferencia pero, gracias a su constancia, disciplina y pasión por el fútbol, consiguió completar una trayectoria de rojiblanco al alcance solamente de los elegidos. No descubro nada si afirmo que, ya por entonces, era sensato, sencillo, discreto, humilde, comprometido, técnicamente incomparable y más del Athletic que el escudo. Y así continuó hasta el final de su carrera. Sencillamente ejemplar… pero, si a García Macua no le será suficiente con lo que ha hecho para renovar su mandato, a Josu tampoco le bastará con lo que ha sido para alcanzar su propósito. Lo cual, en sí mismo, es también una excelente noticia.

Ambos necesitarán algo más para ganarse la confianza de los socios. El bagaje de cada uno será sin duda un buen aval que servirá de condición necesaria pero no suficiente para ser presidente. Más relevante que el porqué me presento debiera ser el para qué lo hago. ¿Qué es lo que quiero cambiar? ¿Qué legado me gustaría dejar? ¿Cuál es mi visión potente para el Athletic del próximo cuatrienio? ¿Se trata tan solo de un futuro predecible o me comprometo a crear un futuro posible? ¿Quiero diseñar un futuro deseado o me vale con un poco más de lo mismo? Mi hija pequeña resume estas dudas existenciales con la simplicidad propia de sus cuatro años en la palabra que da título al artículo: Zergatarako? (zergatik eta zertarako), una mezcla de razones y deseos, de motivos e ilusiones, de realidades y sueños.

Decía Platón que se conoce más a un hombre en una hora de juego que en un año de conversación. Siendo esto así, hay un aspecto del juego de Josu que tengo gran curiosidad e interés por reconocer en su nueva condición de (posible) candidato. Se trata de su Visión. En categorías inferiores, su visión de juego era, sencillamente, proverbial. Seguramente, en Lezama no se recordará (el mítico Manolo Delgado es testigo) ningún jugador con una conducción más elegante que la suya. De hecho, creo que no se sabe si alguna vez miró al balón; siempre la cabeza levantada, parecía un periscopio con visión panorámica del campo y de los rivales, buscando el pase perfecto y al compañero en mejor posición. Su Visión le permitía ver casi el final de cada jugada desde su primer pase. Para que se hagan una idea, no tenía entonces nada que envidiar al mejor jugador del mundo en esa función, Xavi Hernández.

Aplicar ese talento suyo natural para crear una visión potente del Athletic, diseñar el futuro (como si fuera una jugada) y declararlo posible, ya sería una gran contribución para este proceso electoral.
Pero, por encima de su Visión y de su profundo conocimiento del fútbol y del Athletic, lo mejor que podría aportar Josu al Club es su calidad humana, una persona que vive con intensidad los valores auténticos del Athletic. Esta cualidad podría parecer poca cosa para dirigirlo, pero convendrán conmigo en que, tal y como está el patio, con la cantidad de jeques, indios, aventureros, imputados y personajes de toda índole y condición que abundan en el escenario futbolero, poder confiar en alguien que no llega al fútbol para alcanzar poder, notoriedad o para hacer negocios, es muy tranquilizador. Es gratificante poder contar con una persona que, sin ninguna necesidad de demostrar nada a nadie, pone en juego lo mejor que tiene, su prestigio. Sin duda, es digno de alabanza asumir el reto de bajar a la arena desde el pedestal del santoral bilbaino para disputar unas elecciones.

A la espera de conocer su decisión final, leo que García Macua apoyará su candidatura en los dos pilares en los que se considera más experto que su posible adversario, su exitosa gestión económica y su Liderazgo. No sé yo. Depende de cómo se interprete. A bote pronto podría decirse que vender barato (sin cobrar) y comprar caro (hasta 11 millones según el Zaragoza) no representa precisamente el paradigma de la buena gestión. Y, respecto al Liderazgo, si un Líder es aquel que tiene seguidores, conviene recordar que al presidente le ha abandonado hasta el 50% de su Junta, así es que, si acaso, líder a medias.

Sí le reconozco en cambio su serenidad en los momentos difíciles, su capacidad para mantener un criterio con firmeza en las negociaciones y su habilidad en la interlocución con las Instituciones. De momento, pasará a la historia como el presidente que devolvió la estabilidad al Club tras un período negro de serios apuros y dificultades. No es poca cosa y es digno de agradecimiento. Cuatro años después, a muchos todavía les dura el miedo en el cuerpo y la prueba es lo poco con lo que nos conformamos, pero seguir apelando al miedo para dar valor a tu gestión me parece una estrategia equivocada. Recordar permanentemente la historia más reciente es un argumento muy limitante para poder crear un futuro ilusionante.

Personalmente, en este momento, me desilusionaría un presidente cuya virtud más destacada fuese ser un buen gestor. Con el debido respeto, no hace falta ser Premio Nobel de economía para llevar las cuentas del Athletic. Teniendo en cuenta que entre el 70% y 80% del presupuesto se va en sueldos de jugadores y cuerpo técnico del primer equipo, el resto son habas contadas, incluida la generación de ingresos. En cualquier caso y, teniendo en cuenta el proyecto de construcción y financiación del nuevo San Mamés, doy por hecho que cualquier candidato que se presente sabrá rodearse de un elenco de profesionales con la suficiente experiencia, capacidad y competencia para gestionar adecuadamente el patrimonio del Club.

Si pudiera elegir, preferiría un presidente que no se conformase con un poco más de lo mismo, que fuese valiente y ambicioso. Un inspirador. Alguien que nos hiciera creer que podemos ser mejores de lo que estamos siendo y que fuese capaz de construir una Visión de futuro esperanzadora para retener el talento y sacar el máximo rendimiento a la generación de futbolistas con mayor potencial que ha tenido el Athletic en muchos años.

Desearía que Josu se sintiera impulsado más que empujado a tomar la decisión de presentar su candidatura. Si le están empujando podría ser que realmente no lo deseara y se sintiera obligado, mientras que sentirse impulsado, implica apoyo, ayuda y confianza para lanzarte a cumplir un sueño. En cualquier caso, sé que, tras su periodo de reflexión, tomará la mejor decisión para que la jugada nazca en buenas condiciones, como siempre hizo en el verde.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 3 de abril de 2011

Cuestión de estilos

14 marzo, 2011

A veces pienso qué habría cambiado si hubiera entrado aquel remate de cabeza en los últimos minutos. Esta temporada se cumplen diez años de aquel decisivo partido. Jugábamos el play-off de ascenso a Segunda A y el Getafe era el rival a batir. Nos habían ganado 2-3 en Lasesarre y necesitábamos la victoria en el coliseum Alfonso Pérez. Nos pusimos 0-1, pero nos empataron pronto. Finalmente, el remate se fue al palo y ascendió el Getafe.

Desde entonces, no han parado de crecer. Les sigo con cierta envidia desde la distancia, aunque hablo a menudo con mi amigo Toni Muñoz, su director técnico. Me gusta pensar que, si hubiera sido el Barakaldo quien hubiese ascendido en aquella ocasión, quizá habría podido tener una trayectoria tan ejemplar como la del equipo azulón.

Su presidente, Ángel Torres, compró el club al año siguiente del ascenso a Segunda A y declaró con gran atrevimiento que, su Visión, era un gran Getafe jugando en Europa. Por supuesto, nadie daba un duro por él, prueba inequívoca de que, la suya, era realmente una gran Visión. Poniendo fecha a su sueño, presentó también su hoja de ruta con las metas volantes definidas: ascenso a Primera en dos años, otros dos para confirmar el equipo en la categoría y dos más para pelear por Europa. No solamente consiguió todo eso, sino que, además, como guinda y justo premio a su valor, en este tiempo jugó también dos finales de Copa y estuvo a un paso de disputar una final de la UEFA, tras un legendario partido de semifinales contra el Bayern Múnich.

A pesar de que, hasta el momento, no llevan un buen 2011, cada temporada se consolidan un poco más en Primera, siguen defendiendo una apuesta firme por tener el balón y fichan, generalmente con gran antelación, jugadores libres que encajan en su forma alegre de interpretar el fútbol. También tienen claro su perfil de entrenador; joven, ambicioso, comprometido con el buen juego, exfutbolista de élite y barato (el banquillo azulón cuesta diez veces menos que el rojiblanco). De no seguir Míchel, suena Luis Enrique para la próxima temporada, otro entrenador que encaja como un guante en su perfil.

Admiro el nivel de exigencia que se autoimpone el Getafe, sorprendente para uno de los clubes con presupuesto más bajo de la categoría. No sufren presión mediática, ni tienen una historia que defender, ni siquiera un público exigente que les apriete en exceso (apuesto que no habrá 3.000 espectadores esta noche y serán mayoría los del Athletic) pero, aun así, el equipo sigue teniendo ambición, no se conforman y tiene un estilo identificable: juega bien, un poco blando en ocasiones pero, en un buen día, te puede hacer un roto, tanto en casa como fuera.

El Athletic no ha conseguido ganar en ninguna de sus últimas seis visitas al Coliseo. Fuera de casa, el equipo rojiblanco sigue dubitativo, demasiado temeroso y sin una idea de juego reconocible.

Excesivamente dependiente de la estrategia, queda generalmente a merced del contrario. No puede decirse que haya un estilo definido en sus actuaciones como visitante. Si acaso, la falta de ete a estas alturas, sería lo más destacable. Exactamente lo contrario de lo que sucede en San Mamés. Sin duda, una sorprendente mutación.

Hablando de estilo, el lunes por la noche asistí a la gala de la Asociación Española de la Prensa Deportiva celebrada en el Arriaga. Anna Tarrés, seleccionadora nacional de natación sincronizada, me invitó a compartir la velada con ella y sus encantadoras sirenas. Presencié, por tanto, el sainete que organizó el club rojiblanco.

No comparto la versión oficial (conozco la real) pero, en cualquier caso, considero impropio de quien representa al Athletic, abandonar de forma tan descortés, junto a toda su comitiva, una gala deportiva con repercusión nacional e internacional. Me pareció una reacción impulsiva, desmesurada y una respuesta desproporcionada a la situación creada. Me quedé abochornado ante la espantada rojiblanca. Afortunadamente, entiendo que, reconociendo su error, dos días después el club ofreció una recepción en Ibaigane a los agraviados directivos de la asociación para limar asperezas. De sabios es rectificar.

Otro detalle sorprendente de la gala fue la ausencia de los campeones del mundo del Athletic para recoger su premio, junto a Del Bosque y Villar. No sé cuál es el criterio (si es que existe alguno) para acudir al Príncipe de Asturias y no hacerlo el lunes al Teatro Arriaga. Si tan solo fuera la relevancia del reconocimiento, podrían tomar nota del seleccionador, que recibe con el mismo agradecimiento un marquesado que el premio del nabo. Una vez más, cuestión de estilo.

Afortunadamente, apareció por allí Iñaki Azkuna para dejar bien alto el pabellón del genuino y reconocible estilo bilbaino. Observando al alcalde, queda claro que, uno de Bilbao, nace donde quiere. Clausuró la gala de forma brillante. Consciente de que no era un acto de protocolo, sino un programa de televisión (algo que otros no percibieron), le llevó tres minutos poner el broche final, pleno de gracia, salero y elegancia. Haciendo honor a la hospitalidad bilbaina, que podía haber quedado en entredicho, hizo un guiño a Del Bosque, apelando a su época universitaria salmantina, compartió con todos una divertida anécdota con Edurne Pasaban y pegó un simpático tirón de orejas a Villar con referencia a San Mamés, para finalizar con el ya clásico y supongo que esperado por todos… “será por dinero”. Lo dicho, cuestión de estilos.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 14 de marzo de 2011

Crear un futuro posible

6 marzo, 2011

Independientemente de lo que pase hoy contra el Sevilla, doy por hecho que el Athletic estará peleando por Europa hasta el final de temporada.

Por otra parte, el presidente declaró hace unas semanas que el ciclo del actual entrenador no había finalizado. Me parece una afirmación prematura porque, si no se cumpliera el objetivo europeo, posiblemente ni siquiera habría debate y, si lo alcanzara, será necesario establecer primero los nuevos retos del Athletic para definir, después, el perfil de la persona que deberá liderar el equipo en esa nueva etapa. Joaquín Caparrós, en cualquier caso, se ha ganado el respeto de la afición de San Mames y ha demostrado su competencia para conseguir los objetivos encomendados.

Concretamente, sacar al equipo de una dinámica muy peligrosa hasta llevarlo a pelear por Europa en cuatro años. Por el camino, una final de Copa y un breve paseo por Europa. Si hubiera que pagarle un variable por cumplimiento de objetivos, salvo inesperada catástrofe en este último tercio de Liga, se lo habría ganado. Además, ha acertado abriendo el Athletic al fútbol vizcaíno y ha dado la alternativa definitiva a Muniain.

Pero estos y otros méritos no garantizan que, necesariamente, sea la persona adecuada para afrontar los próximos retos del Club. Definirlos y responder a  esta cuestión será responsabilidad de la futura Junta Directiva. Si el criterio fuera que es suficiente con respetar la evolución natural de las cosas y analizar las últimas temporadas para definir los objetivos de las siguientes, se estaría planificando un futuro predecible. Nada nuevo bajo el sol. Algo que, sencillamente, pasará en condiciones normales sin que haya que hacer un gran esfuerzo para alcanzarlo. La inercia del pasado va a hacer que el futuro (predecible) se produzca.

No hace falta romperse la cabeza y, no diré que podría valer cualquiera, pero no sería un gran logro. Hay otra alternativa mucho más apasionante; apostar por crear un futuro posible. Eso ya supone un Reto y requiere un liderazgo transformador. Es comprometerse a crear una nueva realidad cuando todavía solamente es una posibilidad, algo que de momento no existe. Es crear una Visión inspiradora por la que merezca la pena dejarse la piel. Es atreverse con el juego grande o seguir jugando el pequeño.

La Visión es la posibilidad, no lo que se puede predecir. De hecho, si fuera predecible, no sería una Visión. Cada uno puede crear su propia realidad. ¿Queremos hacerla sobre nuestros sueños y deseos o solamente sobre lo que es predecible y realista? ¿Con qué futuro se quiere comprometer el Athletic?  ¿Qué realidad queremos crear para el próximo cuatrienio? ¿Cuál es la Visión potente por la que merezca la pena comprometerse de verdad?

Es momento de apostar por una posibilidad, por crear un futuro posible, que sea mucho más grande que el pasado reciente. En mi opinión, el Athletic cuenta en estos momentos con una de las cuatro  plantillas con mayor potencial de la Liga. Considerar esta afirmación como una presión a los jugadores y cuerpo técnico, es una interpretación errónea y muy limitante. Se trata de un reconocimiento hacia la labor que se ha hecho en los últimos años para conjuntar este grupo y la razón que justifica que se deba articular una ya Visión poderosa, que tire con fuerza del equipo y de cada uno de sus integrantes hacia la nueva realidad que queremos crear.

Las posibilidades se crean declarándolas. Necesitamos alguien que crea que es posible antes de hacerlo y que lo declare públicamente;  soy esta Visión. Alguien que se comprometa con esa declaración y que la viva cada día. Que hable de ella, que la comparta, que la integre en sus conversaciones privadas y en sus declaraciones públicas, que la impregne en todo el sentir rojiblanco. Y que tenga el valor de hacerlo sin tener garantizado de antemano que los demás le sigan en esta apuesta tan poco razonable.

Generar una Visión resulta incómodo, porque ningún ‘futuro posible’ parece realista al principio. Necesitamos alguien capaz de establecer conversaciones comprometidas con cada una de las personas de su equipo para alinearles con esta Visión. Alguien, en definitiva, que se atreva a jugarse el culo en lugar de tapárselo. La cuestión es apostar por quien tenga la competencia y el talento necesarios para comprometerse con una Visión del tipo ‘somos un equipo campeón’ o ‘somos un equipo de Champions’.

Su trabajo será, desde esa realidad declarada como posible, identificar lo que falta y cambiarlo hasta conseguir ser lo que declaramos que ya somos. Liderar el crecimiento y la transformación necesarias del equipo hasta hacerlo merecedor de alcanzar esa posibilidad. Eso es crear un futuro posible. Eso es un Liderazgo transformador.Quiero recordar que al entrenador lo elige el presidente, pero al Líder lo eligen los jugadores, no se puede imponer. Sin Liderazgo no hay Visión y sin Visión, solo nos queda el futuro predecible. Un poco más de lo mismo.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 6 de marzo de 2011

¿Y por qué no?

13 febrero, 2011

La Catedral (1913)

Cuenta la leyenda que, en la construcción de San Mamés, hubo una vez tres albañiles trabajando en la obra. Siendo preguntado el primero de ellos sobre qué estaba haciendo, respondió aburrido que estaba poniendo ladrillos. El segundo, un poco más animado, dijo que levantando una pared y, cuando el tercero fue cuestionado al respecto, miró hacia arriba y afirmó con entusiasmo que estaba construyendo una catedral. Realmente, los tres estaban haciendo lo mismo pero, mientras que una tarea sin visión no es más que un trabajo pesado, una visión con tarea es un sueño realizado.

Parece que en el Athletic ya está permitido soñar. Tras cuatro victorias consecutivas, unidas a rachas de fútbol de alto nivel, hasta los profesionales parecen sentirse más cómodos admitiendo, declarando y asumiendo (todavía con reparos) que algo grande es posible. Se agradece. Incluso, me atrevería a decir que se han dado permiso a sí mismos para creérselo. Para pensar que pueden hacerlo, que son capaces y que está a su alcance completar una temporada memorable.

Aun así, todavía escucho mensajes del tipo “el entusiasmo de la afición no debe entrar en el vestuario“. ¿Y, por qué no? En mi opinión, es precisamente al contrario. Es el equipo quien contagia este optimismo a la grada. El proceso no es de fuera hacia dentro, sino a la inversa; de dentro hacia fuera. Cuando ellos se sienten bien, nosotros estamos bien.

Son los propios jugadores quienes transmiten en cada partido un montón de información, de sensaciones y de mensajes. Lo que me llega ahora desde el césped es alegría, confianza, seguridad, decisión, conexión al juego, intensidad, ambición y diversión por momentos. No son sus palabras las que contagian, sino sus actos, sus comportamientos, en definitiva, su juego.

Que el entusiasmo y la alegría cuelguen de cada percha en los vestuarios de Lezama es una excelente noticia. Ya pueden cerrar puertas y ventanas para que no se escapen. No se me ocurre mejor estado de ánimo que el actual para jugar al fútbol. La ilusión genera confianza y esta provoca valentía y atrevimiento para afrontar los retos más complicados. De hecho, como decía algún sabio del que no recuerdo su nombre, “no es que no nos atrevemos porque las cosas son difíciles, sino que son difíciles porque no nos atrevemos“. Creer que es posible es, por lo tanto, imprescindible.

Comparto una Visión que me parece potente y que quizá pueda ayudar a los artistas a seguir creyendo, a seguir poniendo ladrillos cada día con entusiasmo y a perseverar jugando con la alegría y la convicción con que lo están haciendo en estos momentos. Nuestro mítico estadio está viviendo sus últimos partidos. De hecho, la próxima temporada parece que será su despedida. ¡Qué grande sería un San Mamés de Champions para poner el broche de oro a un campo legendario! Un auténtico reto a la altura de esta plantilla. Sí, ya sé que es muy complicado pero, aunque lo parezca, no es lo mismo decir “es posible pero es muy difícil… que es muy difícil, pero es posible“. En la primera hay justificación y en la segunda se impone el deseo. Una vez más, creer primero para crear después.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 13 de febrero de 2011

Semana fantástica

15 enero, 2011

Para la primera jornada de este año (Deportivo), tenía previsto publicar unas líneas sobre la gran trascendencia que podrían tener en el futuro a corto y medio plazo del Club, los 5 partidos a disputar en veintiún días por el Athletic. Los cuatro de casa (Depor, Racing, Hércules y Barcelona) y el de Málaga. Finalmente, escribí sobre la huelga de AFE y el artículo se quedó en el tintero. Mejor así.

Ya se han jugado tres de los cinco y el sabor es agridulce. Solamente quedan dos. Coincidiendo con la semana fantástica de unos grandes almacenes, tan solo queda por saber quién sacará beneficio de las rebajas. Si será el Athletic quien esté de oferta o serán el Racing y el Hércules quienes darán facilidades.

Estos dos partidos sí que son decisivos y definitorios, aunque no definitivos. Son duelos en los que vamos a poder comprobar qué es lo que realmente quiere ser este equipo. De verdad. Si desea ser protagonista de su futuro esta temporada o se conformará de nuevo con lo que dejen los demás, con los restos de la competición. Con los saldos.

Dentro de la dificultad, contra el Barcelona es fácil motivarse, estar concentrado, ser intenso y agresivo. No hay nada que perder. De hecho, fuimos eliminados y todos los titulares de prensa coincidían con la sensación general de la afición en que el equipo había superado las mejores expectativas en la eliminatoria. Lo difícil viene esta semana, empezando por hoy.

A pesar de lo que se diga y se publique, no tengo claro cuál es el objetivo para esta temporada. Son demasiadas declaraciones auto-complacientes, justificativas y poco exigentes en las que se impone el clásico partido a partido. Remiten al último tramo de la competición para ver cómo estamos y entonces decimos a qué aspiramos. No estoy de acuerdo con esta forma de plantear los objetivos.

Reconozco que es muy cómodo, porque permite ajustar la expectativa cada semana en función del último resultado y la posición en la tabla y además, no compromete a nada. Que la cosa va bien, digo que Europa, que no va tan bien, pues el objetivo es mejorar la clasificación del año pasado. Que va peor todavía, el objetivo es salir de esta situación complicada…. Echo de menos una Visión compartida por todos y un Reto ilusionante, difícil y motivador que obligue a crecer individual y colectivamente a cada jugador y al equipo. Quizá no lo alcancen pero habrán tenido que dar pasos adelante para convertirse en un equipo capaz de merecerlo.

Eso obliga a comprometerse y el compromiso es una decisión personal. Es mucho más que una obligación. Comprometerse no es tener que hacer algo, es desear hacerlo. El compromiso auténtico implica elección. A qué dices sí y a qué dices no. No vale todo. Comprometerse con un objetivo ambicioso como jugar en Europa implica ser consciente de que es imprescindible una apuesta auténtica por jugar al fútbol para merecer ganar los partidos. Tocar a rebato y todos al ataque, hasta el portero, a ver si suena la flauta en el descuento, puede ser un recurso, pero utilizarlo como estrategia parece pobre.

Queda claro que el equipo no se rinde, que no baja los brazos, que insiste hasta el final, que es valiente y, alguna vez, tendrá premio con sus arreones finales, pero eso no es incompatible con disputar el control del juego y del partido, de mandar y dominar contra gran parte de los equipos de Primera, para aumentar las posibilidades de victoria, más allá de la épica que tanto nos gusta.

Ganar así estos dos próximos partidos significaría volver a creer. Comenzar la segunda vuelta dando un puñetazo en la tabla clasificatoria y demostrando que queremos estar ahí. De verdad. No desde la obligación del tener que sino desde la convicción, la energía y la fuerza que surgen de un compromiso auténtico con el equipo que realmente queremos ser.

Estos seis puntos servirían para contagiar a la afición un deseo verdadero, una ilusión lícita y la visión de un equipo ganador que realmente aspira a mejorar y a crecer. Sé que es muy complicado ganar dos partidos seguidos en casa pero, precisamente por eso, superar con éxito esta semana fantástica, sería dar un paso de gigante hacia el verdadero Reto de estos jugadores; creer que realmente pueden.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 15 de enero de 2011

Juego de engaño

18 diciembre, 2010

Podría ser también otra forma de definir el fútbol; un juego de engaño, que no de trampas. La diferencia es sencilla para quien la quiera entender. El engaño y la picardía forman parte de las reglas del juego. Las trampas, no. Dentro y fuera, como en Barrio Sésamo.

Amago que voy y me quedo, parece que freno y arranco por sorpresa, finto al segundo palo y rompo al primero, hago como apoyo y tiro un desmarque, simulo que voy a hacer una entrada pero aguanto, la estrategia, las faltas, los córners, las bicicletas, los amagos y las fintas… toda una amplia variedad de elementos que configuran el arte del engaño. Llevado al extremo, recuerdo a Laudrup dando pases de gol mirando hacia otro lado. Ale hop! Casi magia. Imprescindible engañar al contrario para jugar bien. Lo que se entiende menos es que te engañes a ti mismo.

No ser consciente de que sabes y puedes hacerlo mucho mejor y no confiar en tus verdaderas capacidades, es engañarse. Pensar que regalando habitualmente el balón al contrario estás más cerca de la victoria, es engañarse. Creer que el buen juego sale por casualidad, que no requiere grandes dosis de compromiso con una idea y coraje para llevarla adelante, también es engañarse. No ponerte retos que te ayuden a crecer y a mejorar por miedo a fracasar, es engañarse, porque el auténtico fracaso es no intentarlo siquiera.

El Athletic, como si convivieran en su interior el doctor Jekyll y míster Hyde, parece que sufre de un trastorno de personalidad que ha derivado en una irregularidad propia de quien no tiene muy claro a dónde va ni a qué juega. A veces, es como si no tuviera una Visión potente sobre qué equipo quiere ser, que haga de faro e ilumine el camino, ni tampoco un Propósito que cada domingo le impulse en esa dirección. Tan solo es necesario ver el partido completo contra el Espanyol para confirmar el diagnóstico de bipolaridad.

La remontada nos dejó indicios, ¡qué digo indicios!, pruebas y evidencias claras de que este equipo, jugando así, podría aspirar legítimamente a los retos que declara tener con la boca pequeña. Un equipo, intenso, con ritmo, valiente y, sobre todo, comprometido con el balón y con el juego. Con movilidad, participación y gran concentración de todos los jugadores, metidos y centrados en la tarea, sin tiempo para despistarse y cometer errores. Con esa determinación por ser protagonista, se podría afirmar alto y claro que queremos ser de los mejores y que estamos dispuestos a arriesgar para conseguirlo. El premio sería jugar en Europa, pero el éxito verdadero y sostenible sería transformarse en un gran equipo capaz de merecerlo.

Lo que me hace saltar los domingos del sofá para ir a San Mamés no es solamente la incertidumbre y la emoción del resultado, sino la esperanza de poder disfrutar de una experiencia intensa identificándome con un equipo que refleje en el césped lo mejor de nosotros, los valores auténticos que realmente nos fortalecen y nos unen a todos; nobleza, honestidad, generosidad, valentía, intensidad y fidelidad a un estilo que refleja lo que somos y con el que me siento íntimamente conectado. Y el Respeto. A sí mismos, a los contrarios, a las reglas y al propio juego como pilar básico de nuestro club. Lo que realmente deseo cada domingo es renovar y reforzar mi compromiso con lo que soy.

Cuando reconozco estos valores en el terreno de juego me siento bien, orgulloso, feliz, me da energía y me recuerda que yo también soy eso, que soy así, que esos valores también forman parte de mí y que, si quiero, al igual que lo hacen ellos en el campo, puedo elegir sacar lo mejor de mí cada día.

Creo que ya va siendo hora de entender que, cuando el Athletic juega conectado a la esencia de lo que realmente es, juega mejor y es mejor. Cuando lo hace así, se consuma el sacramento de la comunión en La Catedral. Todo lo demás es engañarse. Engañarnos.

Imanol Ibarrondo

Nota: post publicado como artículo en el periódico DEIA de fecha 18 de diciembre